Autor: Haro Ibars, Eduardo. 
   Frente al voto útil, el voto utilitario     
 
 Diario 16.    26/10/1982.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

EDUARDO HARO IBARS

Escritor

Frente al voto útil, el voto utilitario

Cuenta el autor en este artículo las razones que le han llevado a abandonar las posiciones Genetistas para

votar, en esta ocasión, al Frente de Izquierda Comunista. Votar a esta coalición electoral representa, en su

opinión, el enfrentamiento al bipartidismo previsible y la permanencia de un espíritu revolucionario.

Hasta la fecha, nunca he votado: como anarquista revolucionario, consideraba el «derecho a voto» una

engañifa, oropel o abalorio vendido a nosotros, salvajes urbanos, a cambio de nuestra verdadera libertad.

Hoy, mi punto de vista ha cambiado un tanto. En el fondo, pienso lo mismo: la consigna «frente a las

urnas, la revolución social» sigue sin parecerme descabellada. Pero las circunstancias son distintas.

Quienes mantenían tan esperanzador slogan —los libertarios, encuadrados o no en la CNT, en los

Ateneos, en los despojos de la FAI, fragmentada y cadavérica— han demostrado, en este lugar

geográfico, que se considera democrático andarse tan por las ramas como los demás grupos políticos, si

no más. Ya sea por falta de habilidad, ya sea porque las condiciones objetivas están en su contra, no

parece que —hoy por hoy— sea la CNT, ni sus afines, los portadores de la antorcha de la revolución

social, ni quienes abran perspectivas cerrando calles con barricadas.

Contra la CNT

Hay algo más grave: los grupos libertarios se escinden, se pierden en bizantinismos teórico-estratégicos,

se burocratizan y esclerotizan. La CNT, que era «más que un sindicato», es ahora igual a cualquier otro

partido; y, dicen las malas lenguas, tienen incluso expertos en marketing, en maquillaje. Y todavía peor:

viven en un pasado de puritanismo, que estaba justificado en sus comienzos, cuando se esforzaban en

crear una moral popular, quienes incluso de moral habían sido privados. Hoy, en un momento de

transmutación de todos los valores morales, los anarquistas de la CNT, al mantenerse en su postura

obsoleta, se han alineado el apoyo de! potencial revolucionario existente en el «proletariado en harapos»,

en los grupos marginados —no haré su catálogo, que está en la mente de todos—, que se ven

desamparados, al no ser representados ni siquiera por aquellos que se decían portavoces de «los parias de

la tierra».

Ante esta situación —desprecio a las castas revolucionarias, burocratización y esclerosis de la

Confederación, que ni siquiera se plantea en sus programas la posibilidad de la actuación revolucionaria

en las barricadas—, se me plantea, como única forma de actuar, el dar mi voto a la izquierda; sin

renunciar por ello ni un ápice a mis ideas de comunista libertario. Por supuesto, no voy a dar mi voto a la

izquierda sonrosada, que se ampara en el miedo a Fraga, como si todos los habitantes de este país

fuéramos urogallos o cabras hispánicas: voy a practicar el llamado «voto inútil», que a mí me parece, al

menos, utilitario y ético; sin fe, sin esperanza, voy a votar al Frente de Izquierda Comunista, coalición de

dos partidos honestos: LCR y MC, que han sabido, para esta ocasión, dejar de lado sus muchas

divergencias. Si les voto, apoyo, con mi humilde testimonio, a los míos. Ayudo a la supervivencia de una

izquierda necesaria, y me niego a aceptar el brutal bipartidismo que se nos quiere imponer.

Voto testimonial

Sigo sin creer en la democracia de las urnas, dentro de un sistema capitalista que maneja a su antojo los

medios de comunicación y prefiero la lucha revolucionaria. Pero me niego a renunciar a mi derecho de

testimoniar. Y voto. Voto a quienes siempre han demostrado —y así les va de mal— su honradez, su

pureza. Me encuentro desencantado del desencanto. Y frente al voto útil, exorcisador de los fantasmas

que han inventado los mismos inventores del exorcismo, pongo mi voto, mi humilde y pobretón voto

utilitario.

 

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