Autor: Arancibia, Salvador. 
 Los empresarios, optimistas respecto a 1982. 
 La CEOE no quiso entrar en política en su Asamblea Nacional     
 
 ABC.    04/03/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Los empresarios, optimistas respecto a 1982

La CEDE no quiso entrar en política en su Asamblea general

MADRID (Salvador Aranclbia). Con mucha cautela al expresar opiniones políticas, y con una

cierta actitud de defensa ante la Prensa, la Confederación Española de Organizaciones

Empresariales ha celebrado su Asamblea anual en medio de una intervención de su

presidente, Carlos Ferrer Salat, puramente económica. Aunque el propio Ferrer intentó explicar

esta orientación de su discurso diciendo que la CEOE hace llamadas de atención ante

situaciones consideradas por ella límites, lo cierto es que ha roto algunas de las expectativas

levantadas ante el acontecimiento de su Asamblea.

Ferrer inició su intervención haciendo referencia a los acuerdos firmados ayer mismo entre

CEOE y los Ministerios de Trabajo y Educación para contratos de formación y en prácticas, tras

los que la patronal iba desde hace más de un año y que ahora han visto la luz, A estos dos

acuerdos se les concede una especial importancia, toda vez que con ellos se regulan de una

manera definitiva la contratación laboral en estas modalidades, que pueden dar empleo, se

dice, a buen número de jóvenes sin experiencia laboral.

El presidente de CEOE pasó revista después a la situación económica actual, haciendo hin-

capié en las cifras que han conformado el pasado año: crecimiento prácticamente .ñuto de la

economía, aumento de la población ocupada en 375.000 personas a lo largo de 1981, aumento

del déficit de las Administraciones públicas y déficit de la balanza corriente superior a los 6.500

millones de dolares. Frente a ello, sólo la inflación babría seguido un camino descendente,

situándose en el 14,4 por 100 frente al 15,5 del año anterior.

Pero lo peor de toda la situación descrita por Ferrer en su intervención vendría de la mano de

que el cuarto trimestre del año pasado fue peor que el tercero, cuando todas las expectativas

existentes hacían prever una tímida recuperación que se iniciaría en ese momento.

A pesar de todo ello, el presidente de la CEOE sigue considerando que no hay qué perder la

esperanza en 1982, a pesar de que varios de sus colaboradores lo empiezan a dar por perdido

económicamente, y que las previsiones de un crecimiento económico eVi torno al 2 por 100

podrían ser posibles en virtud de un mejorarlo agrícola, turístico y del sector de la construcción,

especialmente debido a las últimas medidas de apoyo al sector a partir de ampliar los créditos

hipotecarios con subvenciones a tas viviendas libres en función de su extensión.

Ferrer ha vuelto a plantear las críticas económicas que la patronal hace al Gobierno de haber

hinchado espectacularmente el capítulo de ingresos a través de la presión fiscal y de los gastos

del sector, intentando con ello incentivar la demanda y lograr una distribución más igualitaria de

la renta a través de las transferencias. En su opinión, «ni la demanda de productos nacionales

se ha visto estimulada ni se están logrando los fines de redistribución.

El grado de cumplimiento del PEN, considerado como satisfactorio, el proceso de reconversión

industrial y el plan de viviendas fueron los puntos positivos destacados en el discurso de Ferrer,

que centró otro aspecto de sus críticas en la firma del Acuerdo Nacional sobre el Empleo frente

a la estabilidad conseguida a través del Acuerdo Marco Interconfederal firmado entre UGT y la

patronal, que redujo la conflictividad laboral en más de un 66 por 100 en 1980 y en un 32 por

100 en el 81, al tiempo que empezaba a «crear conciencia colectiva de que los costes laborales

no podían seguir creciendo al ritmo de años anteriores».

Frente a esta posición idílica del AMI, la cúpula empresarial sigue planteando que el ANE no

tiene virtualidad, que estuvieron todas las partes presionadas para firmar un documento «en el

que nadie creía» y que se sabía sería incumplido por todas las partes. Al tiempo se estima que

si bien el ANE ha moderado la elevación de los costes laborales directos de las empresas, los

indirectos —el conjunto de prestaciones y cotizaciones directamente ligadas al empleo de

mano— han crecido más, ya que frente a la reducción en un punto de las cotizaciones a la

Seguridad Social se ha aumentado en 1,2 la de desempleo, que contrarresta en exceso la

anterior.

La encuesta publicada por la revista «Mercado», en la que no se observa un enfrentamiento

radical por parte de los empresarios a la posibilidad de que el Partido Socialista resulte

vencedor en las próximas elecciones, fue motivo de preguntas a los dirigentes empresariales,

que fueron contestadas esencialmente por Segurado y por Molinas, a los que Ferrer cedió el

turno de palabra. Para estos dirigentes empresariales habría que matizar el alcance y

representatividad de la muestra elegida por la revista —369 encuestados— y además de

empresas de más de 50 trabajadores.

Segurado fue más lejos aún, señalando que parecía que había altos ejecutivos en la muestra,

pero no necesariamente empresarios, con lo que crefa que los resultados expresados no tenían

por qué representar fielmente el sentir de estos, y por tanto quería conocer más a fondo la

muestra antes de dar opiniones exactas.

No obstante, ello no evitó que los dos vicepresidentes de CEOE volvieran a manifestar lo que

parece ser el eje fundamental de la discusión, sobre si realmente votar socialista en las

próximas convocatorias sería dar el voto a Felipe González o bien significaría aupar a Alfonso

Guerra o a las bases, «que son más radicales y que han evolucionado menos rápidamente de

lo que parece lo han hecho algunos de sus dirigentes».

 

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