Autor: Checa, Antonio. 
 Los partidos, ante las municipales (II). 
 Cambios de estrategia en las fuerzas regionalistas     
 
 Informaciones.    23/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

LOS PARTIDOS, ANTE LAS MUNICIPALES (II)

CAMBIOS DE ESTRATEGIA EN LAS FUERZAS REGIONALISTAS

Por Antonia CHECA

MADRID, 23.

EN conferencia pronunciada en Barcelona tras Jas elecciones el sociólogo don Juan José Linz destacaba

a tenor de sus resultados que España na es un pais centralista, pero que salvo Cataluña y el País Vasco, el

español fea preferido -votar partidas de ambito nacional. Si atendemos a la presencia en eL Congreso de

representantes de partidos nacionalistas o regíonálistas, sólo Cata-luña y el País Vasco los tienen, la

excepción es la presencia de Emilio Gastón, líder del Partido Socialista´.de Aragón. Pero ni Galicia, ni el

País Valenciano, ni Canarias, ni Andalucía, han conseguido colocar representantes «directos». De ahí qjie

tras el 15 dé junio, muchos: partidos regionales estéjt .replanteando sus estrategias y que la. crisis, haya

aflorado en más de uno. Al mismo tiempo-, los partidos estatales, con sinceridad en unos casos, con

oportunismo en otros;, miman, el tema de las autonomías regionales. Recientemente la U.C.D.. «os fia

obsequiado1 con el anuncio de la elaboración de rao. Estatuto de autonomía para la Maneha, quizá te

región que hasta ahora preséntate meaos reivindicaciones en este campo, y las reuniones de

parlamentarios de U.C.D. o P.S.O.E. en cada región han proliferado en las últimas semanas. Se busca,

pues, recortar el principal campo- de ac-cióft de los partidos regionales; Eto cualquier caso, el problema

se presenta de muy distinta forma en las regiones y en las nacionalidades, y aun dentro de unas y otras

hay que hacer distintas apreciaciones, Por ejemplo, eí caso especial de algunas provin-cias-región, o de

regiones mal definidas, frente á regiones consolidadas. En aquéllas, pongamos1 como ejemplo Navarra, o

1a Rioja, proliferaron las candidaturas provinciales independientes, que parece difícil se mantengan en las

municipales. Los; partidas regionales, sin embargo, en general, estarán presentes.

EXTREMADURA Y CASTILLA

Extremadura quedó sin partido regional al integrarse Acción Regional Extremeña en el ya unificado

Partido de la. Unión, de ´Centro Democrático. No parece, por otro lado, próximo que .en Castilla y León

surja un partido regional tras los fracasos recientes (recordemos Alianza Socialista de Castilla). Los

intentos de «grupos, de presión» cultu-raüstas y regionalistast del tipo de Extremadura-Tres o Alianza

Regional tíe Castilla, parecen más factibles en estas regiones de débil conciencia regionalista.

ARAGON Y ANDALUCIA

Distinto se ofrece el panorama en regiones con algún grada más en esa conciencia, como pudiera ser el

caso» de Aragón, Andalucía´ o Canarías.´Si la primera, ei Partido Socialista: aragonés, aunque débil eii

Teruel, mostró una importante clientela electoral en Huesca y Zaragoza, provincias en las que superó el

10 por 100- de-100 votos- (el P.SP., con el que- se presentaba, aliado, no superór esa cifra en ninguna otra

provincia española). Sin una derecha regional de contrapartida, y con un regionalismo" radical

minoritario- (el frente autonomista aragonés obtuvo sólo un 1 por 100 dé los votos en Zaragoza)-, el

P.S.A. tiene, evidentemeatey un papel que jugar en Aragón. En el caso- andaluz, la desaparición, también;

englutido por la Unión de Centro Democrático, del Partido Social-liberal andaluz; simplifica el panorama

de. los partidos regionales; queda una derecha regionalista1, representada por Unión Regional. Ándaluza

(U.R.A.), a la; que en Jaén se: ha. unido al parecer, Acción Social Agraria (A.S.A.), que encabeza

Domingo Solís. U.R.A. oobtuvo un 4 par 100 de los votos en Cádiz, y en Jaén, con el refuerzo de A.S.A.,

podría rebasar ese porcentaje. No obstante, queda mucho camino por recorrer a este partído> para

configurarse como esa derecha regionalísta. En junio; sólo se presentó en tres dte las ocho provincias

andaluzas. Por la izquierda, la crisis, que parece irremisible, del M.S.A., deja el camino expedito al P.S.A.

El movimiento socialista- andaluz tuvo unos porcentajes modestísimos en las cuatro provincias andaluzas

en que presentó candidatos (no llegó en ninguna al 1 por 100),, y en secretario general es fuertemente

contestado. También el P.S.A., que obtuvo unos 180.000 votos em la región en junio, conoce crisis

internas, motivadas sobre todo con la disconformidad de un sector de los militantes respecto a la alianza

electoral con el P.S.P., que se estima aporta poco al partido y tiende a confundir al electorado el del

aragonés se ha hablado de contactos con el P.C.E. cara a la formación de ^ P.S.U.C. 6^8^11" ® eicl^en^

cn^e^ SH^wO^^ jKmfKfes están ea estes- mcmenlos más cerca del P.C.E, eurocomunista que díí

P.S.O.E., per» m parece probable per el momento tal unión.

CANARIAS Y BALEARES

En Canarias, donde tampoco .existe una derecha regionalista estructurada es partido, y donde la izquierda

radical ha alcanzado cierto predicamento (en Las Palmas la candidatura Pueblo Canario Unido fue Ja

tercera em votos y, entura-ceim de confie*-guir un escaño), el Partido Socialista Canario tiene una

implantación modesta, y sus, resultados electorales lo reflejan: 1 por 100 en Tenerife y 0,8 en Las Palmas.

En cualquier caso, la situación, «explosiva» de ´la ecónomia y en general de la región canaría, y la

exístencia de corrientes independentistas, obliga, a no descartar un progresivo auge de las partidos

regionalístas de izquierdas. Baleares si cuenta con esa derecha regionalista: la Unión Autonomista, cuyo

hombre mas conocido es el periodista Josep Melía. No consiguió una votación muy lucida en junio, pues

apenas obtuvo el 3,65 por 100 de los votos váass,; petos tiene- una relevante influencia em pueblos como

Manaebr, Arta, Sineu o Petra; lo´ que cara a Jas muni-clpalies tieaae su impoctiancia para consegir una

cierta paremia. Se poder local. Similar situación muestra el Partido Socialista de las Islas, que aliado con

el P.S.P., no pasó «ieí 5 por 100 el 15 de junio y. representantes del regionalismo de izquierdas.En. el

caso valenciano, sin duda una región de la que se esperaba mayor votación regionalista, los parcos

resultados,:de la Democracia Cristiana dificultan la formación de «ña.derecha, regionalfsta. Por la

izquierda,. la alianza electoral; con el P.S.P. dividió irremisiblemente. a 1 Partido Socialista, del País

Valenciano,, el sector minoritario», que sé alió con el P.S.P., consiguió aa escaño por Valencia; el

P.S.P.V. por su cuenta, ob-tróa üeatítadss modestos. En. cualquier caso, se trata de un partido «Efte

presumiblemente puede mejorar sus porcentajes de junio en las municipales, 4, recordamos las precarias

condiciones económicas ®at que; afrontó- la catopaña electoral; tardíamente, además, pe» la escisión.

GALICIA Y ASTURIAS

Quedan, finalmente, por abordar los casos asturiano y gallego. En Galicia. el regionalismo político se

presentó excesivamente fragmentado, y el sistema D´Hondt jugó en su contra. Si la izquierda regionalista,

gallega extrae lecciéiies fle aquel votó, teniendo en cuenta además la debilidad del P.S.O.E. y P.C.E en

la región, puede mejorar perceptiblemente su situación, especíalmente el Partido Socíalista gallego.

El centro-derecha regionalista es mas complejo y se enfrenta, ademas a un Centro Democrático y a una

Alianza Popular muy fuertes en Galicia. Un proceso de acercamiento para la constitución de un partido

regionalista moderado no se percibe, y las ex-pectaüvas, pues, cara a las municipales, son pequeñas. El

Partida Demócrata Gallego —liberal—, el Popular —democracia cristiana— y el Socialdemócrata

constituyen toda una, «réplica» gallega a las componenetes de U.C.D. Se trata por lo demás, de partidos

todavía sin auténtica, ímplantación en toda Galicia y que concurrenron a las eleccioneses solo en una o

dos províncias gallegas. Bu cuanto a Asturias, donde la. candidatura de Unidad Regionalista obtuvo

escasamente el 2 por las de las voto parece también, difícil un futuro brillante para los partidos

reglonalistas, si´aterade-ni«S; además a, la^ fosíalesia tasftte.ífie lo» partíaos de &•. páestí&, -.P.S.O.E.,

P.C.E. incluso P.S.P.— cómo ¿e ceM-to. y: jéterécfea —U.C.D.. y- jtj&v & *lf «sopa dé siglas», tíe

&!f«aeT IJaato se habló en les praüe^iBr íheses de este año, contribuyó mucho la prolífé-iSeígEi ->eie-

parados regionafes ó Kt-esttatégía de muehos par-tMeas estatales de fígúrair cb> IM& feSeraefón de

oeíio o diez partíaos regionalesí Las elec->áeéries-:sapiasieron una criba; el Eés^Hate de esas;

eTeceio3í«Sf>f^B. Ea cada región es-paSoía^^ goedain. apeims une ó dos partidos regicráales can cierta

"viabilidad, sólo en el ^y;¡^ffieg& y, sobre todo, va^co y cátaláji, el panorama eí znaM complejo.

23 de agostó de 1977»

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