Autor: López Majano, Bernardo. 
   Crisis y confianzza empresarial     
 
 El País.    28/09/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Crisis y confianza empresarial

BERNARDO LÓPEZ MAJANO Presidente de la Comisión de Economía de la CEOE

Con una lasa de crecimiento del 4 % anual acumulativo del producto interior bruto (PIB) en términos

reales se lograría evitar el aumento del desempleo, que actualmente constituye la mayor preocupación

para los empresarios. Indudablemente sería deseable superar ésta tasa de crecimiento para lograr reducir

el número de parados —que actualmente es excesivo—, pero si pensamos que en este año de 1978 sólo se

podrá alcanzar el 2 %, se comprenden las dificultades para llegar a cifras notablemente superiores que

quizá se pudieran lograr más adelante. En resumen, un objetivo por el que habría que luchar en 1979 sería

acercarse al 4 % y estar preparados para aumentar aún esta cifra en los años 1980 y 1981.

Pero no se puede de ninguna manera soportar el actual ritmo de inflación que habría que reducirlo por

debajo del 10 %, lo que equivale a orientar el incremento de la demanda hacia los bienes de inversión y a

potenciar aún más la exportación.

El fomento de la inversión sólo se puede lograr sí se despejan las excesivas incertidumbres que gravitan

hoy sobre el empresario. Este necesita una definición de las relaciones laborales —análoga a la de los

países de Europa occidental—, una recuperación de los excedentes empresariales, una disminución

del gasto público —que en parte puede venir compensada por un aumento de la inversión— y una política

fiscal que estimule la iniciativa creadora de nuevas actividades económicas una vez se ha conseguido la

necesaria reforma fiscal que puede y debe servir de base para el soporte de la política indicada en el

período 1979-1981. Es urgente iniciar unas negociaciones entre trabajadores y empresarios, de una parte,

y de empresarios, trabajadores y Gobierno, por otra, que permitan clarificar el porvenir, y por supuesto en

esas negociaciones se han de atender por parte de los empresarios las opiniones de los trabajadores sobre

los temas palpitantes en la actualidad, como son control de la Seguridad Social, destino del patrimonio

sindical y colaboración en la empresa, entre los más importantes.

Si se desea que estas negociaciones constituyan condición no sólo necesaria sino también suficiente para

que se mantenga la confianza del empresario en e! futuro y se posibilite, así, el encontrar una salida

definitiva a la crisis económica, resulta imprescindible encontrar una respuesta satisfactoria a todas estas

cuestiones: aceptación deque sin libertad de empresa y sin empresarios es materialmente imposible

construir un modelo de sociedad occidental, clave del progreso; acuerdo, de forma inmediata, sobre

movilidad de plantillas y compromiso, a medio plazo, de instaurar un régimen para la flexibilidad de las

mismas; contención salarial a la par, como máximo, de las subidas de precios que se puedan prever,

durante el tiempo necesario para una efectiva recuperación del desempleo.

Establecimiento de un cuadro de relaciones laborales que permita el entendimiento y asegure su

cumplimiento, devolviendo al empresario la responsabilidad en la dirección de las empresas; libertad de

precios; seguridad en que la contención en la creación de disponibilidades líquidas no afectará a las

necesidades del crédito al sector privado; clarificación del papel del sector público dentro de una absoluta

equiparación al sector privado; drástica reducción de la intervención de la Administración pública y

desaparición de las intervenciones meramente burocráticas; contención y racionalización del gasto

público y de la seguridad social; y reconversión paulatina de los sectores afectados por la crisis con

negociaciones previas y por separado.

 

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