Autor: Conde Zabala, Pedro. 
 Elecciones 82. A juicio de los observadores del terrorismo vasco. 
 El triunfo socialista podría pacificar Euskadi     
 
 Diario 16.    27/10/1982.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

NACIONAL

A juicio de los observadores del terrorismo vasco

El triunfo socialista podría pacificar Euskadi

Los observadores del fenómeno ETA ven lipe González es «un hombre que ha sido de-una puerta

abierta para la pacificación de mócrata y que creemos que es demócrata». Euskadi en caso de un

hipotético triunfo so- La viabilidad de este proceso de pacificación, cialista en las próximas elecciones.

Iñaki Es- se trata de acciones de gobierno y no de ex-naola, de Herri Batasuna, manifestó que Fe presar

deseos.

Pedro CONDENÁBALA, Cover-Diario 16

Madrid — Coincidiendo con el final de la campaña electoral han aumentado las posibilidades de un

diálogo en favor de la pacificación de Euskadi y el replanteamiento de la lucha armada de ETA. Las

expectativas de un triunfo socialista en las elecciones del 28-O marcan el contexto de este cambio, que

tiene de protagonista a la coalición abert-zale Herri Batasuna y el Partido Socialista Obrero Español. Las

voces más sigrvfi-cadas son-las del abogado Iñaki Esnaola, por parte de HB, a quien ETA considera su

brazo político, y las de Txiki Benegas y Felipe González, por los socialistas. El hipotético triunfo del

PSOE y la figura de su líder, Felipe González —«un hombre que ha sido demócrata y que creemos que

es demócrata», según Esnaola — abren, a juicio de los observadores del fenómeno de ETA, una puerta

para crear un ambiente propicio de diálogo, contactos y probable negociación.

ETA militar, a lo largo de los últimos meses, ha repetido en sus comunicados que cabe la negociación en

base a una alternativa táctica deí KAS. El Gobierno de Catvo-Sotelo y, más concretamente, la política

desarrollada en materia de terrorismo por el ministro de Interior, Juan José fío-són, por un lado, y la

actitud de ETA militar de continuar su actividad armada, alejaron toda posibilidad de acuerdo. En los

últimos meses, medios bien informados sobre ETA militar creyeron detectar una mayor flexibilidad en las

condiciones que ETA imponía para «sentarse y hablar». Más recientemente se ha traído este asunto, el de

la base negociadora de KAS, como si se hubiese cambiado el significado de los «mínimos» que imponía

ETA a una oferta más real, sobre la que cabrían rebajas sustanciales si el Gobierno que tuviera que

negociar fuese socialista. Para ¡legar al punto de abrir un dialogo, el PSOE debería dar muestras de

democratizar en profundidad instituciones como la jurídica, la militar o la policial, en opinión de HB.

Si estos pasos se dieran, según palabras de Esneola, «cabría echar una mano al PSOE». Después se

entraría en el fondo de la negociación, o en el diálogo propiamente dicho: sobre la retirada de las fuerzas

policiales acantonadas en Euskadi, e! derecho de autodeterminación, Estatuto de autonomía más amplio

en competencias, mejoras sustanciales para el pueblo trabajador vasco, amnistía total, legalización de los

partidos independentistas...

Viabilidad

Pero, aunque la victoria del PSOE pudiera obligar a un replanteamiento de la actividad armada de ETA,

las dificultades que encierra una negociación de tal importancia son enormes. Dependería de muchos

factores. El primero de ellos estaría en la voluntad del PSOE de acometer las reformas democráticas que

convencieran a ETA de que con el socialismo las cosas iban a cambiar. El segundo, en la capacidad del

socialismo español para llevar a cabo esas reformas, que irían mucho más allá de lo que proponen en su

oferta electoral. Por parte de ETA, y en esa primera instancia, estaría el cese de la violencia

durante un periodo amplio y sin contrapartidas inmediatas.

Pero la viabilidad de este proceso de prenegociación es relativa. No se trata ya de expresar deseos, sino de

acciones de gobierno, acciones que además podrían hacer más sensible el acoso de los sectores

inmovilistas e, incluso, desde la derecha democrática. El PSOE, entonces, tendría que optar por intentar la

negociación con ETA, pese a tener en su contra amplios sectores del país, o abandonar esta idea.

Entonces, ETA proseguiría sus acciones armadas, que también son desgaste político, ya que, además,

parte con mayores debilidades que las que tuvieron los Gobiernos de Unión de Centro Democrático.

No parece, en esta ocasión, que se trate de argucias de tipo electoral. El problema terrorista está ahí y el

PSOE tendrá que afrontarlo. Habrá que dedicar atención especial a la actitud francesa respecto a las

exigencias que pueda hacer el PSOE, y la combinación que vaya a adoptar entre medidas políticas y

policiales.

 

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