Autor: B. C. (economía en Ya). 
 Ante el cambio. 
 El empresario no puede ser un mero observador     
 
 Ya.    24/08/1977.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

24-VII-77

INFORMACIÓN ECONÓMICA

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ANTE EL CAMBIO

"EL EMPRESARIO NO PUEDE SER UN MERO OBSERVADOR"

"Ha de asumir el papel que le corresponde para dar estabilidad al nuevo modelo de convivencia", dice

también don Agustín Rodríguez Sahagún

Necesidad de institucionalizar el diálogo para evitar el conflicto permanente

El nuevo plan económico lanzado por el Gobierno capta estos días la atención de los españoles por sin

Importancia y porque nos incumbe a cada uno de nosotros. No cabe duda, sin embargo, de que entre todos

los sectores hay uno especialmente interesado en el tema, en tanto en cuanto las nuevas medidas le

afectan de una manera muy directa. Nos referimos al empresario español, tal y «orno él mismo ha

manifestado, "muy preocupado ante la actual situación y deseoso de entablar unas negociaciones que

permitan entre todos que nuestro país supere la actual crisis económica".

Para tratar de la empresa en general y de lo que representa en nuestro sistema económico nos hemos

dirigido a uno de nuestros principales empresarios, don Agustín Rodríguez Sahagún, que ha manifestado:

—El papel del empresario en estos momentos de cambio es indudablemente un papel de decisivo

protagonismo. No puede constituir un obstáculo ni limitarse a ser un mero observador, sino que ha de

asumir la responsabilidad que le corresponde para dar estabilidad al nuevo modelo de convivencia. El

cambio no solo afecta a instituciones políticas, sino también a las sociales, y la empresa, en estos

momentos, es la pieza clave de nuestro sistema de economía social de orden a lograr que las

modificaciones estructurales que se pretenden y las medidas de política coyunturantercado; por lo tanto,

su actuación y planteamiento son decisivos en ral sean eficaces.

—Parece ser que el objetivo primordial de nuestro Gobierno es salir de la crisis económica. Según su

punto de vista, ¿qué medidas habría que tomar?

—El empresario español opina que la solución a la crisis, deteriorada por su larga duración y agudizada

por los defectos estructurales de nuestra economía, exige un gran esfuerzo colectivo cuyos sacrificios han

de repartirse entre los diversos estamentos de la sociedad. Sería injusto que nadie pretendiera que éstos

recayeran sólo en los trabajadores, como a veces ocurrió en el pasado, pero también sería injusto, y

además utópido, pretender que sólo absorbieran los sacrificios las economías lile unas empresas cuyos

márgenes han descendido de una manera radical y cuando a muchas de ellas apenas les quedan

supervlviencia. Creo que lo que es absolutamente necesario es el diálogo entre el Gobierno, las centrales

sindicales y obreras y el empresario.

PEQUEÑA Y MEDIANA EMPRESA

—La pequeña y mediana empresa van a ser, según las líneas de la declaración programática, especial

objeto de atención. ¿Cuál es su opinión respecto al tema?

—Este tipo de empresas representan el ochenta y nueve por ciento de la población laboral y tienen un

papel decisivo en el futuro, puesto que el paro ha dejado de ser un fenómeno meramente coyuntural y

tiene ya carácter estructural. Sin embargo, y a pesar de su importancia, la pequeña y

mediana empresa han estado marginadas y olvidadas, por lo que cuenta con problemas graves en el orden

financiero al estar prácticamente imposibilitada de acceso al crédito oficial y con dificultades serias en el

privado y en el orden fiscal y laboral. A nivel de industria hay un elevado grátelo de atomización, que

dificulta

alcanzar la productividad suficiente, y, por último, en el plano comercial y de cara a las exportaciones, la

pequeña y mediana empresa tropiezan con d i f i cultades para organizar unos canales de distribución

eficaces y competentes.

—Ante todo esto—continúa—se impone la necesidad de una política de fomento y desarrollo de la

pequeña y meldiania e m p resa fundamentada en tres razones: por ser este tipo de empresas el factor

decisivo de estabilidad social de un país y la mayor garantía de existencia de una economía de mercado;

porque es en ellas en donde se da el carácter innovador típico de la actividad empresarial, al tiempo que

constituyen el germen de las grandes empresas, y porque en el modelo de crecimiento económico, que va

n necesitar España, es el instrumento decidido para la solución

de los problemas de desequilibrio que hoy existen y para una adecuada política de empleo.

Por último, interoogado acerca de la reforma de la empresa, »\ señor Rodríguez Sahagún dice:

—Hay que superar la identificación actual que se hace del concepto de empresa con el de sociedad

anónima, que es sólo una forma de la misma. Hay que i» a la creación y el ordenamiento jurídico de

nuevas formas de empresa que puedan convivir en el marco económico-social, y de esa manera ayudar a

la creación de una sociedad cada vez más próspera y justa. Ello implicaría la definición de un estatuto de

empresa con la actitud necesaria para recoger todas esas fórmulas y el estudio paulatino de nuevos modos

de participación en su gestión y resultados.

—Se trata, en definitiva, de conseguir institucionalizar el diálogo, evitando el conflicto permanente, que

acaba llevando al caos al pía y que podría poner en peligro el modelo democrático.

B. C,

 

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