El asenderado empresario     
 
 Pueblo.    20/08/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 3. 

«EL ASENDEREADO EMPRESARIO»

Néstor Lujan ha escrita, con el titulo anterior, en el semanario «Sábado Gráfico», y, entre otras cosas,

dice:

«Volviendo al tema del empresario, pocas veces he visto una más peregrina unanimided. Después de

tantos años de elogio a la laboriosidad y a la libre empresa, a la iniciativa de nuestro pueblo, ahora resulta

que se va a convertir en el payaso de las bofetadas. Todas van a ir a. su cara mientras ponga mansamente

ia cara. Porque si el ser empresario no ha de reportar ningún beneficio material, ha de ser objeto de ¿a

befa espiritual, y se ha de convertir en la irrisión de todos ios españoles, y en ei desprecio de ¡os hijos, y

en el odio d« los obreros, y en ei dominguillo d« escritores y periodistas... ¿Me quieren ustedes decir

quién va a continuar queriendo ser empresario en este país?

Se puede opinar que no han existido empresarios y que hemos de ir a las formas más elementales de

comunismo socialista. Esta es una opinión que no comparto, pero que respeto. Ahora bien,

ésta TÍO parece ser la idea de una mayoría de electores españoles, que han votado como una clase media

a una política de centro. Y quienes han votado socialista lo han hecho pensando, la mayoría de ellos, que

no se iba a abolir ni la iniciativa comercial privada ni la propiedad. Es decir, se ha votado, creo yo, a favor

del mediano y pequeño empresario. Y si es así, se le condena al menosprecio, a la descalificación social, a

la burla o al sarcasmo. ¿Tenemos algo para sustituirles? Y sobre todo, ¿no les parece a ustedes, mis

queridos lectores, que es un caso de indigencia intelectual creer que son ellos, precisamente ellos, los

culpables del desbarajuste económico que impuso una dictadura una economía absolutamente dirigida y

casi siempre mal dirigida, contra la cual precisamente los pequeños y medianos .empresarios lucharon a

brazo partido? Si se han de convertir en leprosos de nuestra sociedad, abandonarán pronto sus empresas, y

ya me dirán ustedes en quién piensa el Gobierno, que los atenaza, y Ja oposición, que los burla, que pueda

sustituirles con cierta eficacia.»

 

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