Autor: Checa, Antonio. 
 Los partidos, ante las elecciones municipales (i). 
 Centro y P.S.O.E., dispuestos al triunfo     
 
 Informaciones.    22/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

LOS PARTIDOS, ANTE LAS ELECCIONES MUNICIPALES (I)

CENTRO Y P. S. O. E., DISPUESTOS AL TRIUNFO

Por Antonio CHECA

MADRID, 22.

TRANSCURRIDOS dos meses desde las elecciones legislativas, los partidos políticos tienen un nuevo

objetivo: las elecciones municipales, la búsqueda del poder local, y es esa búsqueda la que explica que en

contra de lo que los resultados de las elecciones del 15 de junio hacían esperar, no hayan producido

apenas fusiones o disoluciones de partidos políticos. Fueron pocos, apenas una docena, los partidos o

coaliciones que obtuvieron escaños, pues el sistema electoral empleado pronto se ha visto que favorece

esencialmente el bipartidismo. Así, Unión de Centro Democrático y Partido Socialista Obrero Español,

que totalizan el 60 por 100 de los votos del país, representan, en cambio, por encima del 80 por 100 de los

escaños del Congreso. Las elecciones municipales, que, como es sabido, han de ser convocadas este

mismo año, y cuya celebración, por tanto, es de suponer que no se retrase más de seis o siete meses,

suponen una nueva oportunidad para los partidos pequeños, que confían en colocar algunos concejales y

alcaldes en las provincias, comarcas o simplemente localidades donde mejores porcentajes alcanzaron en

junio, independientemente del sistema electoral que se elija. Así, la O. R. T. o el Partido del Trabajo, que

no tienen representantes en el Congreso, pueden aspirar a «colocar» algún alcalde, por ejemplo, él de

Valtierra (Navarra), en el primer caso, o los de Morón de la Frontera y Los Corrales (Sevilla), en el

segundo, pues se trata de ciudades en los que han sido el primer partido, en votos.

EL REPARTO

Sin embargo, U. C. D. y P. S. O, E. se repartirán previsiblemente la gran mayoría de los Ayuntamientos

españoles. U. C. D., por ejemplo, aunque sólo consiguió el 32 por 100 de los votos, es el primer partido

en .un porcentaje muy superior de pueblos. Así, en Orense, donde recibió el voto del 60,9 por 100 del

censo (sobre los votos válidos), fue el partido más votado en todos los pueblos de la provincia, excepto

dos. Incluso en provincias como Sevilla, en las que globalmente se impuso el P.S.O.E., U.C.D. es el

primer partido en un mayor número de poblaciones. Triunfó en los pueblos pequeños, en tanto el P.S.O.E.

lo hizo en un número menor, pero, eso sí, normalmente ¡os pueblos más importantes. Previsiblemente,

pues, serán de U. C. D. la gran mayoría de los alcaldes gallegos, castellanos, leoneses, canarios,

aragoneses, baleares, manchegos..., y socialistas buen número de alcaldes de los pueblos de la provincia

de Madrid y algunos extremeños y de la Mancha, la mitad aproximadamente de los andaluces y

valencianos y los principales pueblos y ciudades asturianos. En regiones como el País Vasco o Cataluña,

el panorama es más complejo. Tomando como ejemplo Navarra, hay pueblos donde el principal partido es

el P. S. O. E. —comarca de la Ribera—, pero también, aparte de un gran número de U. C. D., media

decena de carlistas —comarca de Estella—, otra media docena del Partido Nacionalista. Vasco, un

número similar de la Unión Navarra de Izquierdas, sin olvidar alguno, de Alianza Foral Navarra (Alianza

Popular) o el aludido de la O. R. T. Previsiblemente, el Partido Nacionalista Vasco controlará buen

número de Ayuntamientos de Guipúzcoa y Navarra, pero.en el caso catalán, tras la práctica disolución del

Pacto Democrático por Cataluña, hay muchas incógnitas planteadas. La coalición P. S. C.-P. S. O. E. es

de esperar que saque el mayor número de Ayuntamientos, pero en Cataluña, donde el bipartidismo es

menos acusado, el «poder local» estará más repartido. En cuanto al Partido Comunista, domina en tinos

30 pueblos andaluces, en los que previsiblemente habrá alcaldes eurocomunistas tras las elecciones,

mientras Alianza Popular, la cuarta formación política en votos, es el principal partido en un número algo

superior de pueblos, pero muy repartidos por toda la geografía española. Así, en la antes citada provincia

de Orense, pese a conseguir un escaño, sólo ha sido el partido más votado en un pueblo. Pero, insistimos,

tanto el juego de las coaliciones como el propio sistema electoral que se elijan, tendrán influencia

importante, aunque los dos grandes partidos que controlan las Cortes, U. C. D. y P. S. O. E., no se

muestran muy favorables a coaliciones, de un lado, y del otro es previsible que presionen para que el

sistema electoral les sea propicio. Ambos partidos aspiran a ganar las municipales.

LA ATRACCIÓN DE LOS GRANDES

En los dos meses transcurridos desde las elecciones se evidencia un «poder de captación» de estas dos

grandes formaciones respecto a los pequeños partidos situados en sus inmediaciones ideológicas. U. C.

D., por ejemplo, es previsible que atraiga a un sector mayoritario de la Federación Demócrata Cristiana,

la gran vencida el 15 de junio, y que, como se sabe, decidirá en septiembre su rumbo futuro. Pero otro

sector del antiguo Equipo Demócrata Cristiano Español parece más propicio a acercarse al P. S. O. E.

siempre que éste no se radicalice y admita un ala no marxista. El Partido Socialista Obrero Español

parece que recogerá igualmente la .mayoría de los votos de Reforma Social Española, aproximadamente

on la misma condición, es decir, que dicho partido admita un ala socialdemóerata. Al mismo tiempo, los

modestísimos resultados del P.S.O.E. histórico explican que un sector probablemente mayoritario del

mismo, tarde o temprano ingrese en el P.S.O.E. «grande». En cualquier caso, también han aflorado

conflictos en el seno de estos partidos. Diríamos en general que en las bases los viejos militantes del

P.S.O.E. muestran cierto malestar con la actuación, que califican como excesivamente moderada y

personal de sus líderes y protestan —probablemente en vano— del oportunismo o escasa vocación

socialista efe muchos de estos nuevos militantes que en generoso caudal están ingresando en el partido.

Unión de Centró Democrático ha procedido a su constitución en partido unificado, lo que ha hecho a

regañadientes más dé un líder de la docena de grupos políticos que formaban en ella, pero convencidos

todos dé que la medida era necesaria e inevitable y de que, fuera de U. C. D., las posibilidades de éxito

electoral —como ya se evidenció con la Democracia Cristian a— son escasas. U. C. D. está en trance de

formación en la única provincia española en que no lo estaba, Guipúzcoa, donde no se presentó a las

elecciones de junio, y se especula con su aproximación a alguna «internacional», lo que no parece por el

momento probable. Tanto Unión de Centro Demacra tico como el Partido Socialista Obrero Español

intensifican estos días, y lo harán aún más en los próximos mesas, la formación de comités locales y la

búsqueda de hombres con prestigio en sus localidades, con respaldo popular, susceptibles de ser alcaldes

o al menos concejales de los Ayuntamientos democráticos a los que el país se encamina. No faltan

vocaciones.

22 de agosto de 1977

 

< Volver