Autor: Torrontegui, Javier. 
 Elecciones 82. Algunos periodistas se marcharon de la cena en el Club Siglo XXI. 
 Fraga soportó alusiones progolpistas en el cierre "elitista" de su campaña     
 
 Diario 16.    27/10/1982.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Diario 16/27-octubre-82

NACIONAL

Algunos periodistas se marcharon de la cena en el Club Siglo XXI

Fraga soporté alusiones progolpistas en el cierre «elitista» de su campaña

Dos han sido los actos con los que Alianza Popular ha puesto fin, en Madrid, a su campaña electoral. Uno

de carácter popular, en la plaza Mayor, y otro, el «elitista», para señoras enjoyadas, políticos nostálgicos y

conservadores de la «alta sociedad». En este acto el presidente de AP tuvo que sufrir la intervención de

uno de los periodistas de extrema derecha, cuyas palabras rayaron la inconstitucionalidad.

Javier TORRONTEGUI

Madrid — Joyas, pieles, trajes de noche, voces engoladas; conversaciones con referencia al régimen

anterior entrelazadas con algunas críticas veladas hacia el sistema monárquico esperaban a Manuel Fraga

la noche del lunes en el elitista Club Siglo XXI de Madrid para escuchar una conferencia de contenido

profundo enmarcada en el programa de soluciones aiian-cistas y que suponía la primera fase del cierre de

la campaña electoral de AP.

El presidente de Alianza Popular salió en defensa del régimen democrático, valoró el trabajo de las

instituciones y defendió su necesaria potenciación, ante un público critico con estas ideas, en el que

estaban presentes desde Marujita Díaz (acompañada por el periodista Emilio Romero) hasta Carlos Arias

Navarro, Pepe Solís o la representación de los Oriol Urquijo.

La presentación del conferenciante corrió a cargo del prosidente de la Xunta gallega, Gerardo Gómez Al-

bor. Luego, durante una hora, Fraga desgranaría lo que era el contenido de su oferta electoral, analizaría

minuciosamente algunos de estos puntos antes de participar en una-cena coloquio con más de

cuatrocientos comensales.

Miradas

Miradas despectivas, comentarios por lo bajo, acompañados de codazos de complicidad, abrían paso al

salón turquesa de un conocido hotel madrileño cuando los periodistas que habíamos cubierto !a campaña

electoral de Manuel Fraga llegamos hasta el recinto. Luego, estas actitudes se tornarían en abucheos, risas

o comentarios «graciosos».

Sólo un grupo de periodistas era bien recibido. Abrazos, grandes palabras de ánimo, saludos afectivos.

Allí estaban las plumas de las publicaciones de extrema derecha que más descaradamente han criti-

cado en los últimos meses al sistema democrático e incitado o exculpado las acciones violentas contra el

sistema. Con estoica resignación, desde las mesas más al fondo aguantamos el «choteo» de las enjoyadas

señoras y acicalados comensales hasta que le tocó el turno de intervención al director de publicaciones

extremistas de ultraderecha Julio Merino.

Su intervención, más soflama que pregunta, provocó el abandono de la sala de algunos de nosotros, mien-

tras el propio moderador le llamaba la atención, viéndose obligado a destacar el carácter respetuoso con

las instituciones democráticas del club e incluso teniendo que defender esta circunstancia en la persona de

Manuel Fraga.

Temporal

Mientras el resto de los periodistas reunidos comentaban con indignación las palabras de Merino,

acogidas con sonrisas y comentarios de apoyo de sus compañeros de pan y mantel (además de buena parte

de los reunidos), Manuel Fraga capeó el temporal no dando cancha a su interrogador y reafirmando su fe

en los actuales cauces políticos españoles, eso sí, con la precisión de que era necesario aplicar las solucio-

nes de AP para que todo vaya mejor.

Esta escena era el cierre, para la «élite», de la campaña electoral de Alianza Popular. No debía faltar el

incidente, si se tiene en cuenta el marco en el que se producía el acto. Los policías de escolta que han

venido acompañando al líder aliancista en los 25.000 kilómetros de campaña toparon con el recalcitrante

presidente del Club Siglo XXI, que tras ininteligibles palabras espetó un «esto es un club privado»,

dejando tirados a los funcionarios de la Policía y sin protección al presidente nacional de Alianza Popular.

Malos modos incluso por parte de los empleados del club, que amenazaron con echar por la fuerza a tres

de los agentes cuando éstos entraron un momento para pasar un mensaje a Manuel Fraga.

 

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