Enrique Miret Magdalena, vicepresidente de la COPYME. 
 La gran empresa no puede ser la cúpula que envuelva a la pequeña y mediana     
 
 El País.    26/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 25. 

ECONOMÍA

EL PAÍS, jueves 26 de enero de 1978

Tras la entrevista publicada ayer con el presidente de la CEPYME, hoy aparecen las respuestas de

Enrique Miret Magdalena, vicepresidente de la Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa, y que

representa la otra cara de la patronal de este tipo de empresa. Hasta el día de hoy han sido frecuentes los

enfrentamientos ideológicos entre una y otra patronal, aunque ambas se definen como defensoras de la

pequeña y mediana industria. Las respuestas de Enrique Miret vienen a ser el contrapeso que equilibra la

balanza en la polémica surgida por la representatividad de la PYME.

Enrique Miret Magdalena, vicepresidente de la COPYME

"La gran empresa no puede ser la cúpula que envuelva a la pequeña y mediana"

EL PAÍS: ¿Qué principios defiende la COPYME? MIRET MAGDALENA: La COPYME se fundó a

final del año 1977. Y sus principios pretenden el desarrollo y modernización de la pequeña y mediana

empresa, así como su presencia en los intereses profesionales y económico-sociales de las mismas en el

país.

En el mundo actual, las grandes empresas se encuentran ante problemas de comunicación y de

organización humana, de servicio comercial y de administración material, que se han agravado

considerablemente por el excesivo tamaño de las empresas. Italia, por ejemplo, es un país con una

economía de «gigantes enfermos», como suele llamarse a las grandes empresas multinacionales, como

FIAT, Pirelli, etcétera... En España empezamos a darnos cuenta de que las grandes empresas no son tan

rentables como se suponía: se empiezan a encontrar con graves cuestiones humanas, financieras y

comerciales que, a nivel de gran grupo, no se pueden resolver por su excesiva dimensión, falta de

contacto personal y complicación burocrática.

El proceso español es significativo: de 1958 a 1974 aumentó tres veces el número de las pequeñas y

medianas, y sólo incrementaron vez y media las grandes; actualmente hay un millón de empresas de

pequeña o mediana dimensión, y sólo novecientas de más de quinientos obreros. Por otro lado, estas

últimas (tan poderosas política y económicamente) sólo dan trabajo al 14 % de la población activa del

país, y aquéllas (las pequeñas y medianas), al 86 %. Además, estas últimas, consideradas como las

cenicientas injustamente) contribuyen a la riqueza del país en el 75 % de los bienes y servicios

producidos. Pero ningún dato tan revelador de la falacia de las opiniones corrientes sobre la importancia

económica y social de la gran empresa en España es que, en el proceso de los dieciséis años antes citados,

absorbe cada vez menos mano de obra, porque su participación en el conjunto del empleo ha disminuido

en el 33 %. EL PAÍS: ¿Qué tipo de empresarios y sectores están representados mayoritariamente en esta

patronal?

M. M.: Nosotros consideramos pequeña y mediana empresa a la que tiene menos de 250 trabajadores

(otros países ponen otro tope mayor) y no posee vinculación directa con ningún grupo monopolístico, ni

multinacional, ni financiero, ni estatal o paraestatal. De ahí que engrosen sus filas empresas de casi todas

las zonas más desarrolladas de España, tanto grupos sectoriales homogéneos, como federaciones

heterogéneas, y estamos actuando en aquellas otras que empiezan a adquirir conciencia de la necesidad de

mutua ayuda.

EL PAÍS: ¿Considera necesaria una patronal de la pequeña y mediana empresa distinta de la gran

empresa o, simplemente, la existencia de una patronal? Razones.

M. M.: Por supuesto que si. Los problemas humanos, sociales y organizativos de la gran empresa son

muy diferentes de los de la pequeña y mediana empresa. Además, aquélla no es infrecuente que obedezca

a grupos de presión o pequeños núcleos de intereses poderosos; y, en cambio, las nuestras son

independientes y quieren seguir siéndolo para no verse mediatizadas por intereses ocultos, que piensan

preferentemente en su propia ventaja y no tanto en el país ni en la región donde están. Una sola patronal

que englobe cosas tan diferentes no traería como consecuencia, como vemos ahora en muchas

asociaciones sectoriales, sino el dominio de la grande sobre la pequeña.

EL PAÍS: ¿Qué opina de la CEPYME?

M. M.: Es una confederación paralela a la COPYME, que quiere defender los intereses de la pequeña y

mediana empresa, pero se distingue de la nuestra, en mi opinión, en lo siguiente: a) Nosotros defendemos

la libertad económica, pero dentro de una economía social de mercado, por la cual entendemos una

estructura económico-social que aune la libertad con el sentido social; b) No creemos que un dirigente de

nuestra confederación deba aceptar (como pasa en la CEPYME), un alto cargo en la organización

patronal de la gran empresa (la CEOE), pues sin quererlo le puede llevar a una mediatización en la

defensa de los intereses específicos de la pequeña y mediana empresa, c) Los problemas de la pequeña y

mediana empresa no pueden ser dirigidos por una coordinación hecha por la gran empresa, que supondría,

en la práctica, una estructura piramidal en la que el vértice es la gran empresa. ¿Por qué? Pensamos que,

sin oponernos a ésta, debemos independizarnos lo más posible de la tutela que hasta ahora ha ejercido

sobre la pequeña y mediana.

EL PAÍS: ¿Considera necesarias dos patronales de la PYME?

M. M.: Si no hay más remedio, aceptamos la existencia de dos patronales de la pequeña y mediana

empresa. Pero estamos en conversaciones amistosas para intentar superar tal divergencia de

organizaciones, o bien en la estructura misma o, al menos, en la actuación práctica. Pero el tiempo dirá si

esto es posible. EL PAIS: ¿Es necesaria la identificación política de una patronal? M. M.: No. No sólo no

es necesaria, sino que resulta un gran inconveniente. Nosotros somos totalmente independientes de la

gran patronal y de cualquier grupo o partido político. No debemos mezclar nuestros intereses

profesionales con la política de partido; hemos aceptado entre nuestros socios un total pluralismo político.

"La COPYME es independiente de la gran patronal"

EL PAÍS: ¿Qué problemas tiene en la actualidad la PYME? ¿Qué soluciones ofrece la COPYME?

M. M.: Problemas, muchos. Me limitaré a enumerar algunos: a) la necesidad de un contrato de descuento

con las entidades de crédito (bancos, cajas de ahorro, financieras) para evitar las inseguridades actuales en

la consecución y continuación de los créditos, y del descuento de letras; superando, además, los abusos

que existen en cuanto al coste crediticio actual; b) creación de bancos de pequeña y mediana empresa en

algunos casos, cuyos accionistas sean exclusivamente ellos mismos y no otras entidades de crédito; c)

estructuración de sociedades de garantías mutuas entre las empresas asociadas, para tener un aval en

operaciones comerciales que hoy difícilmente pueden ser realizadas por las pequeñas y medianas

empresas; d) sociedades de exportación que agrupen a pequeñas empresas y den cauce y salida de sus

productos hacia el extranjero; e) diferentes promociones de instituciones (como un Instituto de la Pequeña

y Mediana Empresa) que faciliten el desarrollo, reorganización y modernización de la pequeña y

mediana empresa, no sólo industrial, sino comercial también; pero siempre que no suponga esto una

mayor burocratización estatal, sino que se realice por medio de organizaciones autónomas respecto a la

Administración pública, que sean dependientes de los propios empresarios y asociaciones empresariales.

El Estado debe ayudar económicamente, pero no dirigir exclusivamente estas instituciones autónomas; O

una distribución más equitativa del crédito, pues a tenor de su participación en bienes y servicios del país,

debía ir a ellas las tres cuartas partes del mismo, y ahora se le da mucho menos.

EL PAÍS: ¿Qué filiación política es mayoritaria en la COPYME? M. M.: Ya he dicho que nuestra

preferente filiación es la independencia, sin olvidar que muchos pertenecen a diversos y muy diferentes

partidos políticos, desde la derecha a la izquierda, pasando por el centro. EL PAIS: ¿Qué número de

afiliados tiene la COPYME?

M. M.: Difícil de evaluar, porque todo está en desarrollo organizativo, pero podemos decir que tenemos

100.000 empresas afiliadas en España. Dar cifras claramente exageradas es caer en un triunfalismo que no

existe en ningún país europeo con más experiencia y conciencia empresarial que nosotros. La verdad es

que la afiliación europea, y también la de España, es minoritaria, pues no hay suficiente conciencia

colectiva de ayuda^ mutua entre la mayoría de los empresarios.

EL PAÍS: ¿Cuántos de ellos están en la CEOE?

M. M.: En principio, ninguno pertenece a la CEOE. EL PAÍS: ¿Cuál es el porvenir de la pequeña y

mediana empresa? M. M.: Creemos que pasará como en Europa: un proceso cada vez más positivo hacia

la presencia económica en primera línea de la pequeña y mediana empresa. Sus ventajas actuales sobre la

grande son: a) una dimensión más humana, que permite superar mejor los conflictos sociales, y donde

existe una comunicación más flexible entre mandos y ejecutores, resistiendo mejor los embates de las

crisis económicas; b) se comprueba actualmente que, por encima de una cierta producción, los costes no

sólo no disminuyen como se creía, sino que aumentan; por eso a la empresa hay que darle su dimensión

adecuada, pero no hacerla cada vez más grande; el gigantismo empieza a ser sobrepasado a todos los

niveles de la sociedad futura; c) la burocratización invade a la gran empresa y le resta efectividad; d) la

decisión del mando y coordinación se hace excesivamente complicada cuando hay grandes multitudes o

existen complicados canales de acción; d) en los veinticinco últimos años, en Francia, las medianas

empresas han duplicado su producción, y están accediendo, con gran éxito, a la competencia mundial; e)

la continuidad de nietas y propósitos está mejor garantizada por las generaciones familiares que las suelen

dirigir, que por los cambiantes cargos directivos de la gran empresa; f) la creatividad se desarrolla

actualmente mejor en el extranjero a través de la pequeña y mediana que no por la grande; g) se ensayan

con más facilidad métodos más progresivos de participación social o gerencial que en la grande, la cual

resulta demasiado conservadora, rutinaria y autoritaria; h) la gran empresa se encuentra más vinculada a

la política y, en general, a una orientación demasiado conservadora de la misma, costándole más trabajo

aceptar el pluralismo político.

 

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