Autor: ;Santibáñez, Mayte. 
 Jose María Vizcaino, empresario del año. 
 Vizcaya, culpable de la falta de una confederación empresarial vasca     
 
 Cinco Días.    27/05/1981.  Página: 10-11. Páginas: 2. Párrafos: 76. 

10/ 27 de mayo de 1981

ENTREVISTA

José María Vizcaíno, «empresario del año»

«Yo no creo que haya huidas de personas y capital vasco»

«De mejorar un poco la situación, el empresario vasco seguirá invirtiendo aquí»

«La pequeña y mediana empresa tiene que tener su propia identidad y estructura, por eso incluso hemos

estado, pese a todo, en la CEOE»

Vizcaya, culpable de la falta de una confederación empresarial vasca

«Los conciertos económicos no van a suponer al empresario vasco una menor presión fiscal»

«Aunque Vizcaya tenga mayor peso total, la representación de las provincias vascas debe ser igualitaria»

José María Vizcaíno Manterola, presidente de la patronal Adegui desde hace escasas semanas, acaba de

ser nombrado «empresario del año» y es uno de los iniciadores del movimiento empresarial en el País

Vasco. Director general de su empresa, ingeniero y «master» con título obtenido en USA, es un hombre

joven, abierto, que jamás te pide que hables «off the record». En nuestra conversación con él nos

acompañó Jesús Alberdi, secretario general de Adegui, licenciado en Ciencias Económicas y

Empresariales. Estos son los «jóvenes cachorros» del «león» vascongado, hoy aquejado de múltiples

problemas.

—¿Qué ex Adegui,ya que nos dirigimos a un público no sólo vasco?

—Adegui es una de las primeras asociaciones empresariales que se han creado en España. Agrupa en

estos momentos a mil quinientas empresas con cerca de ochenta mil trabajadores, prácticamente la

totalidad de la industria de Guipúzcoa. Esta industria se caiacie-riza porque hay un gran predominio de la

pequeña y mediana empresa. Se pueden cifrar en catorce las que pasan de quinientos trabajadores, que

están en su mayoría también integradas en Adegui. Pero, evidentemente, el peso que tiene la pequeña y

mediana empresa es mucho mayor.

Es una asociación, llamada en principio democrática, porque era la liebre de los tiempos; ahora se llama

asociación de empresarios. Lo fundamental es que el peso de las pequeñas, medianas y grandes empresas

es el mismo por su sistema de votos y estatutos. Hemos hecho un esfuerzo muy grande para

profesionalizar la asociación, no queremos ser simplemente una asociación representativa nominal, sino

que se ha trabajado mucho para crear la infraestructura, servicios, departamentos de estudio, etcétera.

La base de la asociación está en la protesionalización entre unos cuadros con capacidad de estudiar, de tal

manera que nuestros planteamientos son lo más sólidos que podemos.

—¿En qué año nació Adegui?

—Los inicios previos fueron en el 76, pero la constitución fue el 25 de febrero del 77.

-¿Pero sólo a nivel de pequeña y mediana empresa o de todas?

-En el País Vasco es muy difícil separar los tres niveles. Si bien en Vizcaya el peso de la gran empresa es

mucho más relevante, la importancia relativa de la pequeña y mediana1 empresa quizá sea más grande.

Sería difícil y contraproducente que se desgajasen los tres niveles.

Nosotros, por lo que vemos a nivel de Guipúzcoa y Álava, se necesita algo que agrupe a la totalidad de

los empresarios, porque en definitiva los problemas son los mismos, la forma de actuar y la capacidad de

presión puede ser distinta, pero los problemas no.

Confederación vasca

—¿ Y por que no se ha podido crear hasta ahora una confederación empresarial vasca?

—No se ha podido hacer hasta estos momentos, a pesar de que hubo épocas en que el tema estuvo muy

avanzado, por la situa-ción todavía no muy clara de lo que nasa en Vizcaya, por la separación que existe

en la confederación vizcaína.

—¿No será que está demasiado claramente definida... ?

—No, no está definida. Nosotros hemos mantenido la postura de no inmiscuirnos en los problemas

internos de Vizcaya, pero evidentemente sólo hay que observar la situación para ver que está sin definir

claramente una representación empresarial de la provincia.

—¿Las pugnas internas que hay en este momento?

— Efectivamente, por eso estamos parados; porque ellos también lo están. En realidad no hay iniciativas

claras por parte de Vizcaya para seguir adelante en la Confederación vasca.

—Pero, ¿por qué?, ¿hay alguien que no quiere esa confederación?

—No, yo creo que sí que se quiere. En estos momentos, a nivel de las tres provincias se quiere y se siente

la necesidad de la confederación.

—¿En qué punto se encuentra la operación de esa confederación de empresarios vascos?

—La situación actual es la siguiente; el tema se detuvo justo antes de las elecciones para la

confederación. Previamente a esa situación hubo un acuerdo en lo que podían ser los estatutos, salvo en

tres cuestiones": el tema de la capitalidad, el tema de la representación de las tres provincias y el de la

contribución económica.

—¿Hay algún sector en concreto que no lo quiera?

—No. Hay algún sector concreto que tiene una visión particular.

—Existía la impresión general de que Adegui estaría a favor y Otarra en contra.

— Nadie dice en estos momentos que está en contra de la confederación. Quizá uno esté más convencido

que otro. Lo que pasa que igual discrepamos. Nosotro creemos que la representación en la confederación

debía ser igual entre las tres provincias, al margen del peso que tenga cada una de ellas en términos de

trabajadores o en número de empresas. ¿Por qué? Porque nos parece que, al empezar a andar y con las

diferencias que hay, incluso entre las tres provincias, todo lo que debería hacerse debía ser por consenso.

No íbamos a tomar temas controvertidos. Se quería repetir la estructura general de las instituciones

autonómicas a nivel de empresarios, pero Vizcaya no acepta.

—¿No puede pasar a nivel del País Vasco lo que ha sucedido a nivel de la CEOE estatal, donde entra el

factor de los «personalismos»?

--En Adegui hemos tenido cuidado de huir de los personalismos. Siempre ha habido unos órganos de

decisión y de representación que han funcionado. Adegui está al margen de las personas. De hecho, se ha

producido una transición en la presidencia en estas últimas semanas y, por otra parte, estamos muy

preocupados por las influencias ajenas a lo que es estrictamente empresarial, cosa que en .otros lados no

se da con tanta claridad.

Nosotros hemos defendido que la pequeña y mediana empresa tiene que articularse y estructurarse con

sus problemas específicos, pero sin entender que tengan que desgajarse. Defendemos la cúpula

empresarial en su conjunto por la interdependencia que existe, pero dentro de ese conjunto lo que sí puede

haber son estructuras específicas de pequeña y gran empresa, no por intereses.

Por eso, incluso, hemos estado en la CEPYME y en la CEOE, porque hemos entendido que el proceso de

valoración iba a llevar a una conjunción empresarial, pero, eso sí, haciendo fuerte en que la pequeña

empresa tiene que tener su propia estructura e identidad, pero dentro de un conjunto. Eso es en el plano de

los principios, lo que ocurra en el plano de la realidad puede depender de las personas.

Conciertos vascos

—¿Qué pueden suponer la autonomía y los conciertos económicos y sobre todo, qué tipo de relaciones

mantienen con el Gobierno General Vasco de cara a que probablemente puede haber una gran

independencia en el ámbito económico?

-Nuestra relación con el Gobierno Vasco es bastante intensa en todos los proyectos y todos los problemas

que.surgen en estos momentos, pero evidente mente, nuestra relación a nivci de Gobierno debe ir a través

de la confederación empresarial vasca. Tenemos que tener un interlocutor ante el Gobierno vasco, pues

hay temas que son de la esfera autonómica y debemos tratarlos de esta manera. Lo cual no quiere decir

que no tengamos que estar presentes en el resto de los órganos. Nosotros seguiremos perteneciendo a la

CEOE, pero a través de. la confederación empresarial vasca.

—¿Ustedes piensan que los conciertos económicos van a suponer para el empresario vasco una mayor

presión fiscal o quizá un mayor desahogo?

—A priori no esperamos que los conciertos económicos supongan una menor presión fiscal.

—Es que, por ejemplo, los catalanes piensan que van a tener mayor presión fiscal por parte de la

Generalidad que antes.

—No excluimos esa posibilidad, sobre todo porque por las necesidades y las promesas que están haciendo

en estos momentos aquí, habrá que financiarlas. Sí tiene que haber una nueva infraestructura, una mayor

institucionalización, y un beneficio de desarrollo industrial puede traer consigo una mayor presión fiscal,

pero en definitiva no se trata de que el concierto lo ocasione, pero puede ser posible.

Nosotros consideramos que a nivel estatal y a nivel de la comunidad autónoma, Guipúzcoa tiene que

llevar un poco la iniciativa y el peso de todo- lo que sean iniciativas en lo referente a la pequeña y

mediana empresa.

La crisis

—Hablemos un poco de la crisis. ¿Cuál es la situación?

—La situación es muy mala, sobre todo aquí. Porque aparte de la crisis generalizada que afecta a todo el

país, se da otra serie de factores. Primero, la propia estructura de nuestra industria, su propia dependencia

de sectores punta, que en estos momentos tiene una grave crisis, y luego los ´actores extraeconómicos, que

han afectado directamente al pequeño y mediano empresario. —¿Es tan grave como a veces se ha dixho

en la Prensa estatal, lahi/´da digiimu.\ Je empresarios, o e\ una exageración? . —Dentro de esta situación

de crisis y dentro de las bajas que se están sucediendo, las empresas se están defendiendo con uñas y

dientes, precisamente quizá por la propia figura del empresario de aquí, que es un hombre que tiene

puesto todo su patrimonio, toda su vida y que no es fácil para él, de momento, cortar su vida personal de

su vida industrial. O sea, esa vinculación tan grande que existe entre, empresario-empresa está haciendo

que el esfuerzo que aquí se realiza sea mucho más importante que en otro sitio.

Es un hombre que está arriesgando todo, tanto cuando se producen las quiebras, no sólo de la empresa,

sino de la familia, de todo. Yo no creo que haya huida, aunque haya habido alguna, pero no relacionada

con la actividad empresarial. No hay ´una huida masiva. Creo que a poco que mejorase la situación en

primer lugar económica y después el clima social, el empresario vasco seguiría invirtiendo aquí, aun

después de todas las consideraciones.

El terrorismo

—¿Cuando habla del clima social se refiere al terrorismo?

—Sí, me refiero al terrorismo y un poco a ese ataque sistemático de lo que es empresa o empresario hasta

comerle la moral, con lo que se propicia una situación difícil. Creo que hay una cierta recuperación de la

confianza, porque quizá se está viendo que los que eran, digamos, los listos de la película, no lo son tanto.

Hay un cierto descontento contra los políticos. La gente piensa que éstos hablan muy bien, pero que el

que ponía el callo es este pobre desgraciado arrinconado.

—¿Pero eso no puede ser debido al miedo del trabajador a perder su puesto de trabajo?

—No, yo diría que no. Aqui ha habido otros factores más importantes.

Nuestra política ha sido clara, seria y dura, cuando ha hecho falta, y ha ido encaminada a no exacerbar los

ánimos, a no crear situaciones de enfrentamiento sin salida, por lo cual creemos que se ha contribuido

bastante a la normalización de este país en unos momentos que habiamos podido ser un detonante. Hemos

firmado cuatro convenios colectivos del metal en la provincia con un día de huelga en los cuatro últimos

años.

Reconversión industrial

—Hablamos de la reconversión industrial. ¿Qué se va a hacer?

-Creo que hay una urgencia inmediata, que es afrontar los temas de cara y sin poner parches. Es evidente

que hay que sanear los sectores. Ahí sí se hace demagogia. Se dice que hay que ayudar a la pequeña y

mediana empresa, pero la verdadera ayuda es en muchas ocasiones que las empresas de cabecera

funcionen bien. Un país no puede funcionar cuando una empresa que tiene más de mil trabajadores no se

puede vender porque está en suspensión de pagos. Hay que abordar los temas, no poner parches.

Se debe plantear el tema de lleno, con criterios económicos, cosa que aquí no ha sido así. Lo vemos

cuando se han tomado medidas por criterios políticos, presión de los sindicatos... y ahí están sin

soluciones, con cargas continuas de subvenciones, y no se ha resuelto el problema.

—¿Se refiere a Altos Hornos de Vizcaya, por ejemplo, o...?

—Me refiero a Nervacero, a Babcock Wilcox, etcétera, fundamentalmente.

Hay un tema importante, existe un paro encubierto tremendo que ajusta la competitividad y la realidad de

estas empresas. Otra cosa distinta es que después la política económica tenga que asumir un poco ese paro

estructural que se genera con coberturas de desempleo y otra serie de cosas.

—¿Creen entonces que si no hay flexibilidad de plantillas seria imposible llevar a cabo la reconversión?

— Evidentemente, tiene que haber un mecanismo mediante el cual se puedan ajustar a las situaciones de

crisis, a las demandas de producción, etcétera. Este es un tema aJ cual los sindicatos hacen ascos y es un

tema al que no hay más remedio que enfrentarse, porque no tiene otra solución.

Habrá que buscar otros mecanismos compensatorios, crear nuevos puestos de trabajo, buscar unas buenas

y justas subvenciones por parte de la seguridad del paro, pero lo que no se puede hacer es que toda esa

carga encubierta esté gravitando sobre empresas, dificultando su recuperación.

—¿Creen que la situación del País Vasco .\e puede hacer independiente de la política económica que

marque el Gobierno?

-No. en absoluto. En la interdependencia de nuestra economía a nivel global y a nivel de las empresas

concretas, es tan grande que eso no se puede pensar. Sí se pueden abordar temas parciales con mayor

intensidad, pero de ninguna manera desligados del tema conjunto.

El ámbito de la crisis supera la concepción parcial, y nuestras empresas dependen de la compra que

realiza todo el Estado; por tanto, es imposible pensar que vamos a solucionar los problemas directamente

aquí.

Algunos sueñan con el camino de la exportación, pero también es muy difícil.

—¿Cómo ven el ingreso de España en el Mercado Común y qué repercusiones puede tener?

—Mi opinión personal es que el ingreso en el Mercado Común no lo ha pensado en serio casi nadie.

—¿Ni el Gobierno?

-Ni el Gobierno. En este tema al principio había una oposición política y más tarde económica. De hecho,

a pesar de la improvisación, se está produciendo un cierto ajuste, porque la competencia aquí no sólo se

hace de fuera, sino de las empresas extranjeras que invierten aquí con nuevos métodos. De tal manera que

una cierta preparación en algunos sectores de la economía sí se está dando. Pero un estudio a fondo no

hay, y estamos tan agobiados a corto plazo, que pensar en el Mercado Común..., ya llegaremos a mañana,

y veremos si llegamos. Habría que hacer un planteamiento más serio de lo que es el Mercado Común, de

los pros y contras y luego bajar en detalle a los diferentes sectores para ver cómo se ajustan.

—¿Qué sectores son los que en Guipúzcoa se defienden bien y cuáles son más afectados por la crisis?

—Aunque no puedan competir muchas veces con la tecnología de los otros países, se están exportando

equipos frigoríficos, bombas... Habría que escribir un libro sobre la epopeya de la exportación. Está

exportando gente que casi no sabe hablar en castellano v van a las ferias de Hamburgo, Hannover, están

haciendo un esfuerzo; quizá sean esfuerzos demasiado aislados, pero lo hacen. Tiene que darse además un

cambio estructural. Ahora existen pequeñas empresas que se están organizando, se forman «holdings»

con cinco o seis empresas medianas, para tener una estructura complementaria comercial, para abrir una

delegación en el extranjero y llevar una política financiera común. Esto se está empezando a hacer.

Realmente aquí hemos dependido mucho. La entrada en el Mercado Común no es competencia sólo de las

empresas, sino de la legislación y del funcionamiento de la Administración. No sólo importa si la

industria exporta o compite, sino también cómo está el resto de los mecanismos que ayudan a esa

competencia.

—A su juicio, al crearse la comunidad autónoma, habiendo temas que hay que tratar a nivel de Estado,

piensan que puede haber una duplicidad burocrática si se plantea mal la comunidad o...

—Creo que hay un riesgo de crear otra burocracia que sea inútil. El Gobierno vasco tiene que tener

cuidado de crear una Administración lo más ajustada posible. Si se hace bien puede ser un elemento

francamente positivo.

El paro

-ELA-STV decía que en estos momentos la capacidad económica de Euskadi es sólo capaz de dar trabajo

a los dos tercios de su población activa, entonces, ¿qué se puede hacer para dar un puesto de trabajo a

toda la población laboral? ¿Qué empresas hay que crear para dar trabajo?

-El tema de la reconversión no es sentarse en la mesa y decir: vamos a organizar unas estructuras de bata

blanca. Primero porque hay unos condicionantes en la propia infraestructura de la historia industrial.

Segundo, porque hay una generación empresarial y no ha sido sustituida. El paro estructural que se puede

esperar del saneamiento de las empresas todavía no se ha dado, ha habido un incremento de desempleo

natural, pero el paro estructural que pueda existir se puede calibrar en 30.000 o 40.000 puestos, que

pueden desaparecer con el saneamiento.

Por otra parte, tenemos que en Guipúzcoa toda la juventud está en paro y puede traer este problema otros

efectos sobre la idiosincrasia, la cultura, la política y en todo. En nuestros datos aparece: el 57 por cien de

todo el espectro del paro es menor de veinticinco años, pero sólo recogiendo el espectro de personas

menores de veinticinco años, el 90 por cien está en paro. Esta gente va a tener unos cambios en las

pautas, en los comportamientos, ¿será capa/ de asumir la sociedad ese paro?, y ¿qué se puede hacer?

Primero, el saneamiento de las empresas motrices y, definitivamente, por la parte que pueda corresponder

a la Administración, que se aclaren los criterios de ayuda a las empresas en crisis.

—¿A qué sectores nuevos se refiere?

—Todavía hay una serie de sectores pendientes, pero es una cuestión quizá política. Pero indudablemente

puede tener efecto el saneamiento de estos sectores básicos: la construcción, al automóvil, los astilleros.

Otro problema es el no poner plenamente en marcha el Plan Energético Nacional, que coyunturalmente

puede tener miles de millones de inversiones, y otros planes, como plan de ferrocarriles.

Existen sectores que habría que cuidar, como es el de los bienes de equipo con aportación de ingeniería,

que lleva incorporado un cierto grado de sofisticación, no el bien de equipo normal.

—Ahí se está esperando más de dos años a que se aborde el tema de la empresa pública.

—Si, de acuerdo; ese es otro tema. Pero aquí vamos a ser el país que se va a nacionalizar por las derechas.

Si se va a reestructurar por decreto, van a entrar todos los sectores y las empresas, estén bien o mal.

Hay una competencia desleal en estos momentos por parte de la empresa pública, cada empresa que es

incautada o nacionalizada es una competencia desleal. Ha habido solicitud de empresas interesantes con

productos autónomos, que competían, pero tenían una preocupación de evolución hacia la baja, y han

solicitado una serie de ayudas dependientes de ¡a Administración, como seguridad social, crédito oficial..;

pero se les ha negado. En cambio, a las mismas empresas, cuando han llegado a una situación límite

irreversible es cuando se les ha dado una disponibilidad pública. Esto es un contradicción continua, quizá,

de la improvisación y de una falta de planificación, o por otra parte, .como nos encontramos en una

transición política hayan primado más los criterios políticos. No se le ha dado tanta importancia a la crisis

sino hasta ahora.

Para finalizar, y por la audiencia que tiene CINCO DÍAS, quiero añadir que en el País Vasco está

luchando el empresario mucho más de lo que se percibe desde fuera. Nos encontramos también que al

estar mezclados en esta situación política que vivimos, junto con el terrorismo, detectamos una cierta

actitud de rechazo hacia todo lo de aquí. En este sentido creo que ha habido campañas concretas,

perfectamente orquestadas y dirigidas, donde se habla de productos y de empresas; y se nos mete a todos

los empresarios del País Vasco dentro de un saco como si fuésemos responsables e impulsando

determinadas acciones.

—¿Se refiere a ese manifiesto anónimo?

—Si, a esos anónimos me refiero. Pero lo que habría que recalcar es que estamos luchando con unas

circunstancias mucho más difíciles y dramáticas de lo que se esta luchando en el resto del Estado, y con

una crisis que tiene caracteres más graves, y nos narece anormemente injusto este sentimiento de rechazo

hacia todo lo que es la figura del empresario vasco.

Eduardo BARRENECHEA Mayte SANTIBAÑEZ (Fotos: Luis Alberto García)

 

< Volver