Elecciones 82. La falsa carta distribuida en Ávila "reventó el mitin del CDS". 
 Suérez: "No somos un partido bisagra, porque aspiramos a gobernar algún día"     
 
 ABC.    27/10/1982.  Página: 23. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

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La falsa carta distribuida en Avila «reventó» el mitin del CDS

Suárez: «No somos un partido bisagra, porque aspiramos a gobernar algún día»

MADRID. La falsa carta distribuida en la provincia de Avila, en la que se anunciaba la decisión

de Adolfo Suárez de retirar las candidaturas del Centro Democrático y Social a las próximas

elecciones, «reventó» materialmente el mitin final de su campaña, celebrado ayer en un

céntrico cine madrileño. Suárez, en contra de lo habitual, intervino en primer lugar por su deseo

de acudir «en ayuda de los compañeros de Avila y contrarrestar la mezquina operación

orquestada contra nuestro partido».

Su marcha, a pocos minutos de comenzar el acto, provocó un masivo abandono del* local por

parte de los asistentes, pese a estar previstas las intervenciones de los dirigentes del partido

que encabezan la lista por Madrid. Está claro que el aún muy joven CDS, pese a los esfuerzos

de sus escasos militantes en los dos últimos meses, se reduce simplemente a la figura del ex

presidente del Gobierno.

En la carta, distribuida en los últimos días, se adjudica a Suárez la decisión de no concurrir a

las elecciones «por el bien del país» y para no dividir el voto de centro con el objetivo de evitar

el triunfo de PSOE o de AP, «grupos —se dice— que paralizarían el tránsito democrático».

En su corta intervención ante un numeroso y enfervorizado público, que abarrotaba el local,

Suárez rechazó la idea de una retirada del CDS «en ningún lugar de España» y propuso a sus

seguidores que «mantuviesen el mismo tono de moderación y diálogo que es propio de la

ideología del partido», y no contestar a las agresiones que se lanzan contra él.

Suárez volvió a explicar su mensaje institucional y propugnó un pacto de Estado para salir de la

crisis. Como siempre, sus ataques a los sectores involucionistas fueron los más aplaudidos y

coreados, y recalcó que su oferta sólo pretende «garantizar el prestigio de las Fuerzas

Armadas, que es el de España, y que no se puede poner en entredicho por unos pocos,

dispuestos a enfrentar de nuevo a los españoles sólo por mantener sus privilegios».

Reconoció más adelante que no espera unos buenos resultados porque su proyecto va más

allá de la cita con las urnas, «y aunque me veáis ahora —dijo— terriblemente cansado, tengo

que deciros que me siento más ilusionado que nunca en la vida».

Para su líder, el CDS «no nace con vocación de partido bisagra, porque aspira a gobernar

algún día. Y en este proceso de construcción del CDS tenéis que comprender y transmitir un

mensaje importante: generar representa pasar de ser súbitos a ciudadanos; porque un sistema

como el nuestro no se refleja sólo en la Constitución. Debe arraigarse en todos nosotros. Para

ello, no hay más solución que el entendimiento y el dialogo. Por eso os pido también —

concluyó Suárez— el máximo respeto al Gobierno que salga de la voluntad popular, idea que

se incardina en nuestro deseo de ayudar a la gobernabtlidad de España».

 

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