Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Los empresarios protestan     
 
 Informaciones.    29/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Los empresarios protestan

Por Abel HERNÁNDEZ

HARÍA bien el presidente Suárez va no echar en saco roto la insólita concentración de empresarios al aire

libre ayer tarde en Barcelona, Cuando los hombres del dinero se .echan a la calle, lo más sensato es

escucharles. Y esto por dos razones: porque es la única manera de romper la «huelga de inversiones» (la

más peligrosa de todas las huelgas en las presentes circunstancias) y porque sin la confianza empresarial,

la U.CJ>. no puede gobernar. Los creadores de riqueza se han cansado de ser tos chivos expiatorios. Ya

no se conforman con buenas palabras en los despachos oficiales; quieren hechos y una política económica

coherente.

Su desconfianza hacia el actual equipo gubernamental y hacia la operatividad de los pactas de la Moncloa

para salir de la honda crisis estalló ayer clamorosamente en el Pabellón de los Deportes barcelonés.

Mañana puede estallar en las urnas. No es descabellado pensar que el presidente Suárez va a sacar pronto

de su carpeta los planes de ana seria renovación ministerial, como quieren algunos de sus mas leales

partidarios. El cambio inteligente de Gobierno sería además un respiro para el presidente. Los actuales

ministros ya no te sirven de coraza, y los dardos están hiriendo su propia imagen. Es lógico que quiera

acelerar antes —como está haciendo— la cohesión de la U.C.D. para evitar efectos disgregadores en el

reajuste.

A los empresarios les preocupa especialmente el capítulo de las relaciones laborales. En una economía

Ubre de mercado —la que se lleva en la Europa, a la que aspiramos— hay libertad de huelga (no huelgas

salvajes consentidas) y la correspondiente libertad de despido. Esto es asi, como dos y dos son cuatro.

¿Aspiramos a este modelo de sociedad libre? Pues habrá que ser consecuentes. Esta es la tesis de los

hombres del dinero.

Coincide esta ofensiva con el repliegue táctico de don Felipe González, quien, desoyendo los cantos de

sirena de algunos de .sus más cercanos colaboradores, prefiere cuerdamente esperar su turno para llegar al

Poder. Es la U.C.D. la que tiene que gobernar. Es, en resumidas cuentas, el centro, sin escoramientos a la

izquierda, el que debe sacar a este país de la crisis. .Por eso promete no hostigar a la U.C.D., que está en

su turno legítimamente. El asalto del P.S.O.E. al palacio de la Moncloa (aparte de ser prácticamente

imposible ahora) sería el espaldarazo definitivo al Partido Comunista. Tenemos la impresión de que el

Partido Socialista tiende a la moderación en estos momentos. Hacía ahí empujan al P.S.O.E. sus amigos

del exterior, Por la derecha puede arrebañar votos; por la izquierda, no. Es realmente la única manera de

que sea alternativa seria de Poder. Cierta información confidencial asegura, además, que en su encuentro

con el Bey, el 31 de octubre, los señores González y Múgica dieron garantías a don Juan Carlos de que

dominarían el ala radical del partido y apoyarían a la Monarquía. Lo que urge es consolidar la democracia

con sensatez, sin dar prevalencia a !as presiones emocionales. Y escuchar a los empresarios.

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