En defensa de la economía del país. 
 S.O.S por los empresarios catalanes     
 
 El Alcázar.    07/01/1978.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

En defensa de la economía del país

S.O.S. POR LOS EMPRESARIOS CATALANES

• La pérdida de empresas es pérdida de puestos de trabajo y dinamismo del país

Barcelona (Resumen de agencias).—Jordi Pujol, secretario general de Convergencia Democrática de

Catalunya, ha dirigido una carta circular escrita en catalán a todos los militantes del partido en la que

resalta la necesidad de defender, en estos momentos de crisis económica, el mundo empresarial catalán.

En la circular, tras hacer un resumen de las actuaciones, intenciones y finalidades políticas de CDC y

señalar que el objetivo del partido es defender Cataluña, Jordi Pujol afirma que en este momento es

fundamental «defender la economía del país, que en buena parte quiere decir defender las empresas del

país, que están amenazadas».

«Para defenderlas —añade— es necesario, antes que nada, que todos —todos, y sobre todo todos en

CDC, que no quieren ser un partido de clase, sino un partido de país—, que todos se liberen del complejo

que tanta gente políticamente militante siente a la hora de tomar posición en favor de las empresas.

Complejo comprensible tal como han ido las cosas, pero que puede tener consecuencias nefastas, y que

CDC no puede tener, porque desentenderse o ayudar a hundir un elemento decisivo del vivir colectivo

catalán —y el conjunto de empresas catalanas constituye uno de estos elementos— equivale a perjudicar

gravísimamente a Cataluña como país y a la gran mayoría de los catalanes, empresarios o no».

MESES DIFÍCILES

Señala más adelante el señor Pujol que «estamos pasando unos meses difíciles, meses difíciles para la

clase; trabajadora, que puede ver reducido su; poder adquisitivo y amenzados muchos! puestos de trabajo.

Por ello hay que¡ estar atentos —no sólo las centrales sin-: dicales, también los partidos— para mitigar

los efectos de la crisis en las economías domésticas y en el campo del paro. Pero meses difíciles también

para el mundo empresarial, con la particularidad de que en este campo las consecuencias de la crisis

pueden ir mucho más allá de lo que son sus efectos inmediatos y tener repercusiones muy generalizadas».

Tras afirmar que para Cataluña la salud del mundo empresarial es un elemento básico, la carta pone de

relieve la importancia del factor económico en este país y añade: «La pérdida de empresas no es sólo una

pérdida privada de unos cuantos señores, es también pérdida de puestos de trabajo, pérdida de centro de

iniciativa, pérdida de fuerza económica colectiva y pérdida de dinamismo de) país, de todo el país. Es una

pérdida, además, con consecuencias en el tiempo: una empresa que cierra o que queda muy malherida no

se restablece en un abrir y cerrar de ojos, y puede tardar años en volver a ser lo que era».

En otro momento, señala las características específicas del empresario catalán, a cuyo respecto dice que

«la economía catalana no es fruto ni de la providencia ni de la ayuda del Estado. Las empresas catalanas

en general no forman parte de multinacionales potentes, a las que nada abate, ni de grupos ban-carios,

más fuertes también que las crisis. La economía catalana —y las empresas catalanas, que son su fuerza y

su motor principales— son el resultado de un largo esfuerzo. Un largo esfuerzo que en el ámbito

colectivo hace un país naturalmente no demasiado bien dotado, y en el particular hombres y familias que

frecuentemente arranca de posiciones modestas, y que casi siempre —incluso cuando llegan a ser

fuertes— pagan su independencia con una cierta indefensión frente a los grandes poderes del Estado, de

la alta finanza o de los gigantes internacionales».

Por último, Jordi Pujol, después de indicar la existencia también de empresarios desaprensivos que se

aprovechan de la crítica situación a costa del país, concluye:

«El objetivo de nuestro partido es construir Cataluña de acuerdo con creitenos de progreso económico y

social que hoy correponden a un programa socialdemócrata, y esto quiere decir defender todo aquello que

hace que el país sea fuerte, tenga un buen nivel de vida, tenga unas estructuras justas. La economía y la

capacidad de crear en el campo económico son parte de lo que hay que defender, y ahora, de una, manera

especial, porque están muy amenazadas. Haremos un gran mal al país, a todo el país, si rehuimos las

responsabilidades que tenemos, es decir, si en lugar de explicar las cosas tal como son, si en lugar de

defender todo lo que se tiene que defender —también las empresas, su viabilidad, su buen

funcionamiento— caemos en la demagogia y en la critica ligera y fácil— como tan amenu-do pasa en este

campo».

LOS VASCOS «COMPRAN»

LA RIOJA

Madrid.-Bajo el título «Los vascos compran La Rioja», el semanario La actualidad española publica una

información en la que señala, según un informe técnico remitido por la gerencia del polo a la Dirección

General de Ordenación Territorial, que la actual situación socio-política de la zona vasca, con su

subsiguiente conflictividad, está obligando a los empresarios radicados en el área mencionada a invertir

en Logroño.

Los partidos políticos —continúa el artículo— han comprendido rápidamente la nueva circunstancia y el

planteamiento autonómico riojano se orienta ahora hacia fórmulas que propicien la relación con el área

norteña. Así, la UCD, tras subrayar la identidad riojana, señala que esta provincia debe ser la región

bisagra encargada de articular el norte del país.

Más claros se muestran todavía socialistas y comunistas, para quienes, por razones históricas y, sobre

todo, económicas, La Rioja debe articularse en el país Vasco-Navarro. Una razón clara para esos grupos

es que, en estos momentos, Logroño posee cuanto le falta a Vascongadas y, por lo tanto, puede vender sus

productos con facilidad, desde el artículo agrario hasta los amplios espacios libres de la sierra.

INVERSIONES CERCANAS A 800 MILLONES

En unos momentos de crisis económica —continúa el semanario— la Rioja viene captando industrias y

dinero que se sienten incómodos en el País Vasco. Sólo unos meses han bastado para que una carrera que

se inició con el «sí» de Firestone, haya propiciado inversiones cercanas a los 800 millones de pesetas,

mientras quedan pendientes de resolución tres nuevos expedientes por un importe de otros 2.500

millones.

Paralelamente, La Rioja, que aspira a la autonomía, empezó a sentir los efectos de una nueva calamidad

en el sector agrícola.

Los agricultores denuncian que las ofertas de compra se realizan de modo tajante y unificado y que, ante

ellas, no cabe sino aceptar o perder, esta es la consecuencia —opina el semanario— de aquella furia

inversora iniciada al principio de esta década por las multinacionales —Croft, Pepsi-Cola, Schenley...—

que hoy es continuada por las fuertes inversiones del vizcaíno Olarra, exponente de un flujo de dinero

norteño que crece por momentos.

Tras señalar que no todos aprueban esta «venta» de La Rioja y denuncian la pérdida de la tranquilidad

riojana frente a un futuro rentable a corto plazo, concluye Arturo Cenzano, autor del artículo, que «es esta

la eterna lucha entre la placidez y el desarrollo. Los riojanos —añade— empiezan a ser conscientes de

que viven momentos decisivos, en los que está quebrando la relación histórica con una Castilla idealista

frente al pragmatismo vasco».

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