Autor: Reinlein García-Miranda, Fernando. 
 28-O Terceras elecciones generales. La hora de votar. Defensa. 
 Todos quieren reformar el Código Marcial     
 
 Diario 16.    28/10/1982.  Página: VII. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Todos quieren reformar él Código Marcial

La reforma del Código de Justicia Militar es una constante en las ofertas de las diferentes opciones

políticas que se presentan a las elecciones del día 28-0. No en vano, a lo largo de la transición, el conflicto

jurisdiccional ha presidido demasiadas veces la vida política española.

Ahí están para demostrarlo las sentencias de la «Operación Galaxia» y el juicio del 23-F, por poner tan

sólo dos ejemplos de primerísima magnitud. Lo que sucede es que la traída y llevada reforma del Código

Castrense es materia, además de delicada, también complicada al tratar de combinar las exigencias consti-

tucionales de unidad de jurisdicciones y la presión de la Institución Militar para mantener un importante

terreno de influencia.

Mientras los aliancistas hablan de «panderada reforma» y los comunistas lo dejan en simple «reforma»,

los hombres del PSOE son más concretos: aplicar la jurisdicción militar tan sólo a los delitos

esctrictamente militares cometidos por militares, ¡o cual tampoco es decir mucho si no se definen

claramente los primeros.

En el Servicio Militar —todos aceptan que se debe mantener el servicio obligatorio— el caballo de

batalla es el «dónde» debe cumplirse. La reducción del tiempo es aspiración común. UCD no se «moja»

en cuanto a si la recluta debe ser regional o nacional —AP se decanta por la segunda—, mientras fa

izquierda y el CDS se muestran claramente partidarios de que los soldados hagan el servicio en la región

de origen.

Todos quieren también incorporar a la mujer a las tareas de la defensa y todos —menos el PCE—

destacan sus deseos de pagar más a los militares y mejorar las prestaciones sociales en el seno de las

Fuerzas Armadas.

La enseñanza militar también es cuestión que preocupa a los cinco partidos políticos. Todos quieren

reformarla, en mayor o menor medida, y los cinco también miran hacia la Universidad a la hora de pensar

en la formación de los oficiales de los tres Ejércitos.

Y puestos a pensar en nuestros jóvenes soldados, las cinco principales opciones políticas apuestan en

mayor o menor medida por la objeción de conciencia, aunque sus soluciones no parecen satisfacer a los

objetores que hasta ahora han sido.

En la reorganización territoria! son cautos, aunque se refieren a ella en la mayoría de los casos, y en los

programas todos coinciden en la necesidad de tener unas Fuerzas Armadas bien dotadas, muy

profesionalizadas y adecuadas a los principios constitucionales.

Pero de todos estos principios cargados de buenas intenciones no se desprende —por otro lado no se trata

más que de programas electorales— el procedimiento que piensan emplear para llevarlos a buen fin.

De la lectura de los programas da la sensación de que el juicio del 23-F ha dejado huella en todos —de

ahí la coincidencia en la necesidad de reformar el Código de Justicia Militar, en lo que coinciden desde

Fraga hasta Carrillo— y, por otra parte, que han planeado sobre los temas más puntuales con recelo y

hasta casi con temor. Cuando (legue el invierno, veremos.

 

< Volver