Autor: ;Ortiz, Carmen. 
 Análisis de las elecciones legislativas/3. 
 Evolución electoral en Cataluña y Baleares (1979-1982)     
 
 El País.    10/11/1982.  Página: 20-21. Páginas: 2. Párrafos: 36. 

20 / ESPAÑA

POLÍTICA

EL PAÍS, miércoles 10 de noviembre de 1981

Análisis de las elecciones legislativas / 3

La evolución del voto de los catalanes presenta unas características bastante diferenciadas con arreglo a lo

que es habitual en otras comunidades autónomas españolas. A grandes rasgos podemos decir que

Cataluña votó muy claramente a dos partidos de izquierda, tanto en 1977 como en 1979: el PSC-PSOE y

el PSUC, siendo en aquellas dos consultas electorales la nacionalidad en que la izquierda en su conjunto

obtuvo porcentajes más altos. Pero esta tendencia tuvo un giro brusco en las elecciones autonómicas de

marzo de 1980: en éstas triunfó un partido de centro, catalanista y conservador, Convergencia i Unió, al

tiempo que experimentaba una notable subida Esquerra. Quien más perdió en aquellas elecciones fue el

PSOE-PSC, que, sobre todo en Gerona, Lérida y Tarragona, redujo sus porcentajes notablemente. En la

provincia de Barcelona el porcentaje del PSC-PSOE se redujo sólo en tres puntos —véanse cuadros—;

pero si seguimos los cuadros de la evolución electoral en los municipios barceloneses de más de 20.000

habitantes observamos en todos ellos descensos mucho máí pronunciados, salvo en el caso de San Cugat

del Valles, donde el PSC-PSOE experimentó alguna subida. Estos descensos en poblaciones donde se da

una mayor sensibilidad de voto, es decir, donde se vota más por características de la política de cada

partido que por fidelidades personales o ideológicas, indicaban una tendencia decreciente del PSOE-PSC,

que, sin embargo, como después veremos, no se ha visto confirmada en las recientes elecciones.

Evolución electoral en Cataluña y Baleares (1979-1982)

PILAR BRABO y CARMEN ORTIZ, Madrid Los descensos del PSC-PSOE no fueron acompañados, sin

embargo, por descensos del PSUC. Al contrario: este partido aumentó su porcentaje provincial en

Barcelona y Tarragona y lo mantuvo en Lérida y Gerona. Si analizamos su evolución de voto en las

poblaciones mayores de 20.000 habitantes observamos que en todas las situadas en la provincia de

Barcelona, salvo en Premia de Mar, su porcentaje aumentó notablemente. En las poblaciones mayores de

20.000 habitantes de Gerona hubo mantenimiento con algún descenso, y en Lérida y Tarragona también

mantuvo o aumentó sus votos. Pero, en definitiva, en la provincia catalana, donde el PSUC tenía su

fortaleza, Barcelona, donde ya en 1979 logró siete diputados, el peso del PSUC aumentó, aunque no en

términos absolutos, sino en relativos, porcentuales. Sin duda, la abstención benefició en esta ocasión al

PSUC, que perdió en cualquier caso muchos me-,c- votos, que e! PSC-PSOE-

Es suficientemente conocido que el vencedor neto de las elecciones autonómicas fue CiU, que aumentó

en diez o más dígitos sus porcentajes provinciales en las cuatro provincias. Siendo el primer partido en

Barcelona (provincia), con el mismo porcentaje de votos que el PSC-PSOE, conquistando veintiséis

escaños en el Parlamento catalán.

Observamos en los cuadros de las poblaciones mayores de 20.000 habitantes que los porcentajes de CíU

no sólo suben en todas ellas, sino que muy frecuentemente se duplican, lo que teniendo en cuenta el

carácter predominantemente industrial de los municipios estudiados, sobre todo los de la circunscripción

barcelonesa, no deja de ser significativo.

Paralelamente al descenso de CiU se produjo la caída de UCD. Si el PSC-PSOE, a pesar de sus

descensos, siguió siendo el segundo partido catalán, UCD pasó a ser en Barcelona el cuarto partido, detrás

del PSUC, consiguiendo en dicha circunscripción tan sólo el 8% de los votos, porcentaje al que —si

analizamos los cuadros de la evolución municipal— sólo llega en estos municipios grandes en contadas

ocasiones. También en los municipios grandes de Gerona sus descensos fueron muy acusados, y en los de

Lérida y Tarragona también se observa una tendencia claramente descendente.

Podemos decir, por tanto, en lo que se refiere a las elecciones autonómicas, que los catalanes prefirieron

netamente llevar a su Parlamento a partidos muy propios: CiU, PSUC, Esquerra; manifestaron cierto

recelo hacia el PSC-PSOE; se olvidaron casi de UCD, y muchos de ellos se abstuvieron (abstención,

37,8%). Es digno de resaltarse que en 1980 los catalanes aún veían al PSUC como un partido suyo, y

creían en su relativa independencia con respecto al PCE. Quizá de todos estos errores cometidos en los

últimos años por el ex secretario general del PCE, el más grave de todos haya sido el haber azuzado, con

tal de no perder poder, el debilitamiento y la descomposición interna del PSUC, hasta el lamentable grado

registrado en las últimas elecciones.

La presencia de AP en Cataluña, ya mínima en 1979, en que únicamente por Barcelona consiguieron el

escaño de Antonio de Seni-llosa, personalidad por otro lado tan distinta a la norma de AP, fue

prácticamente nula en las elecciones autonómicas. Hasta el punto de que no presentaron candidaturas en

Barcelona y Gerona, y en Lérida y Tarragona, tan sólo lograron el 2,3% y 5,3% de los votos,

respectivamente.

Si fijamos la atención en los trasvases de votos, no resulta difícil adivinar que la subida de CiU se debió

producir fundamentalmente a partir de los votos de UCD. Los votos perdidos por el PSC-PSOE se

pudieron quedar en casa en una notable proporción, aunque no hay que descartar que alguno de ellos

optara también por apoyar a CiU.

Las recientes elecciones

Si en Andalucía las elecciones autonómicas marcaron el mismo tipo de tendencia de voto que las

elecciones generales de 1982, no ocurrió así en Cataluña; las tendencias de voto experimentaron otro gif o

considerable entre 1980 y 1982. Este giro no sólo es atribui-ble a la diferente naturaleza entre unas

elecciones al Parlamento de la comunidad autónoma y unas elecciones al Parlamento español, sino

también a los grandes cambios de opinión del electorado respecto a determinados partidos o, visto desde

otro ángulo, al fracaso o al éxito de las políticas desarrolladas por cada uno de ellos. Del análisis

comparativo de la experiencia catalana podemos deducir que esos cambios de opinión, el juicio definitivo

de los electores respecto a cada partido, se ha formado en el período que va de la primavera-verano de

1980 al otoño de 1982.

Los resultados catalanes de las últimas elecciones coinciden con los de todo el país. Observamos, al

analizar los porcentajes provinciales, un espectacular aumento del PSC-PSOE, que en la circunscripción

de Barcelona llega a alcanzar el 47,6% de los votos; en Tarragona, el 41,3%, y en Gerona y Lérida, los de

33,6% y 35,0%, respectivamente. Resulta también significativo el digno mantenimiento de CiU respecto a

sus porcentajes en las elecciones autonómicas, que significan subidas notables respecto a los porcentajes

de 1979. Convergencia i Unió es además el partido triunfador en Gerona. Con ello, CiU aparece como el

cuarto grupo parlamentario del nuevo Parlamento español, colocando en él a doce diputados.

También UCD se convierte en un partido extraparlamentario en Cataluña, con un porcentaje mínimo en

Barcelona: el 1,5% de los votos, y porcentajes también bají-simos en las otras provincias catalanas.

El CDS se sitúa en Cataluña a la misma altura que UCD, siendo su presencia, por tanto, prácticamente

mínima.

AP obtiene porcentajes muy altos con respecto a sus anteriores resultados catalanes, situados en las cuatro

provincias en torno al 15%. Por tanto, son porcentajes que, comparados con su porcentaje nacional, el

25,35%, incluso con los obtenidos en las provincias andaluzas, son muy bajos. El voto conservador en

Cataluña sigue bien retenido por CiU, que ha sido un firme valladar frente a los radicalismos que Fraga

preconiza.

Respecto al PSUC, su hundimiento es más espectacular aún que el del PCE en el resto del Estado. Ha

perdido 16,2 dígitos de su porcentaje respecto a las elecciones autonómicas; 14,2 respecto a las generales

de 1979. Ha perdido siete diputados en el Parlamento español. Ha perdido, pues, la confianza y la

credibilidad ante los catalanes, como no podía ser de otro modo después del exótico espectáculo ofrecido

por afganos, banderas, prosoviéticos, carrillistas, etcétera, que no podían sino pasmar al realista

electorado catalán.

No es arriesgado conjeturar que los votos perdidos por el PSUC han tenido como destinatario natural el

PSC-PSOE. Probablemente, este partido ha recuperado también bastantes de los votos que se fueron a la

abstención en las elecciones autonómicas.

Y muy probablemente, algún voto de UCD que no fue a parar a CiU o a AP también ha podido encontrar

en el PSC-PSOE su acomodo natural. No obstante, en el cuadro de la evolución del voto conjunto del

PSC-PSOE más el PSUC en las tres últimas consultas electorales habidas en Cataluña puede observarse

que los porcentajes de la izquierda se mantienen bastante constantes a lo largo de dicho período. Así

como a nivel de todo el Estado la izquierda tiene un crecimiento neto desde 1979 a 1982, en Cataluña el

crecimiento es menor, en parte porque ya en 1979 se partió de un porcentaje muy alto (el 49,4%). Con

todo ello podemos decir que, a diferencia de lo ocurrido en el conjunto de España, la subida del PSC-

PSOE obedece más a una reestructuración dentro de la izquierda que a un giro de grandes proporciones

del electorado en esa dirección. Esto no minusvalora, sin embargo, el hecho de que el 52,4% del

electorado catalán haya votado a la izquierda.

Barcelona

En la provincia de Barcelona, el 87,48% de la población de derecho se concentra en poblaciones mayores

de 20.000 habitantes; de. ellos, el 39,78%, en Barcelona ciudad. El peso de dichas poblaciones es, por

tanto, absolutamente determinante.

BARCELONA

Al observar la evolución de los partidos en los municipios mayores de 20.000 habitantes encontramos que

los porcentajes del PSC-PSOE en ellos son, por regla general, bastante más elevados que su porcentaje

global en la circunscripción de Barcelona, en la cual el PSC-PSOE obtuvo el 40,1% de los votos.

También son excepciones los porcentajes de Igualada (34,2%) y de Vic (24,4%); pero dado que el peso

numérico de estas dos ciudades sobre el conjunto no es muy elevado —entre ambas suman 61.678

habitantes—, parece que es Barcelona ciudad la responsable de que el porcentaje socialista en el conjunto

no sea más elevado. En efecto, en ei caso de todas las poblaciones estudiadas, los porcentajes de este

partido son superiores al 50% y en muchos casos al 60%. Es significativo que las cotas máximas se sitúen

en Hospi-talet de Llobregat (64,9%), Santa Coloma de Gramanet (69,8%) y Viladecans (66,8%).

En Igualada y Vic obtiene CiU sus máximos porcentajes (36,4% y 41,7%, respectivamente). También en

Barcelona ciudad el porcentaje de CiU es uno de los más elevados de los que obtiene en las poblaciones

estudiadas.

También AP obtiene su más alto porcentaje, sólo igualado en Castelldefels, en Barcelona ciudad. En las

otras poblaciones que estamos estudiando, sus porcentajes se sitúan, por regla general, en torno al 10%.

Respecto a los otros partidos — PSUC, Esquerra, CDS y UCD—, sólo podemos señalar que su

comportamiento en estas poblaciones apenas difiere de lo que es su comportamiento global en toda

Barcelona.

Gerona

En Gerona, tan sólo el 36,80% de la población vive en sus cuatro poblaciones mayores de 20.000

habitantes: Blanes, Figueras, Gerona y Olot. El 19,60% del total de la población vive en la capital. Nos

encontramos, pues, con una población dispersa, en su mayoría, en los 219 municipios con que cuenta esta

provincia.

En los cuatro municipios estudiados destacan varios hechos significativos. El primero de ellos, el muy

notable crecimiento del PSOE-PSC en ellos, que, salvo en el caso de Olot, rebasa ampliamente su

porcentaje provincial. La máxima cota de este partido en los cuatro municipios, la de Blanes, con el

46,4% de los votos, merece un análisis más detenido: en Blanes, precisamente, el PSOE-PSC obtuvo

porcentajes muy bajos en anteriores elecciones, mientras que el PSUC obtenía unas cotas elevadísimas.

Se ha producido, por tanto, aquí un claro trasvase de voto, que ha terminado en ese 5,5% del PSUC en las

elecciones del 28 de octubre.

CiU ha conseguido en estas elecciones unos porcentajes estimables, apenas algo inferiores a los de las

elecciones autonómicas, mientras UCD —que en las elecciones autonómicas aún mantuvo el tipo en los

cuatro municipios estudiados— se hunde totalmente en las últimas elecciones, por lo que hay que

concluir que !a mayor parte de sus votos en e! último salto electoral han ido a parar, en Gerona, a AP.

Los porcentajes de AP, salvo en Figueras, son, sin embargo, muy bajos, con lo que también podemos

decir que la mayoría del antiguo electorado gerundense de UCD cambió su voto en 1980 hacia CiU, y

este voto se ha mantenido en el partido catalán en las últimas elecciones generales.

GERONA

Respecto a Esquerra, sus porcentajes han seguido en Gerona una tónica similar en las últimas elecciones

generales a la de CiU: un ligero descenso respecto a las elecciones al Parlamento catalán, un

mantenimiento respecto a las elecciones de 1979. Ha subido menos, respecto a aquéllas, que CíU.

Lérida

La capital es el único municipio de los 229 de la provincia que tiene más de 20.000 habitantes; su po-

blación es de 106.514, por lo que se puede decir que es una provincia de habitat disperso y con un im-

portante peso del sector primario, con una agricultura que tiene unas extensiones de regadío importantes,

propiciando un cierto dinamismo a este sector de actividad.

En cuanto a la evolución electoral de los partidos con representación parlamentaria, se observa lo

siguiente: ei PSOE, entre las elecciones generales de 1979 y las autonómica? de 1980, pierde cinco

puntos; de estas últimas al 28 de octubre de 1982 no solo recupera la pérdida que había sufrido, sino que

se sitúa como primer partido de ¡a provincia, por delante de CiU, que en las autonómicas fue la coalición

ganadora. Esta última ha pasado en la actualidad a ocupar el segundo puesto, a pesar de que su pérdida es

Hgerísima —nueve décimas— entre las autonómicas y las generales de 1982. AP. que sube bastante con

respecto a anteriores consultas, en esta provincia obtiene en 1982 unos resultados que distan mucho de los

conseguidos a nivel del Estado: 15,6% en Lérida, frente al 25,35% nacional.

LÉRIDA

En la capital las pérdidas y ganancias de los tres partidos más significativos son mayores que en la

provincia, haciendo que AP se sitúe como segundo partido, y Convergencia, el tercero, quedando el

PSOE (44,8%) como primer partido, a gran distancia de los otros dos. El PSUC, que había obtenido unos

resultados con cierta significación en anteriores consullas (entre el 14º y el 17%). se hunde totalmente en

1982: consigue el 3% de los votos en ia capital, ligeramente superior ai provincial 2,7%.

TARRAGONA

Los tres municipios mayores de 20.000 habitantes son Reus, Tarragona y Tortosa, en los que habitan

219.545 personas, el 42,8% del total provincial.

Las características más destacables de la evolución electoral en los tres municipios mayores de 20.000

habitantes son: el PSC-PSOE, a pesar de haber descendido en las elecciones autonómicas con respecto a

las anteriores consultas, se ha situado, con el ascenso del 28 de octubre, como primer partido en los tres

municipios, a gran distancia del resto de los partidos. Convergencia i Unió, que había logrado el primer

puesto en las elecciones autonómicas en Reus y Tarragona, en la actualidad pasa a ocupar el segundo

lugar en Reus y el tercero en Tarragona y Tortosa, por detrás de AP, que pasa a ser el segundo partido en

estos municipios. El PSUC. que había conseguido unos porcentajes bastante dignos en anteriores

consultas en los municipios señalados, pasa a ser e.rtraparlamenta-rio. al igual que en el conjunto de la

provincia.

Baleares

Al ser una comunidad autónoma uniprovincial, indistintamente nos referiremos a la provincia o a la

comunidad autónoma.

De los 65 municipios que forman la provincia, cinco tienen una población superior a 20.000 habitantes.

Son: Ibiza, Inca, Mahón. Manacor y Palma de Mallorca, en las que habitan 382.530 personas, el 58,3%

del tota! provincial.

La evolución electoral de los cuatro partidos con representación parlamentaria es bastante similar a la de

éstos en el resto del país, salvando las distancias en cuanto a número de votos y porcentajes que se dan en

unas u otras provincias. Dentro de la trayectoria ascendente del PSOE y AP, destaca la escasa diferencia

entre éstos en los resultados obtenidos el 28 de octubre (PSOE, 39,7%, y AP, 36,6%), cuando en las

elecciones generales de 1979 las diferencias eran sustanciales (PSOE, 28,1%, y AP, 8,7%). Es destacable

asimismo que tanto uno como otro partido obtienen en Baleares, el 28 de octubre, resultados que distan

bastante de los que consiguen a nivel estatal, el PSOE por defecto y AP por exceso.

BALEARES

Por supuesto, UCD sufre el mismo descalabro que en el resto del país: pasa de haber sido el primer

partido en las elecciones generales de 1979, con un 46,7%, a situarse en un tercer puesto tras la última

consulta, con un 10,3%.

En los cinco municipios mayores de 20.000 habitantes existen diferencias con respecto a la evolución

provincial. El PSOE, que partía mejor situado en las elecciones generales de 1977 y 1979, gana en tres de

ellos en la última consulta: Inca, Mahón y Palma de Mallorca. AP se sitúa como partido ganador, el 28 de

octubre, en Ibiza y Manacor, alcanzando el 40.8% y 44,1% de los votos. En la capital, Palma de Mallorca,

aun quedando como segundo partido, consigue un resultado importante: 34,0%, frente al 43,8% del

PSOE.

 

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