Autor: Marlasca, Manuel E.. 
 El Ayuntamiento de Madrid pide al Gobierno. 
 Elecciones cuanto antes     
 
 Pueblo.    30/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 25. 

El Ayuntamiento de Madrid pide al Gobierno

El Ayuntamiento de Madrid celebró ayer el primer Pleno de la época democrática, que se abrió el pesado

día 15 de junió con las elecciones generales. Era «I Pleno correspondiente, precisamente, a este mes de

junio; y lo que en la «Luz Intermitente» de ayer se anunciara como una sesión tensa fue exactamente asi.

Las palabras democracia, elecciones, representatividad escaño, diputado;, Cámara, senador, Cortes,

municipales, ley especial de Madrid y alguna más, fueron´ quizá las protagonistas de una casi agotadora

sesión —mas de dos horas y media—, que la tribuna público —en la que eran mayoría personas con una

camiseta en la que podía leerse «El barrio es nuestro - Orcasur»— aguantó estoicamente, unas veces con

sonrisas y otros hasta con bostezos. Dos partes fundamentales habría que destacar del Pleno y ambas en

torno a las pasados elecciones, a las futuras elecciones municipales y a la ley especial de Madrid. .Abrió

el fuego la moción de la Alcoldía-Presidenda, en lo que se expresaba al Gobierno el deseo de que

convoque elecciones municipales en en el tiempo más breve posible, mantenimiento, mientras tanto, la

legalidad vigente; y cerró e! fuego la moción de Horcajo, que levantó ampollas en el Pleno, agresiones

verbales y hasta cierto tono de cachondeo por parte del concejal Buceta. Horcajo, en efecto, Nevaba una

moción, de la que ya se hizo ayer eco la «Luz Intermitente», pero con la mala suerte de que previamente

se la había destripado la de la Alcaldia-Presidencia.

* También solicita que se mantenga la legalidad vigente para no provocar vacíos institucionales

* En una moción de la Alcaldía-Presidencia, aprobada por aclamación, se ofrecía a diputados y senadores

la cooperación municipal sin reservas

Y comenzaron los asuntos al despacho de oficio. Pedro Barcina´ Tort, secretario general del

Ayuntamiento, dijo con ett mismo tono de voz de siempre:. «Punto dos: Moción áe la Alcaldía

Presidencia...» Habís cierta expectación. Antes "dé comenzar el Pleno —primero que el Ayuntamiento de

Madrid celebra en la etapa democrática recién inaugurada en el país—, los saludos de rigor. Se avecinaba

tormenta, porque a muchos concejales les había sentado mal enterarse por la Prensa de la moción que

presentaría Horcajo. Pero Barcina Tort, el secretario general, tenia el tono de voz de siempre: «Madrid y

toda la nación —comenzó dando lectura a la moción de la Alcaldía Presidencia— ha vivido en estas

últimas fechas momentos históricos importantes que tendrán un reflejo innegable en el futuro del país...»

Aunque solamente habíamos tomado asiento, el rumor se notaba en el salón del Pleno. Estaba claro por

dónde iba la moción. Barcina Tort siguió leyendo. Se agradecía el comportamiento ciudadano en los

últimos comicios; se afirmaba que la situación de tránsito sin brusquedades que el país está realizando

hay que ayudarla desde todos los sectores; se decía que las corporaciones locales tendrán que acompasar

su funcionamiento a la legalidad que emane de las nuevas Cortes; se evidenciaba, desde la mismísima

Alcaldía Presidencia, por medio de la moción a la que daba lectura con su tono monocorde Barcina Tort,

que la Corporación madrileña es consciente de la necesidad de cambio y que éste se produzca a la mayor

brevedad; se pedía que se mantuvieran los principios normativos que hoy rigen, para no provocar vacíos

institucionales o de autoridad...

* ACUERDAS

Sí acaso, Barcina hizo alguna inflexión en su voz para leer el siguiente párrafo: «Finalmente, la

Corporación madrileña entiende de" justicia hacer patente a Su Majestad el Rey de España su lealtad, de

la´ que ya ha dado1 pruebas suficientes y reiteradas el pueblo de Madrid, pero que croizá toca, ahora

renovar con motivo de la estabilización creciente del cambio constructivo y esperanzador de la sociedad

española bajo su reinado.» Y finalízate la moción con la propuesta al Pleno de la adopción de los

siguientes acuerdos:

«Primero.—Felicitar al pueblo de Madrid por las muestres de elevado civismo que ha puesto de

manifiesto en la celebración de las recientes elecciones.

Segundo.—Felicitar por su «lección a los diputados y senadores que han de represen, taz- en las Cortes al

vecindario de la capital y su provincia, ofreciéndoles sin reservas la cooperación municipal en aquello que

redunde en beneficio del pueblo madrileño..

Tercero.—Expresar al Gobierno él deseo de que convoque elecciones municipales en el tiempo más breve

posible, manteniendo mientras tanto la legalidad vigente, puesto que cualquier cambio en la Corporación

sin previa consulta al electorado iría en contra de los postulados democráticos establecidos.

Cuarto.—Elevar respetuosamente al Rey de España la lealtad inquebrantable de la Corporación, que se la

expresó públicamente con ocasión dé su visita a la Casa Consistorial y que se renueva ahora con motivo

de la estabilización creciente del cambio constructivo y esperanzador de la sociedad española bajo su

reinado.» El alcalde hizo uso de la palabra no solamente para defender la moción por él presentada, sino

para solicitar del Pleno que fuera aprobada por aclamación. Y así fue aprobada

* HORCAJO

Luego, pasados los distintos puntos del Pleno, llegó el turno de ruegos y: preguntas. Horcajo se había

levantado No sé si, entusiasmado con su moción, se había dado cuenta de que la Alcaldía-Presidencia le

había, metido un gol o, cuando menos, se había" adelantado. Pero Horcajo se levantó y dio lectura a su

moción, no sin antes decir que el celo profesional de los periodistas había llevado a éstos a publicar su

moción antes de celebrarse el Pleno. Una moción resumida en los cuatro siguientes puntos:

1/ Que, a tenor de la realidad política de España en general y de Madrid en particular, se urja al Gobierno

para que clarifique la situación actual en el sentido de que tanto la opinión pública como las propias

Corporaciones conozcan cuál ha de ser el proceso y su alcance en orden a la obligada reforma municipal,

y no sólo en cuanto a su composición humana, sino en cuanto a las normativas aplicables.

2/ Que en el caso concreto de Madrid se deje sin efecto la ley especial actual, que más entorpece que

facilita la vida de esta Corporación y por la imposibilidad de su cumplimiento, como lo ha .demostrado la

inoperante realidad ante el Plan de Actuación de este Municipio, que fue reiteradamente solicitado por

quien presenta esta moción sin resuitadb positivo.

3/ Que se rija la futura Corporación del Ayuntamiento de Madrid por la elección libre de representantes

de los distritos en número suficiente, no menos de cuatro por distrito, para hacer frente a la realidad

ciudadana.

4/ Que para la elección de alcalde se siga el mismo sistema que en las glandes ciudades de los países

democráticos se viene siguiendo, es decir, elección de entre los concejales elegidos libremente entre todos

los ciudadanos.»

¡TROYA..!

Y ardió Troya. Comenzaron a levantarse brazos; todo el mundo quería intervenir: El mas rápido y, por

consiguiente, el primero fue Lanuza, que fue una especie de apisonadora. «Discrepo en el fondo y en la

forma de la moción de mi compa-ñejo Horcajo. Me opongo en todos los puntos. No es el celo profesional

de los periodistas lo que ha permitido que tengamos que conocer la moción a través de los periódicos,

sino el deseo de Horcajo de apuntarse tantos y presumir de demócrata. Estamos en un Estado de Derecho,

y, por tanto, tenemos que atenermos a las leyes; si no nos gustan, habrá que cambiarlas, y ahí están, en las

Cortes, nuestros legítimos representantes para hacerlo.» Llantada habló también; «No se puede parar el

proceso democrático iniciado que ha de seguir en todas las instancias. Y éstas hay que adaptarlas a nuevas

leyes. Ese proceso debe ser lo más rápido posible. Y pido que la elección de alcalde sea por todos los

madrileños». Velayos hizo uso de la palabra para abundar en la solicitud de que se celebren las elecciones

cuanto antes, «porque, señores, en estos escaños y en éstos momentos se está muy incómodo». San Juan

defendió la ley Especial , de Madrid, porque un Municipio como éste la necesita; de otra forma a la

actual, pero siempre necesitará, una ley especial. Del Moral también se oponía a la derogación de la ley

Especial y matizó que incluso se prevé en ella que el alcalde de Madrid puede ser elegido por el mismo

sistema que en las demás capitales. Buceta puso la guinda: «Empiezo a dudar de mi capacidad mental

para permanecer aquí. La moción del señor Horcajo es igual, sólo que más inconcreta que la de la

Alcaldía-Presidencia». Y tras leer un párrafo de la moción de la Alcaldía, dijo: «Señores, muchas

gracias». La moción pasó para seguir el proceso habitual. Pero en el Salón de Plenos se cortaba el

ambiente...

Manuel E. MARLASCA

 

< Volver