Autor: Ruiz, A. J.. 
 El movimiento PYME: organizarse o morir. 
 No nos hunde la subida de salarios, sino la falta de créditos     
 
 El Alcázar.    08/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 27. 

8 —OCTUBRE— 1977

EL MOVIMIENTO PYME: ORGANIZARSE O MORIR

"NO NOS HUNDE LA SUBIDA DE SALARIOS, SINO LA FALTA DE MITOS"

Declaraciones del Secretario General de la Confederación General de las Pequeñas y Medianas Empresas

(PYME), señor Jorge de Juan Guyatt

"El Gobierno ha tomado medidas a medio y largo plazo con respecto a nuestro sector, pero la gran

mayoría de las pequeñas y medias empresas no va a resistir ni siquiera hasta el medio plazo"

"Tanto Fernández Ordóñez como Fuentes Quintana nos han prometido mucho, pero no vemos los

resultados por parte alguna"

RESULTA ya reiterativo ofrecer nuevos datos sobre la realidad de la crisis por la que atravies la pequeña

y mediana empresa. El hecho es descaradamente evidente y todos los días se dan expresiones dramáticas

de un procesó de hundimiento que se nos presenta como irreversible.

Las dos últimas bofetadas informativas que sobre el tema han llegado a las redacciones de los periódicos,

coinciden en ser declaraciones de personas con fuerte peso específico en la vida económica del país. "Lo

que hemos vivido hasta; hoy es sólo la antesala de lo que en los próximos meses será, la verdadera

restricción en la concesión de créditos". "De; seguir las cosas así más de 30.000 empresarios irán a la

ruina, arrastrando en su caída a 1.250.000 trabajadores al paro".

Para abordar el problema desde una óptica informativa distinta, nos hemos interesado por cual es el

estado, a nivel organizativo, de las formas de defensa de sus intereses específicos que, para enfrentar la

crisis, han adoptado los pequeños y medios empresarios. Para ello nos hemos entrevistado con Jorge de

Juan secretario general provisional, del organismo que despunta como embrión de lo que mañana puede

ser la gran sindical del sector empresarial; más débil de nuestra economía: La Confederación General; de

las pequeñas y Medianas Empresas (PYME) del Estado Español.

Organizarse o morir

En el proceso de reorganización de las formas de defensa de los intereses específicos por parte de los

diversos estamentos de la producción, que se viene dando durante los dos últimos años en el país, una de

las grandes clases económicas en juego ha quedado claramente rezagada. Mientras que la gran patronal y

los asalariados poseen hoy fuertes asociaciones de carácter sindical, el pequeño y medio empresariado no

ha logrado cuajar todavía el organismo para la defensa de sus intereses específicos, que con urgencia

necesita.

—¿Que es, y en que situación real se encuentra ahora el movimiento PYME?

J.J.: El movimiento de las Pequeñas y Medianas Empresas es sencillamente un intento, por parte del

sector más débil del empresariado, de montar una organización que defienda nuestros intereses

específicos.

El proceso de formación de las PYME se inició hace ahora tres años de forma espontánea en diversas

localidades, y a partir del pasado mes de julio ha entrado en una nueva fase, al alcanzar, en una reunión

que tuvo lugar en Sevilla, una estructura a nivel nacional, con la formación de la Confederación General

de las PYME del Estado Español. A los núcleos pioneros de Cataluña, País Vasco, Sevilla, Zaragoza,

Valencia y Madrid, se han unido en el curso de pocos meses los de Huelva, Campo de Gibraltar, Córdoba,

Málaga, Vigo, Oviedo, Avila, Ciudad Real, Valladolid, Badajoz. Hoy las PYME agrupan a más de

50.000 empresas de todo el país.

—¿Qué bases de unidad puede encontrar un empresario tan disperso, que le permita llegar a una sola

organización de defensa?

J.J.> La filosofía común que une a todos los pequeños y medianos empresarios, en lo que todos estamos

de acuerdo, es en oponernos a la concentración económica en sus diversas formas. Estamos contra la

concentración financiera, contra los monopolios y las multinacionales.

Nuestra propia definición de lo que es pequeña y mediana empresa, ya recoge lo fundamental de esta

ideología: "Son aquellos centros de producción que no tengan vinculación directa o indirecta con el

Estado, no estén penetrados por la participación de los grandes grupos bancarios o financieros, y no sean

filiales de holdins, (tipo Rumasa) o multinacionales".

Nuestros intereses son específicos. No tienen nada que ver con los del gran empresariado, y necesitan una

organización propia al margen de este. No debemos estar unidos al gran empresariado ya que sus

problemas son totalmente distintos. Ellos están estrechamente vinculados y penetrados por la Banca y los

grupos financieros, y no tienen los problemas de liquidez que la pequeña empresa padece.

Expliquemos´ en cifras cómo podemos distinguir una pequeña y mediana empresa de una grande.

J.J.: Cuantificar lo que es una mediana o pequeña empresa, como se hace normalmente, por el número de

trabajadores a los que da empleo es demasiado arriesgado. Una oficina de comercio exterior puede, con

siete personas facturar miles de millones de pesetas, mientras un taller del metal con la misma cantidad de

operarios no hace prácticamente nada.

Teniendo en cuenta este límite de fiabilidad para cualquier d^to que se dé en este tema, podemos decir

que en este país las pequeñas y medianas empresas suponen el 98% del total de centros productivos del

país, lo que traducido en cifras absolutas, resultasen un millón doscientas mil empresas de este tipo.

Normalmente se considera pequeña empresa a aquella

que tiene de 5 a 50 obreros, y mediana a la que da trabajo e 50 a 250 operarios. Estas son la base

fundamental de nuestra organización, pero también pueden incluirse en ella los trabajadores autónomos,

pero no individualmente sino asociados en agrupaciones, y las empresas familiares de uno o dos

asalariados, que tanto se dan en el ramo del comeicio.

—¿Qué opinión le merece la idea que mantiene el Gobierno de que es la incidencia que tienen los salarios

sobre los costes de producción, lo que está produciendo la bancarrota del empresario débil?

J.J.: No cabe duda que la incidencia de la mano de obra en los costes de producción, tanto para la grande

como para la pequeña producción, es siempre grande. Pero los tiros no van por ahí. Lo que tumba al

empresariado menos fuerte es sin lugar a dudas el actual cierre de cretinos. Ame una subida salarial,

podemos de una forma o de otra llegar a acuerdos con el trabajador, y amoldar nuestras finanzas a la

nueva situación.

El grave problema está en que nosotros tenemos que seguir pagando como lo hemos hecho siempre, casi

al contado, mientras que nuestros ingresos en la mayoría de los casos nos los hacen a pago aplazado, y las

entidades bancadas ya no nos descuentan papel. Nos vemos ahogados por falta de dinero ya que hoy

nadie quiere financiarnos.

El Gobierno no nos ha consultado —¿Cómo incide el programa económico del Gobierno en la crisis de la

pequeña y mediana empresa?

J.J.: Ya esta dicho hasta la saciedad que las medidas del Gobierno inciden negativamente sobre nuestro

sector empresarial. Para demostrarlo ahí está el dato de que en el primer semestre de este año ya se ha

alcanzado la cifra de expedientes de crisis que se produjeron en todo el curso anterior.

La Confederación ha mantenido recientemente dos visitas con ministros del actual Gabinete. Una con

Fernández Ordóñez, y otra con Fuentes Quintana. Se nos prometió mucho, pero no vemos los resultados.

En primer lugar nos dijeron que nos informarían de cualquier decisión económica que tomaran. En estos

días está anunciado que se va a dar a la publicidad un nuevo paquete de medidas sobre el tema, y todavía

no hemos recibido ninguna convocatoria de negociación.

En segundo lugar prometieron ayudas a medio y largo plazo. Nosotros replicamos que seguramente la

mayoría del pequeño y mediano empresariado no podría resistir hasta que fueran efectivas ni las medidas

a medio plazo.

Exigimos también que las Cajas de Ahorro descontaran papel, y que dirigieran sus créditos hacia la

resolución de nuestros problemas de liquidez. Hubo comprensión, y estamos ahora entrando en contacto

con las Cajas de Ahorro Regionales.

Por último les explicamos que nos proponemos constituir una Sociedad de Garantías Mutuas. Esta medida

intenta superar la irracional forma de concesión de créditos a la pequeña y mediana empresa, que tiene la

Banca en nuestro país. Las entidades financieras conceden préstamos en función del activo fijo de las

empresas, que en nuestro caso es casi siempre bajo.

Con la Sociedad Garantías Mutuas, todas las empresas que la compongan, responderán del crédito que se

conceda a cada una de ellas.

—¿Es iniciativa del movimiento que usted encabeza la creación del Banco PYME?

—Detrás de ese llamado Banco PYME no esta la Confederación PYME, sino la gran banca catalana, en

concreto Mas Sarda. Aunque esta iniciativa surge, según sus promotores, para apoyar al pequeño

empresariado, muchos nos tememos que sólo se trata de que esta endidad bancada, dado el momento por

el que atraviesa de falta de pasivo, ha decidido trabajar en un sector que agrupa al 98% por ciento de los

centros productivos del país.

El verdadero Banco PYME debería surgir, y servir al pequeño y mediano empresariado. Hoy este tipo de

entidad es imposible que surja, por una razón muy sencilla: que no tenemos dinero. Nuestro objetivo para

conseguir créditos, está dirigido a potenciar la Sociedad de Garantías Mutuas.

A. J. RUIZ

 

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