Autor: Vila, Joaquín. 
   Golpe en el Ateneo     
 
 ABC.    01/02/1983.  Página: 44-45. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

GOLPE EN EL ATENEO

Fernando Chueca: «Cualquier dia puede ocurrir algo irremediable en el Ateneo

Desde hace algunos meses, un apretado chaparrón de incongruencias ha inundado el recinto del Ateneo

Científico, Literario y Artístico de Madrid. Un grupo compuesto por cerca de doscientos socios se ha

entretenido en boicotear ios actos culturales que se convocaban, vociferar incomprensibles consignas por

los salones de la histórica institución, insultar a prestigiosos intelectuales españoles, provocar

altercados/acribillar ei tradicional silencio de la zona de lectura, impidiendo, en fin, que el Caserón de fa

calle del Prado cumpla su verdadera misión como centro cultural. Durante este tiempo, (a Junta directiva,

elegida democráticamente, pese a quien pese, ha mantenido, no obstante, la nave a flote a la espera de que

la tormenta se alejara. Pero no ha sido así; Por contra, el 19 de enero, la guerra estalló definitivamente.

Y estalló porque durante la reunión que se estaba celebrando, uno de (os alborotadores se acerco al

estrado del salón de actos arrancó los cables de tos micrófonos e intentó, a renglón seguido, agredir a

Fernando Chueca, quien se encontraba en Ja tribuna de oradores. Luego invadieron el escenario, tomando

por la fuerza la presidencia. A partir de ahi la tensión invadió el recinto: unos chillaban, otros exigían la

dimisión de la Junta directiva, mientras la mayoría de los asistentes presenciaba atemorizada el

bochornoso espectáculo. Como es lógico, se suspendió el acto, No obstante, el grupo disidente

permaneció en el salón, decidiendo, por su cuenta y sin respaldo legal alguno, nombrar una Junta gestora

provisional con la misión de organizar unas nuevas elecciones. Y, así, ellos mismos se designaron

miembros de esa Junta, que, a là postre, ha sido desautorizada por el propio Ministerio de Cultura: un

golpe de mano frustrado.

UN AÑO DE ENFRENTAMIENTOS

Pero !a historia del escándalo comenzó mucho antes. El 27 tie enero de 1982 se celebraron las primeras

elecciones democráticas del Ateneo tras cuarenta y dos años de naufragio. La candidatura encabezada por

Fernando Chueca Góitia obtuvo 1.075 votos frente a las 150 papeletas en blanco. En aquel momento el

Ateneo contaba con 4.800 socios. El índice de abstención, pues, rozó el 77 por 100. Pero en was

elecciones cuentan los votos emitídos, no las abstenciones. La oposición real, por tanto, a la candidatura

presidida por Fernando Chueca Goitia no superó el 13 por 100 de ios votos escrutados. Y ese es por lo

que se ve todo el respaldo con que cuenta el grupo que ha querido deseaneareon la violencia a la áctual

Junta directiva. Otro de los argumentos que esgrime esa minoría revoltosa contra la legalidad de las

elecciones celebradas hace ahora un año consiste en acusar a la Junte, directiva de provocar la retirada de

aquella candidatura formada por Ruiz-Giménez, Fernando Ordonez, Maravall, Boyer... Sin embargo,

nadie ha podido demostrar que esta acusación tuviera algún fundamento. Más bien parece que, ante la

posibilidad de recibir un revolcón en las urnas, (os candidatos optaron por retirarse, aduciendo, como

justificación de la desbandada, supuestas irregularidades en el proceso electoral. Irregularidades que

nunca pudieron probar, Y en todo caso, ahí están los Tribunales. Así, ante la fragilidad de sus acusaciones

centraron toda là fuerza.de su campaña difamatoria en una «irregularidad» muy peculiar. Según elfos.

Fernando Chueca y el resto de la actual Junta directiva invitó a sus seguidores a inscribirse como socios

de( Ateneo. En primer Sugar, cualquier persona que lo desee puede hacerse miembro de esta institución

pagando su correspondiente cuota de inscripción y cumpliendo los requisitos exigidos. Nada más. Por

tanto, esa avalancha de nuevos socios es absolutamente legal. Y, por otro lado, nadie sabe si ese masivo

interés por formar parte del Ateneo fue provocado por unos ó por otros. Probablemente ambas

candidaturas intentarían atraer si bles votantes. Pero nunca dría considerarse una irregularidad electoral.

LA POLÉMICA DE LOS ESTATUTOS

Y como había que inventarse nuevas acusaciones, comenzó el asunto de los estatutos. Cuando tomó

posesión de su cargo, la Junta directiva observó que para inscribir al. Ateneo como sociedad en el

Ministerio del Interior era necesario presentar unos estatutos. Y así lo hizo. Como es natural, ese

reglamento debía luego ser aprobado en asamblea por la mayoría de lois socios. Para eílo se convocó a ios

ateneístas; pero la irrupción de ésa «minoría ruidosa» impidió que se votara. No obstante, la Junta

directiva accedió a que se eligiera una comisión que preparase un nuevo proyecto de reglamentó. Y,

también, así se hizo. Es más: la inocencia de la Junta facilitó la inclusión de cinco miembos de) sector

disidente en el grupo de siete personas que forman la Comisión. Pues bien, en las pocas reuniones que

han celebrado, los encargados de elaborar las bases del nuevo reglamento no han sido capaces de trazar

un mínimo perfil de los futuros estatutos. Su táctica consiste, sencillamente, en alargar las discusiones

para poder agarrarse a la única acusación que les queda, tan infundada, por otra parte, como las demás. El

Ateneo, por esa carencia de reglamentación, se encuentra con una serie de proyectos jurídicos que no

puede desarrollar. Pero la culpa, obviamente, no es achacable à la Junta directiva, sino, por contra, a sus

propios detractores. Y hasta aquí llega la abrumadora catarata de «actuaciones ilegales» de la Junta

directiva. Estos son todos los argumentos que respaldan las vandálicas actuaciones de "un, grupo

escasamente representado entre los socios del Ateneo. Y, sin embargo, la minoría ruidosa está abrumando

a ia mayoría silenciosa. Porque desde que se celebraron aquellas elecciones son muy pocos los actos que

han podido celebrarse con normalidad. De todos triodos, la situación más grave se ha producido hace

unos días. El pasado viernes, tin ateneísta llamado Juan Cruz Cuenca irrumpió inesperadamente en el

despacho del secretario del Ateneo, José Gerardo Manrique de Lara. Le insultó, se sentó en su sillón y, en

el cénit de ía enajenación, tomó una plegadera que había sobre la mesa y esgrimiéndola como si se tratara

de un puñal se abalanzó sobré él Los gritos de uno y otra afectaron a tos ateneístas, que consiguieron

separarlos, llamando luego a la Policía, cuyos agentes tomaron buena nota del suceso.

SITUACIÓN LIMITE

Como se ve, la situación ha llegado a un punto irreversible. El ministra de Cultura, por ello; quiso mediar

en el conflicto. Así, convocó en su despacho a las partes implicadas más directamente. Recibió primero a

ta Junta directiva y luego a la denominada Junta gestora. Javier Solana se interesó por los antecedentes

del conflicto y pidió una explicación pormenorizada de los hechos. Pero apenas hizo comentarios.

Escuchó con atención, estuvo cordial y anunció que la asesoría juridica de su Departamento elaboraría un

dictamen sobre el caso. El pasado sábado se hizo público este informe ministerial, en el que quedaba claro

que la legalidad de ía Junta directiva es inapelable y que, en todo caso, el Ministerio no podría intervenir,

pues el Ateneo es una institución particular. Ha sido, pues, un duro mazazo : para las pretensiones

arribistas de esos socios críticos: Sin embargo, y como prevención ante futuros altercados, Fernando

Chueca Goitia ha pedido audiencia al ministro del Interior para explicarle la ola de violencia qué ha

invadido el Caserón de ta calle del Prado. El mismo: presidente del Ateneo explica que «se trata de un

problema de orden público. Y a pesar de que los promotores de los disturbios se han quedado sin refrendo

legal, es muy posible que vuelvan a ía carga: De ahí mi interés en hablar con Barrionuevo para advertirle

que cualquier día puede ocurrir algo irremediable».

LOS «DUEÑOS» DEL ATENEO

También cuenta Fernando Chueca Goitia que algunos de estos «revoltosos se creen dueños del Ateneo

simplemente por pasar muchas horas del día en su edificio. Y Jo que no se dan cuenta es que ese tipo de

vida sólo la pueden llevar loe náufragos de la sociedad, quiénes no tienen ocupaciones. Ellos han tomado

el Ateneo corrió un refugio: deambulan por los: pasillos, se apoltronan en tos sillones o consumen en el

bar. Sin embargo, cuando se celebra algún acto no acuden a escuchar ó a participar en él, a menos que

vayan a chillar. Por eso creo qué lo que en realidad les atrae del Ateneo es su calefacción».

Pero hay más: desde que comenzaron los disturbios, Fernando Chueca Goitia ha recibido numerosos

anónimos, amenazas, panfletos insultantes. Cuando acude a! Ateneo, siempre hay un grupo merodeando

por el pasillo que conduce a su despacho que aprovecha cualquier ocasión para gritar improperios a su

paso. Y a pesar de todo, el presidente de esta institución se siente satisfecho de la labor realizada: «Todos

los proyectos que teníamos a corto plazo —dice— se han cumplido. Los puntos básicos del programa...

electoral se han llevado a cabo, En ía biblioteca, por ejemplo, hemos construido: un nuevo depósito.

Numerosos libros que se encontraban en mal estado han sido encuadernados y arreglados. Asimismo, el

bar ha sido mejorado, pues parecía un mal tugurio. Pero, sobre todo, la Junta directiva ha recuperado ía

personalidad jurídica del Ateneo.» Fernando Chueca, no obstante, anuncia que «si los alborotadores

persisten en su actitud, si prosigue la situación de caos y confusión de los últimos meses, nos veríamos

obligados a cerrar el Ateneo por una temporada. De todos modos, la Junta directiva se mantiene en su

actitud de no. dimitir. Porque cuatro alborotadores nú tienen respaldo suficiente para obligarnos a

abandonar el puesto que legalmente hemos logrado mediante unas elecciones absolutamente democráticas

y transparentes».Así las cosas, el futuro del Ateneo empieza a depender de la postura que adopte esa

mayoría silenciosa. Si otorgaron su confianza al equipo de prestigiosos intelectuales españoles que

capitanea la nave ateneísta ha de hacer valer el peso de ese respaldo. El golpe de mano ha estado a punto

de triunfar. Y, curiosamente, quienes alardean de demócratas han pretendido arrebatar la presidencia de

una institución por la fuerza. Las urnas no son un aval suficiente para ellos.—Joaquín VILA.

La Junta democrática

Si ei Ateneo constituye ta institución cultural más importante de España, su Junta directiva debe estar

formada por prestigiosas figuras de nuestra intelectualidad. En esta ocasión; en efecto, así es. Y si por sus

obras les conoceréis, aquí están, como ejemplo, las bio-gíáfías resumidas de sus miembros:

FERNANDO CHUECA GOI-TlA, presidente del Ateneo, es arquitecto, catedrático, de Historiá de la

Arquitectura en ía Escúela Superior de la Politécnica de Madrid, presidente del Instituto de España y

miembro de las Reales Academias de Historia y Bellas Artes.

JUSTINO AZCARATE, vicepresidente del Ateneo, fue dUrante algún tiempo ministro de la República.

Ai concluir la guerra civil española se exilió en Venezuela, donde presidió la Fundación Mendoza.

Regresó a España con la instauración de la democracia, siendo designado senador real; También en la

siguiente legislatura ocupó escaño en la Cámara Alta dentro de las listas de UCD por León. Es, además,

presidente de Hispània Nostra y del Real Patronato deí Mueseo del Prado.

FRANCISCO YNDURAIN, también vicepresidente del Ateneo, es catedrático de Literatura Española, ha

escrito numerosas obras de Historia y análisis de formas literarias, y colabora como crítico literario en

distintas publicaciones españolas. Fue rector de la Universidad Internacional Ménéndez Pelayo.

PAULINO GARAGORRI, bibliotecario del Ateneo, es profesor de Filosofía en la Facultad de Ciencas

Económicas. Ha trabajado intensamente en la recopilación y estudio de la obra de Ortega y Gasset, por to

que está considerado como uno de sus más brillantes discípulos.

JULIÁN MARÍAS es miembro de te Real Academia Española, de la Hispanic Society de Nueva York y

de la Council of Scholars, entre otras instituciones. Los. premios más importantes que ha recibido son el

Kennedy, el Gulbenkyan, el Ramón Godo y el Fastenrath, Es doctor «honoris causa» por fá: Universidad

de Buenos Aires y catedrático de Filosofía Española. Su bibliografía supera los cincuenta volúmenes. Es

el discípulo más destacado de Ortega y Gasset Acaba de ser nombrado por el Papa miembro del Consejo

Pontificio para (a Cultura. Y, en la actualidad, preside la Fundación de Estudios Sociológicos (FUNDES).

ANTONIO MANUEL CAMPOY, encargado de la sección de Artes Plásticas del Ateneo, es crítico de

arte y colaborador de A B C v RTVE.

MABEL PERES SERRANO fue subdirectora general de la Mujer con e! Gobierno anterior, donde llevó a

cabo una importante labor.

JOSÉ ALCALÁ ZAMORA,

desde hace muchos años, es impulsor y miembro de tos partidos liberales españoles, es catedrático de

Historia de España.

La Junta golpista

Los cabecillas del grupo que pretendió tomar por la fuerza el Ateneo son, en realidad, unos desconocidos.

Sus biografías no brillan, precisamente, por la acumulación de éxitos. Pero así, en fin, son si así os parece:

JULIO LUELMO: el primero de la lista de la autodenominada Junta gestora tiene el título de abogado del

Estado. En la actualidad, sin embargo, consume buena parte del día enclaustrado en la biblioteca del

Ateneo. Es socio desde 1924.

EUGENÍO SABATÉ ha organizado el frustrado «golpe de mano» del Ateneo probablemente,

obedeciendo ¿as consignas de su partido: éf PSUC. Además es abogado.

AMADEO ALAEZ: todo su «prestigio» reside en pertenecer al Partido Comunista Obrero Español.

ELOY TERRÓN fue presidente de un Colegio de Doctores. Es miembro del PCE.

RODOLFO VÁZQUEZ es concejal por el PSOE del Ayuntamiento madrileño a raíz de la expulsión de

Alonso Puerta. Sin embargo es un hombre con escaso prestigie dentro de su propio partido. Formó parte

de là Junta gestora que puso en marcha las recientes elecciones en el Ateneo.

SANTIAGO GARMA es uno de los socios más veteranos del Gasón de la calle del Prado. Pertenece al

PCE.

MARCELO MATEOS: «Ilustro» desconocido.

 

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