Antonio Garrigues: ¿y si ganara el PSOE?. 
 Los empresarios, obligados a defender con hechos la libertad económica     
 
 ABC.    11/01/1979.  Página: 35. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ABC. JUEVES, 11 DE ENERO DE 1979.

ABC ECONOMÍA

ANTONIO GARRIGUES: «¿Y 91 GANARA EL P. S. O. E.?»

"LOS EMPRESARIOS, OBLIGADOS A DEFENDER CON HECHOS LA LIBERTAD ECONÓMICA"

El presidente de la Asociación para el Progreso de la Dirección moderó ayer una reunión de empresarios

con el secretario de Estado de Economía.

Ayer en la Asociación para el Progreso de la Dirección, el secretario de Estado para la Coordinación y

Programación Económicas, José Luis Leal, y el presidente de A. P. D., Antonio Garrigues Walker,

mantuvieron vivo el interés de la reunión celebrada para comentar el cuadro de medidas económicas del

Gobierno. José Luis Leal realizó una descripción académica de la evolución de la economía española en

los últimos años en relación con el ritmo de crecimiento durante el desa-rrollismo, hasta arribar a una

respuesta más liberal para los problemas planteados oue confia en los mecanismos de la sociedad y que

los potencia, asumiendo el Estado la defensa de aquellos estamentos que tienen menos representación y

capacidad de negociación, así como la salvaguardia de los intereses generales de la comunidad.

Aludió a la política del déficit del sector público. «En este punto —dijo—, Independientemente de la

discusión de la conveniencia de ampliar o´ no la actividad empresarial pública, deberá admitirse que en

1978 el área pública productiva no se ha incrementado.» Y añadió que es necesario hacer una llamada

sobre la conveniencia de que el sector público no ampliara su presencia antes de conseguir un

funcionamiento más adecuado de sus estructudas presentes.

El presidente de A.P.D., Antonio Garrigues, por su parte, comenzó su intervención señalando que entre el

terrorismo, las elecciones legislativas, las municipales. la ausencia de pactos, la clase empresarial no está

demasiado propicia al optimismo en este año 1979. Después de subrayar que, sin embargo, no es el

momento para ningún tipo de desesperanza ni de abandonismo entre los empresarios, dijo: «Aquí hay que

aguantar pase lo que pase, en primer lugar, porque tío hay otra solución; en segundo lugar, porque es

nuestra obligación y, en tercer lugar, porque merece la pena.»

Reconoció que no es posible realizar una valoración exacta del «impacto electoral> sobre la Inversión y la

reactivación económica, y que lo único que cabe hacer es tomar conciencia del daño e intentar reducir al

máximo los efectos negativos, aislándose del juego político.

«Nos queda además el consuelo de pensar —añadió el señor Oarrlgues— que la investidura hubiera

producido males mayores al ^mantenerse hasta 1981 una situación política poco estable, poco clarificada

y poco eficaz. Las elecciones de marzo no van a cambiar sustancialmente la distribución de las fuerzas

políticas. U. C. D. y P. S. O. E. mantendrán sus posiciones, con alguna pequeña diferencia en favor de U.

C. D., y es posible que ambos grupos cedan algún porcentaje a su derecha y a su izquierda.

Aun así es lógico pensar —añadió— que se tranquilice el ambiente general, que la clase poética se

acerque más a los problemas reales, que el Gobierno y la oposición cumplan sus papeles de una forma

más ortodoxa y que, en conjunto, resulte una mejor actitud ante los problemas económicos.»

CLARIFICAR LA POSICIÓN DEL P.S.O.E.

Seguidamente, el presidente se planteó la siguiente pregunta: «Pero, ¿y si ganara el P. S. O. E.? La

pregunta está de moda estos días.»

Después de subrayar que el P. S. O. E. es un partido político que siempre ha operado con un admirable

respeto a los principios democráticos y es, sin duda, una fuerza política decisiva en el futuro español,

gane o no gane las elecciones, indicó que en algunos sectores empresariales existen ciertas reservas sobre

el modelo económico que ofrece el socialismo español, y en concreto sobre el espacio económico en el

que podría moverse la empresa privada y sobre el alcance interpretativo que podría darse a una

Constitución que en estas materias no es, desde luego, un ejemplo de claridad. Concretamente, el señor

Garrigues dijo: «Si el P.S.O.E. ganase las elecciones tendría, sin duda, que clarificar profundamente su

posición ideológica frente a la economía de mercado, concepto que en toda Europa nadie sabe ya bien lo

que significa y lo que implica.»

EXPUSO lo que entendía por modelo económico del P. S. O. E., para concluir que el modelo socialista se

diferencia poco del vigente hoy en nuestro país. «Pero el problema —añadió— ya no es de concepto, sino

de grado. Si el P. S. O. E. pretendiera que el Estado controlara un setenta por ciento de la actividad

económica, que la planificación fuera obligatoria y que los beneficios soportaran una tributación del

noventa y nueve por ciento, no estaríamos ante ninguna forma de economía de mercado, sino en una

economía socializada, en la que se toleraría la actividad de unos empresarios medianos y pequeños a

quienes se les diría lo que tienen que hacer, el grado de expansión a que pueden aspirar, la financiación

que necesitan, los salarlos a pagar y la obediencia, disciplina. lealtad e incondicional adhesión que deben

prestar a un Gobierno de quien depende su existencia.»

NO SERIA FAVORABLE PARA LA ECONOMIA

Antonio Garrigues señaló, no obstante, que no creía que el P. S. O. E. tenga por el momento estas ideas.

Y añadió: «Pero como está claro que su objetivo final no es el administrar una sociedad capitalista, sino el

de transformarla, el empresario, si ganase el P. S. O. E., debería estar dispuesto a defender su espacio

económico con todos los medios a su alcance, y desde el primer momento. Un triunfo del P.S.O.E. en

estas elecciones inmediatas no sería, desde luego, favorable para el desarrollo económico, pero la clase

empresarial española tiene que prever esta posibilidad, y si se produjese estaría más obligada que nunca a

defender con hechos una libertad económica, sin la que no podría existir la libertad políticas»

 

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