Autor: Trenas, Pilar. 
 Asi va la feria. 
 El domingo se vendieron casi dieciséis millones de pesetas     
 
 ABC.    07/06/1978.  Página: 40. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ASI VA LA FERIA

EL DOMINGO SE VENDIERON EN LIBROS CASI DIECISEIS MILLONES DE PESETAS

El lunes y el martes no fueron días malos en la feria. La taras del lunes no lo parecía y el martes, a pesar

de que el tiempo hacía desconfiar, también hubo afluencia de publico. Respecto a cifras, en el I. N. L, E,

tíos dicen que mas o menos en relación con el año anterior na hay muchos cambios. Los cuatro primeros

días se vendieran veintidós millones quinientas mil pesetas, y el domingo, quince millones ochocientas

mil; pero, en cambio, algunos expositores dicen que el ritmo de ventas es más lento que el pasado año.

Ellos distinguen entre los compradores y los mirones. Los domingos, por las mañanas, son de

compradores; pero las tardes, son más bien de mirones o de personas que van ´buscando títulos y autores.

Pero la feria también tiene algún que otro problema. En esta edición, los coches de los expositores no

pueden acceder a las casetas, como lo hacían en años anteriores, por detrás de las mismas. Otros años

podían aparear los coches entre las verjas de los jardines de Cecilio Rodríguez y las casetas, pero este año

tienen que descargar antes de las once de la mañana y, si se quedan sin libros y tienen que Ir a la librería a

reponer existencias, el problema se agrava por falta de aparcamiento y la necesidad de abandonar el

puesto. Una unidad móvil de Radio Nacional no pudo entrar al recinto y tuvo que hacer el reportaje con

micrófonos de pilos y como pudieron.

Otro problema es el de los servicios. A partír de las ocho de la tarde se cierran y si alguien siente

necesidad, tendrá que optar por marcharse a su casa o al bar más cercano. La limpieza también deja algo

que desear. Según algunos expositores, por el paseo siguen tirados papeles, que ya lo estaban el primer

día.

No obstante, no hay que ser pesimistas. El Ayuntamiento, que había prometido algunos actos culturales y

que no los ha programado, según se dice por falta de recintos adecuados para celebrarlos, sí celebrará hoy

una recepción en los jardines de Cecilio Rodríguez para todos los expositores y también ha prometido que

la Banda Municipal amenice, en algunos momentos, la feria. Por lo menos durante esos momentos se

dejará de oír el ruido que hacen los coches al pisar las tachuelas del paseo de Coches.

Vayamos a los autores y a los libros, que son los verdaderos protagonistas de esta feria. Este año el

número de autores que han acudido a firmar sus obras supera el de otros años. El lunes estuvieron por la

feria Antonio Díaz-Cañabate, en la caseta de Prensa Española, firmando sus «Andanzas callejeras».

Gloria Fuertes firmó «Antología incompleta» de ediciones Cátedra y «La oca loca y el camello eolito».

Como todos los años, Lucrecia Zurdo ha acudido a la feria a firmar los tomos I y II de «La cocina del

futuro», que, aunque les sorprenda, se vende mucho. También el lunes acudieron a a la feria Humberto

García Valverde para firmar «Como la cuerda tensa», y Juan Antonio Pérez Mateos, con «La España del

miedo».

En la caseta de la Librería Argentina, especializada en temas de orientalismo, en los teósofos y el

esoterismo, hay un libro que llama la atención y sorprende al público. Se trata de «Simbolismo de las

religiones», de Mario Roso de Luna, autor cuyo retrato ha sido desempolvado de los sótanos del Ateneo y

colgado en sus paredes. Esta obra, publicada antes de la República, fue retirada y su autor perseguido.

Hoy la editorial Eyras, en su Colección Hespérides, nos la presenta como novedad de la feria.

En esta caseta también se produjo un hecho curioso, el fin de semana: la escritora española Francisca

Perujo, exiliada en México desde muy niña y que ahora vive entre Roma y México, vino a Madrid, a la

Feria del Libro para firmar su obra «Pasar las líneas», que acaba de ser editada por Joaquín Mortiz. Aquí

se reencontró con numerosos amigos de sus padres e incluso con una compañera de estudios mexicanos a

la que hacía veinte años que no veia Francisca Perujo que actualmente se dedica a la investigación

literaria y lingüistica, sólo pasó unas horas en España, pero fueron suficientes para cumplir su cita con el

mundo del libro. El que este año no cumplirá, su cita con el libro es Camilo José Cela, que no acudirá a la

feria y, por lo tanto, no firmará sus obras. El senador y académico siempre había hecho una escapadita a

la feria; pero este año ha optado por quedarse en Mallorca. Tampoco visitará la feria, aunque se había

especulado con esta posibilidad, el Rey. Los editores y libreros, en un principio creían que sí se realizaría

esta visita, pero no va a ser asi. No obstante, la feria tiene mucha vida y algo de esa vida iremos

reflejando en estas páginas.—-Pilar TRENAS.

 

< Volver