Los problemas de la pequeña y mediana empresa     
 
 ABC.    26/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LOS PROBLEMAS DE LA PEQUEÑA Y MEDIANA EMPRESA

Las dificultades que atraviesa la economía española tienen especial incidencia sobre la pequeña y

mediana empresa, columna^ vertebral del quehacer productivo del país. Un economista catalán, el

profesor Jane, las ha englobado en el término genérico de «sector olvidado», subrayando que.su principal

problema estriba en la financiación. En efecto, la pequeña y mediana empresa ni puede allegar fondos a

través del mercado de valores ni está vinculada con los grandes grupos financieros. En cuanto a su

capacidad para autofinanciarse se ve duramente afectada por los niveles de inflación en que, desde hace

años, venimos situándonos. Queda la vía difícil, y con frecuencia insuficiente, del crédito, recurso, por

otra parte, bastante oneroso en condiciones normales de mercado.

Una reciente orden del Ministerio de Hacienda autoriza al Banco de Crédito Industrial -en el marco de la

ley de Crédito Oficial— a conceder préstamos a empresas pequeñas y medias a través de los Bancos

industriales y de negocios, en cuantías que oscilan desde el millón hasta los veinticinco millones de

pesetas. Medida positiva. Este régimen se estableció a finales de 1974 en colaboración con las Cajas de

Ahorros y se amplía ahora * nuevas instituciones financieras, lo que facilitará el acceso a esta fuente de

financiación a sector económico tan vital.

Según un estudio del Servicio Sindical de Estadística, con datos referidos a 1976, existen en España poco

más de un millón de empresas con personal asalariado, de las cuales aproximadamente el 1,6 por 100

cuentan con plantilla superior a los 50 empleados. Lo significativo es que aquéllas, las empresas medianas

y pequeñas, dan ocupación al 80 por 100 de la población activa y aportan alrededor del 50 por 100 del

producto total. También conviene recordar que la iniciativa privada, en la práctica, se concentra en la

P.M. E., ya que las grandes —que constituyen en España excepción a la norma; son sólo un centenar

largo las que emplean a más de 2.000 trabajadores— caen, en su mayoría,´en la órbita de la empresa

pública, con sistemas de financiación especiales, incluso con recurso al Presupuesto del Estado, o

funcionan en el cuadro de la acción concertada.

De acuerdo con el estudio sindical, pocas dudas caben acerca del hecho irreversible de que Espsña, hoy

por hoy, es un. país de pequeñas empresas. Con más de 500 trabajadores y menos de 1.000 hay solamente

514 y 241 con más de 1.000 y menos de 2.000. Las cifras hablan por sí solas. Una política económica

auténticamente realista tiene que atender este frente con especial mimo y cuidado, porque, no en baldé

constituye la pequeña y mediana empresa el eje de nuestro sistema productivo.

Quizá la creación del Instituto Español de la Pequeña y Mediana Industria, durante tantos años

inútilmente solicitada y ahora ya realidad en las páginas del «Boletín Oficial del Estado», puede sumar un

elemento de eficacia a la búsqueda de soluciones a los graves problemas que afectan al sector. Para ello,

el Instituto tiene que ser realidad cuanto antes, y para ello, también, es necesario encontrar fórmulas ágiles

que permitan desenvolverse económicamente a las empresas medias y pequeñas en coyunturas tan

adversas como la presente.

 

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