Los empresarios agrícolas, descontentos tras su diálogo con Martínez Genique  :   
 El ministro prometió un proyecto de ley sobre un seguro de daños catastróficos. 
 Informaciones.    29/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Los empresarios agrícolas, descontentos tras su diálogo con Martínez Genique

EL MINISTRO PROMETIÓ UN PROYECTO DE LEY SOBRE UN SEGURO DE DAÑOS

CATASTRÓFICOS

MADRID, 29 (INFORMACIONES).

LOS problemas del campo son tan grandes que no hemos podido salir satisfechos de nuestra entrevista

con el ministro de Agricultura. Nosotros necesitamos soluciones a velocidades supersónicas y nos las dan

a paso de carreta. Si la situación no se arregla en dos o tres meses, caben dos soluciones: o que

abandonemos el campo y nos marchemos a la ciudad; o bien que nos echemos a la carretera con una

huelga general, desasistiendo todo el mercado; a ver si de esta forma el país se da cuenta de la necesidad

vital de la agricultura.» En estos términos se expresó una comisión de pequeños y medios empresarios

que ayer mañana tuvieron una entrevista con el señor Martínez Genigue.

En síntesis proponían al titular de Agricultura la resolución de cuatro temas que llevaban en cartera: la

disolución de las Cámaras Agrarias, la aplicación de una tabla de precios para los productos agrarios, los

seguros para catástrofes y la Seguridad Social para los agricultores.

Sobre las Cámaras Agrarias, los representantes agrícolas dijeron que han vivido durante cuarenta años de

espaldas al campo, amparando las injusticias, privilegios y corrupciones que tanto daño han hecho a todos

los campesinos y ganaderos. «Nosotros —puntualizaron— no queremos Cámaras, pero si sindicatos

libres. Estamos contra el decreto de las Cámaras porque se ha hecho de espaldas al campesino. Pedimos

que se creen sindicatos democráticos desde la base, y esta solicitud ha sido trasladada al ministro.»

PRECIOS MÍNIMOS

Los empresarios presentaron en enero una tabla de precios a la Administración, precios de costos

mínimos por debajo de los cuales no podrían subsistir. Piensan que si todo sube a causa de la inflación,

los productos agrícolas lo han de hacer en la misma medida, y no es lógico que si en 1968 el precio del

kilo de trigo costaba 5,8 pesetas, y el de pan 6,8, en 1976 los precios respectivos fueran 8,10 y 40,38

pesetas.

Sobre el tema de la Seguridad Social, la comisión que se entrevistó con el titular de Agricultura propuso

una jubilación equiparada y, como tope, a los sesenta años. Solicitaron prestaciones a cuenta del Estado y

pusieron de manifiesto que en Europa los Gobiernos financian el 30 o el 40 por 100 del gasto. Al parecer,

el señor Martínez Genique prometió que aquí se procederá de forma semejante y que el tema lo tiene en

estudio para aplicarlo cuando pueda.

Para los representantes de los pequeños y medios empresarios agrícolas, el tema de seguros catastróficos

es vital para su subsistencia. Según sus palabras, al ministro no le han llegado datos concretos —cosa que

ellos no llegan a comprender del todo— sobre las últimas riadas y los daños producidos por el pedrisco,

por lo cual el titular de Agricultura manifestó su impotencia ante esta situación, por el momento. No

obstante, les prometió que llevaría el caso a un próximo Consejo de ministros para ver si se llegaba a una

resolución al respecto.

Los empresarios agrícolas desean un seguro de daños catastróficos y parten de la base que no pueden

estar solicitando ayudas cada vez que se produce un hecho de este tipo, pues parecería que estaban

pidiendo limosna. Su postura es que la Administración les conceda una subvención a fondo perdido del

50 por 100 de las pérdidas, y que se les proporcionen créditos a diez años con un 4 por 100 de interés,

para poder continuar con el cultivo; además, defensa para los ríos y un mayor control de los embalses. El

señor Martínez Genique les prometió que el primer proyecto de ley que su Departamento envíe a las

Cortes será sobre este tema. La representación agrícola deseó que constase la reivindicación hecha al

ministro sobre los locales de las Hermandades que ahora han pasado a depender del Ministerio de

Agricultura; también han dejado claro el hecho de que al solicitar ante la Administración el cese de todos

los altos cargos vinculados con las Cámaras, les fue anunciada la dimisión voluntaria del señor

Mombiedro de la Torre.

INFORMACIONES

 

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