Intolerable, irresponsable     
 
 ABC.    13/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

INTOLERABLE, IRRESPONSABLE

Tanto queremos expresar en estas líneas nuestro estupor de directos espectadores, como ofrecer el

testimonio de las numerosísimas muestras de justificada indignación nacional ante la prueba de tan grave

y concreta irresponsabilidad ofrecida en la noche del pasado viernes por Televisión Española. Nos

referimos, como nuestros lectores habrán advertido ya, al programa «Yo Canto», ofrecido

inmediatamente después del espacio tan popular y de tan masiva audiencia como es el «Un, dos, tres».

Consideramos inadmisible de todo punto lo ocurrido: algo que si no disuena de las abundantes muestras

de marxistización ofrecida por TV., agrava el problema hasta límites intolerables. Quizá no quepa

fórmula y planteamientos más atinados que los de la noche del viernes para el lanzamiento, desde el

órgano de masas más importante de que dispone el Estado, de un ataque tan de-moledor contra el sentir

de la mayoría nacional, que legitimó con sus votos al actual Gobierno, y contra los propios valores,

símbolos e instituciones cuya defensa y tutela es la primera y más alta obligación del propio Estado.

Acaso lo de menos fuera la irritante Intimidación moral y política contenida y desarrollada en las

canciones. Lo demás, lo definitivamente grave, es la irrepetible irresponsabilidad de TV. al ofrecer un

programa presentado como musical —con lo que burló la buena fe de los espectadores— y resuelto como

mitin político. Como descarada arenga revolucionaria. Y como ataque directísimo a la Corona.

Los espectadores pudieron quedarse pasmados al ver ondear, haciendo la coreografía del «espectáculo

musical» anunciado, no sólo banderas rojas —que al cabo representan a partidos marxistas-leninistas

legalizados—, sino banderas tricolores, republicanas, cuya exhibición en actos de su propio partido por

militantes del P. S. O. E. ha valido a éstos sanciones disciplinarias, e incluso expulsiones.

¿Sería mucho pedir a TV., monopolio del Estado, un respeto a los símbolos nacionales similar al exigido

para sus militantes por un partido de tradición republicana?

Nos estremece de preocupación y nos Indigna que lo ilegal y lo ilegítimo sea promovido por el propio

Estado, a través del antidemocrático monopolio de la televisión.

Lo ocurrido es intolerable.

 

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