Autor: Ibáñez, Juan G.. 
 28-O Fin de campaña. Felipe González logró reunir cerca de cuatrocientas mil personas en una explanada de la Ciudad Universitaria de Madrid. 
 "Contra el Miedo, la esperanza" fue ayer el grito socialista     
 
 Diario 16.    27/10/1982.  Página: IV-V. Páginas: 2. Párrafos: 28. 

Felipe González logra reunir cerca de cuatrocientas mil persono

«CONTRA EL MIEDO FUE AYER EL 6R

Felipe González defendió ayer la necesidad de un Gobierno capaz de hacer respetar la Constitución,

incluso a quienes quieren violentarla, durante el mitin-fiesta que cerró la campaña socialista en Madrid.

Tras unas breves intervenciones de Tierno Galván y Joaquín Leguina, el líder socialista hizo un

llamamiento a la mayoría del pueblo español para trabajar, de forma ilusionada y esforzada, por un

cambio de la sociedad, impulsado desde la ética.

Texto: Juan G. IBAñEZ Fotos: Gustavo CATALÁN

Madrid — Felipe González invocó la propiedad colectiva de la bandera española. De los valores

españoles capitalizados, a la vez que traicionados, por la derecha. Reivindicó la ilusión , la fuerza de la

ética para un futuro hecho entre todos. Y las casi cuatrocientas mil personas que le escuchaban, allá abajo,

allá lejos, atrofiaron el cielo de la Complutense.

«Contra el miedo, la esperanza.» El líder socialista clama con gesto adusto: «El pasado fue de ellos. El

futuro es nuestro, de nuestra voluntad libre y consciente. El futuro es de la mayoría que quiere el cambio.

¡Adelante, a ganar! ¡España y el futuro es nuestro´ ¡Adelante, adelante!.»

Felipe González, se presenta como líder en el esfuerzo, como «el primero» y a la vez «el que está con

t&dos».

Porque desde allá arriba, con la solemnidad de un silencio atravesado por sesenta mil vatios, reconoce ya:

«Veo llegar el cambio como una oleada, en paz y en libertad...»

Una paz y una libertad, insiste, que unen al noventa por ciento de los españoles. Como separan y

distinguen a los partidos, dice, los intentos intoxicadores —«incluso con los niños y con los ancianos»—

del compromiso de decir, a toda costa, la verdad.

«Yo voy a decir siempre la verdad —exclama, mientras mueve, sus manos para imprimir más veracidad

—. Hay empresas y bancos que se hunden. Y tenemos que hacer entre todos un sacrificio para levantarlas

empresas en crisis. Pero los corruptos, los que por su mala gestión han provocado el hundimiento tendrán

que responder ante la justicia.»

Delito económico

El secretario general del PSOE —que periódicamente trata de moderar su enardecimiento— afirma que se

impone la prescripción del «delito económico», que ceje la impunidad de quienes roban por valor de

veinte mil millones de pesetas y se pueden comprar una finca en Miami. Y que impida que los envene-

nadores del aceite de colza pululen en libertad condicional.

Indignado, fustigador de la derecha «u/tramontana» y «amenazante», denuncia el fariseísmo de los que,

con golpes de pecho, dicen «Patria, Patria», mientras evaden dinero a Suiza, «porque tienen miedo a

quedarse en un pueblo libre».

Y les reprocha que se apropien simbólicamente de «El Quijote», de las catedrales, de los monumentos.

«Ellos, que han dejado que se lleven.

piedra a piedra, iglesias románicas a Estados Unidos. Ellos, que han sido los que han destrozado nuestras

costas, los que han destrozado la belleza, la calidad de vida...» Después desgrana un rosario de cifras

preocupantes, h¡-potecadoras: 30.000 millones de dólares a devolver...

«Veo llegar el cambio como una oleada...»

«Hay que recuperar el gusto por el trabajo bien hecho. La moral del trabajo. Hombro con hombro y

solidariamente para sacar adelante a España. La España de los treinta y ocho millones de españoles y no

de un puñado de insolidarios.» Con esta filosofía, ante cientos de fotógrafos y periodistas, Felipe

González —en el mayor de los mítines celebrado en la España de la democracia— cerró ayer su campaña

electoral, antes del fin de fiesta de Sevilla.

En un discurso frío, de presidente del Gobierno, probablemente más para ser leído y quedar en los libros

que para enardecer a los cientos de miles de personas que ayer se congregaron en el mitin de Madrid,

Felipe González fue desgranando los puntos principales de un mensaje que ha repetido en el último mes

en prácticamente todas las provincias españolas.

mas en una explanada de la Ciudad Universitaria de Madrid

>, LA ESPERANZA» RITO SOCIALISTA

Cuando al principio del acto toma la palabra, Felipe González recuerda que salió de Madrid hace

veinticinco días y explica que, ahora, después de recorrer 25.000 kilómetros, tiene en la retina las

principales necesidades de los españoles: «Un Gobierno capaz de gobernar miran-

do a su pueblo, sin estar hipotecado por intereses de grupo minoritarios e insolidarios y capaz de respetar

y hacer respetar la Constitución.» Y convoca a la mayoría de los españoles para hacerlo posible. Para que

asuman ellos el protagonismo del «proyecto histórico». Porque

los socialistas, afirma, «somos los servidores de ese cambio».

Felipe González reconoce que la libertad en España es frágil y se encuentra amenazada. Denuncia que

haya 150.000 jóvenes entre los catorce y dieciséis años que

trabajen. Y señala como «especialmente dolorosa» la manipulación de la libertad de enseñanza. Porque

algunos de los que tanto la defienden no pretenden sino perpetuar el clasismo. «No miden la inteligencia

de los niños, sino la cartera de sus padres.» El líder socialista pide ilu-

sión, «pero no de un día, sino. de muchos años de esfuerzo». Invoca la fuerza ética del pueblo español y

advierte que quienes mañana por la noche ondeen otra bandera que la española —que flameaba a su

vista— no serán socialistas, sino enemigos de la libertad.

 

< Volver