El empresario debe ser pieza clave del nuevo modelo político al que vamos     
 
 Ya.    18/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

"El empresario debe ser pieza clave del nuevo modelo económico al que vamos"

"Hay que dar un mayor protagonismo a la pequeña empresa, pero sin paternalismos del Estado" • "Las

nuevas relaciones laborales deben configurarse sobre una mayor actuación de las centrales sindicales y

organizaciones empresariales"

(Conferencia de don Agustín Rodríguez Sabagón, vicepresidente de lo Confederación Empresarial

Española, en el Club Siglo XXI)

"El empresario debe ser pieza clave del nuevo modelo económico al que vamos. No sólo no ha de ser

obstáculo para los cambios, sino que debe convertirse en protagonista de los mismos. Pero para eso hay

que comenzar por desterrar la campaña de desprestigio empresarial y dar el debido reconocimiento a la

función ocio-económica que desarrolla el empresario", ha manifestado don Agustín Rodriguez Sahagún,

vicepresidente de la Confederación Empresarial Española y promotor de la también Confederación

Española de la Pequeña y Mediana Empresa, en la conferencia que, sobre "Un nuevo modelo económico

para un nuevo modelo Ae sociedad", pronunció ayer tarde en el Club Sigla XXI.

En su intervención, el señor Rodríguez Sahagún dijo también:

Existe una crisis de autoridad en todos los ámbitos, desde el familiar al empresarial y al general.

La crisis económica se fía. visto agravada por la coincidencia de una débil coyuntura nacional e

internacional coa los clásicos defectos de nuestras estructuras y la falta de una respuesta adecuada en

los últimos cuatro años. Estoy preocupado por la crisis social y el vacío de Interlocutores,

especialmente grave en el campo de las relaciones laborales En este sentido, el gran núcleo de las clases

medias, Compuestas por pequeños empresarios, cuadros, profesiones liberales, etc., igualmente

alejados de los planteamientos e privilegio >te la oligarquía que de los de Jucha de clases, deben

concienciarse y organizarse para defender sus intereses y dar estabilidad social » España. Son las claves

medias las que, hasta la fecha, vienen soportando fundamentalmente el peso de la crisis económica y

el coste de los cambios.

UN ESTADO ARBITRO

El Estado debe definir las reglas de juego para que, a 1» propia incertidumbre de toda inversión.

no se añudan factores externos de riesgo, provocados por actuaciones inadecuadas.

Le corresponde también el papel de Arbitro, pero no debe tomar parte en el juego salvo para limitar los

posibles abusos o disponer mecanismos corredores que garanticen el progreso social permanente,

pero sin perturbar el funcionamiento del sistema.

Este planteamiento de economía de iniciativas constituye ¡a única fórmula válida de democracia

económica. Los objetivos sociales de una mejor distribución de la renta y de una mejora del nivel de

calídad de vida deben lograrse con el apoyo de una fiscalidad que no interfiera el proceso de creación de

la rentas fomentando el desarrollo de las expectativas empresariales. Ello implica una fiscalidad que grave

fundamentalmente las rentas percibidas y permita la desgravación del proceso productivo para mejorar la

competitividad de las empresas.

En la aplicación de sus gastos, el Estado debe tender y apoyar a los más necesitados y establecer una

adecuada política de vivienda, educación, servicios públicos, etc., que evite que estos renglones

absorban una proporción excesiva de las rentas de los ciudadanos, especialmente de las clases

trabajadoras. Lo contrario no sólo representa una grave injusticia, sino también provoca fuertes

reivindicaciones salariales que no pueden ser atendidas a nivel de las empresas.

NUEVA ECONOMÍA

En España no ha existido nunca una verdadera economía de mercado. En los últimos cuarenta

años se pasó de un modelo económico autártico, altamente intervencionista, a un modelo de economía

concertada, al estilo francés, con fuerte dosis de buro-cratización. En el punto de untón se produjo un

proceso de apertura al exterior y liberalix/ación altamente favorable, que pronto quedó estrangulado.

Entre los graves defectos que tuvo nuestro planteamiento, además de aplicar una tecnología

inadecuada, con inversiones de capital intensivo, se fomentó un encarecimiento artificial del factor

trabajo, mientras que se abarataba, también artificialmente, el empleo de capital. El resultado son el

paro estructural y los graves desequilibrios que padecemos tanto en el orden regional y sectorial como a

todos los niveles. Especialmente preocupante ha sido el abandono y marginación en que se ha

tenido a la pequeña empresa, por un equivocado planteamiento de la productividad y un concepto

triunfalista de gigantismo. A posar de eso, la pequeña empresa ha tenido una insólita capacidad de

adaptación y de respuesta.

La salida de la crisis exige necesariamente la mejora de las expectativas empresariales y la

reconstrucción de un margen suficiente de beneficios. Sin éste, las empresas no .podrán sobrevivir y

desarrollarse, y sin las empresas no cabe la recuperación de la economía.

Hay que aplicar una política a corto plazo, que está condicionada necesariamente en sus planteamientos

por la situación del enfermo. Por ello, el Instrumento monetario no puede ser utilizado de forma

fundamental y su aplicación lia de hacerse de un modo flexible. AI mismo tiempo hay que contemplar el

nuevo modelo de crecimiento al que se quiere llegar. Hay que dar un mayor protagonismo a la pequeña

empresa—apenas hay en España un millar de grandes empresas, frente a un millón de pequeñas y

medianas y mas de dos millones de empresarios autónomos—» pero sin patemallsmos del Estado, sino

apoyando los planteamientos que hagan eíías mismas a través de las organizaciones empresariales.

Resulta imprescindible un traspaso importante—al menos un tercio—de la financiación de la Seguridad

Social a los presupuestos generales del Estado. Hay que eliminar progresivamente los circuitos

privilegiados de crédito y liberalizar el sistema financiero. Hay que afianzar las expectativas

empresariales no sólo permitiendo el premio del éxito, sino apoyando la recuperación de la productividad

y eliminando limitaciones e interferencias administrativas.

Las nuevas relaciones laborales deben configurarse sobre un mayor protagonismo de los

representantes de las fuerzas sociales: centrales sindicales y organizaciones empresariales. Dar

carta de naturaleza al movimiento asambleario, institucionalizando la asamblea en el seno de la

empresa con poderes para gobernar y revocar los mandatarios, acabaría con la propia estructura

de la empresa. Es imprescindible, por otra parte, entrar en una definición de la empresa y sti

estatuto de la misma que evite eí confusionismo actual.

Las relaciones laborales deben apoyai-po sobre estos puntos clave: una auténtica libertad

sindical, el reconocimiento del derecho a la huelga y, de forma semejante, el derecho al

cierre patronal, una mayor libertad de contratación y de despido, un seguro de desempleo

suficiente y eficaz, que funcione sin picarescas ni insolidaridades, y una configuración clara de loa

derechos y deberes dé los trabajadores y ñe los empresarios y el respeto de la libertad y e! derecho al

trabajo sin coacciones de ningún tipo ni de una parte ni de otra.

 

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