La invalidez de la legislación paternalista hasta ahora existente, hace necesaria una nueva ley de Trabajo     
 
 El País.    15/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

La Patronal, ante el momento socioeconómico/3

Continuando con la encuesta que entre los empresa- Simpson, enjuicia las razones que hacen necesaria

rios está realizando EL PAIS, sobre diferentes temas una nueva ley General del Trabajo que venga a sus

de la realidad socioeconómica, Luis Alberto Salazar tituir la vigente ley de Relaciones Laborales.

LUIS ALBERTO SALAZAR SIMPSON

Presidente de la Unión de Empresarios del Sindicato Nacional del Combustible.

La invalidez de la legislación paternalista hasta ahora existente, hace necesaria una nueva ley de Trabajo

Parece evidente la necesidad de una nueva ley General del Trabajo por dos razones fundamentales.

La primera, por el cambio del régimen jurídico en que se movían las relaciones laborales, por cuanto la

legislación paternalista existente hasta ahora y que preveía una serie de ortopedias legales ante la falta de

capacidad reivindicativa de los trabajadores y negociadora de las partes, comienza a ser sustituida por otra

situación en que esta capacidad es posible entre trabajadores y empresarios. Como consecuencia de ello,

aquellos parches que permitían que los trabajadores mantuvieran a salvo sus derechos con una legislación

casuística y prolífica se han terminado. Es evidente que dados los principios de independencia y

autonomía que han de presidir las futuras organizaciones profesionales, debe variar la normativa laboral.

En segundo lugar, se hace necesario, no sólo una representación de las organizaciones profesionales, sino

que la libertad de los trabajadores conseguida democráticamente para utilizarla en apoyo de sus

reivindicaciones, sea respaldada por las organizaciones sindicales promotoras del cumplimiento de los

acuerdos para que estos sean cumplidos en sus justos términos. Estos acuerdos deben cumplirse a todos

los niveles puesto que la seguridad jurídica es uno de los principios básicos para el funcionamiento de

todas las instituciones del país.

Los puntos básico» de una nueva ley General del Trabajo deberían ser varios.

En primer lugar, es necesario recopilar el conjunto de normas que actualmente regulan la actividad

laboral y que por lo prolífi-co y a veces contradictorio dificultan su cumplimiento. Como ejemplo más

aparente tenemos la falta de concreción en cuanto al ámbito que deben tener las reglamentaciones y

ordenanzas laborales por un lado y los convenios colectivos por otro. Con frecuencia, se regulan los

mismos aspectos en dos tipos de normas que deber tener un ámbito distinto.

En segundo término, es necesario que nuestra legislación venga a homologarse con las existentes en otros

países europeos. Qué duda cabe que,si queremos integrarnos en el área de la CEE, necesitamos coordinar

con las legislaciones de sus países miembros, lo cual no puede ser fruto de la improvisación, sino objeto

de un estudio sereno, realista e imparcial, ya que la legalidad de nuestro país no debe ni puede significar

un obstáculo para la competitividad de nuestros productos fuera.

Esta ley General del Trabajo o ley Básica del Trabajo que propugnamos, debe tener igualmente a una

nueva regulación de la mecánica de la contratación colectiva, es decir, además de regular la necesaria

representatividad de las partes de los interlocutores del diálogo que ha de producirse, deberá tender a

reconocer la huelga como instrumento de reivindicación de los trabajadores, si bien con carácter de

último recurso una vez que se haya agotado el diálogo y cuya regulación deberá ser mínima y flexible,

contemplando tres requisitos básicos: preaviso, formalización escrita de las posturas negociadoras y

publicidad a efectos de la responsabilización de las partes ante la opinión pública. Consecuentemente y

con la misma amplitud deberá reconocerse lock out.

Por último, es necesario una tendencia lo suficientemente flexible para que la necesidad del pleno empleo

y de su estabilidad no frene más de lo estrictamente indispensable la actividad empresarial. Es indudable

que si la huelga tiene su contrapartida en el lock out, el pleno empleo debe tener su contrapartida en el

seguro de desempleo. No se debe recargar sobre las empresas la garantía del pleno empleo de la nación,

ya que esta es una garantía que debe dar el Estado en su conjunto. Cualquier legislación que tienda a

limitar la iniciativa y la actividad empresarial para conseguir el pleno empleo, no utiliza los medios

acordes con lo que se pretende, ya que el suprimir la iniciativa privada supone, en definitiva, suprimir la

posibilidad del pleno empleo en el futuro. Es necesaria una flexibilización de las plantillas y es necesario

que el empresario pueda regular su empleo en sus empresas de forma acorde con la coyuntura económica

Puestos a enumerar lo que debe contemplar una futura ley del Trabajo, también podríamos decir cuáles no

debe contener.

Por ejemplo, es innecesaria y falta de toda lógica la urgencia que en los proyectos de reforma de la

empresa se deduce de la disposición adicional tercera de la ley de Relaciones Laborales.

El empresario, es evidente, asume con plena responsabilidad la necesidad de una reforma de la empresa,

que en cualquier caso deberá realizarse basándose en la protección de la libre iniciativa, puesto que e´sta

es la base del sistema de economía de libre mercado en el cual vivimos. La libre iniciativa y la

productividad es lo que puede hacer viable y efectiva, que es de lo que se trata, la propia reforma.

Antes de entrar en este tema, sería necesario un amplio debate nacional con objeto de asegurarse que la

reforma que se propone es la realmente reivindicada por la sociedad en el sentido más amplio. La

experiencia demuestra que muchas de las reformas de la empresa que se han puesto en funcionamiento en

otros países no han tenido el necesario eco ni han sido, en cuanto a su desarrollo y a sus funcionamiento,

acogidas favorablemente por los propios trabajadores. El Estado a lo que debe dedicarse exclusivamente,

es a crear un marco sobre las bases generales de la reforma, confiando la elaboración detallada de ésta a

esos pactos concretos que entre empresarios y trabajadores deben ir constantemente surgiendo.

 

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