Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Con Pío Cabanillas citando a Malraux. 
 El presupuesto del billón, adelante  :   
 Debate sobre una enmienda simbólica para reducir los gastos militares. 
 Informaciones.    15/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

CON PIÓ CABANILLAS CITANDO A MALRAUX

El presupuesto del billón, adelante

DEBATE SOBRE UNA ENMIENDA SIMBÓLICA PARA REDUCIR LOS GASTOS MILITARES

Por Lorenzo CONTRERAS

MADRID, 15.

UNANÏMIDADES en gran cantidad de artículos y debates aislados, aunque elocuentes, han caracterizado

la primera sesión de la comisión de Presupuestos, encargada de aprobar los gastos e ingresos del Estado

para 1978. La política televisiva, las asignaciones culturales, los presupuestos de Defensa, la igualación

retributiva de los funcionarios y la regularización de algunas situaciones eventuales en el Ministerio de

Obras Publicas, las condiciones para la contratación de personal en departamentos y organismos

autónomos (una enmienda socialista fue derrotada), y la aprobación (con los votos en contra de la

izquierda) del presupuesto-resumen de la Seguridad Social para 1978, por un montante de un billón

doscientos ochenta y cinco mil trescientos cincuenta millones de pesetas, han sido los capítulos más

importantes.

Los ministros han comenzado & desfilar por la Comisión, que dio ayer término y remate al articulado de

los presupuestos del Estado y a. quince de sus secciones, empezando por los gastos de la Casa Real. Los

ingresos estatales para 1978 han quedado cifrados, como se sabe, en un billón cuatrocientos treinta y tres

mil millones de pesetas.

Ayer pasaron por la «aduana» parlamentaria los titulares de Agricultura y Cultura, señores Martinez

Genique y Cabanillas, respectivamente. Hoy comparece el ministro de Educación, señor Cavero.

La intervención del ministro de Agricultura se desarrolló por la mañana y no causó impresión especial.

Más atractiva resultó la comparecencia del ministro de Cultura, don Pío Cabanillas, que explicó a su

modo los gastos de su Departamento: más de diecinueve mil millones.

El ministro hizo el desglose por porcentajes, según se trate de gastos generales, «subvenciones con fin

determinado», «subvenciones libres» y plan de inversiones públicas.

Entre los propósitos del Ministerio de Cultura está la realización del inventario cultural de España,

teniendo un poco la política de André Malraux, ministro «gaullista», como inspiradora. La cita de éste

halagó a la izquierda, y en este sentido expresaron su satisfacción Enrique Barón y Ernest Lluch. El

ministro habló también del «convenio cultural» como mecanismo nuevo que responde al pluralismo

cultural de España y anticipa, por primera vez, una política a medio plazo, con créditos comprometidos en

lugar de planes de e uipamiento. En eJ lenguaje del ministro entraron conceptos tales como el de la

«animación social», que estimularía a través de personas o comportamientos individuales el desarrollo de

las comunidades. En algún momento, Pío Cabanillas aludió a las "élites juveniles» como nuevas estirpes

de autoridad.

LA EVAPORACIÓN DE UN DIPUTADO

El debate estaba entonces en una fase preliminar. Luego vendría Heribert Barrera con su enmienda en pro

de la reducción del presupuesto de Defensa en mil pesetas, para simbolizar la voluntad parlamentaria de

introducir menguas sucesivas en los futuros presupuestos militares. También representaría un cierto factor

de interés la ausencia, calificada por la izquierda como «lamentable», del diputado de U.C.D. señor

Soriano Benítez de Lugo, firmante de una enmienda que pretendía mejorar el artículo 8.a, relativo a

funcionarios, con este añadido: "Dentro de cada índice de proporcionalidad (en las remuneraciones)

tendrán un tratamiento más favorable los cuerpos, escalas o plazas con retribuciones más bajas.»

La «súbita enfermedad» u ocupación del «ucedista» merecieron palabras irónicas del socialista Ciríaco de

Vicente. El señor Meilán Gil, con no menos ironía, reconoció el carácter progresivo de la enmienda no

defendida, y recogió «los lamentos» de la izquierda, que había perdido la oportunidad de secundar una

enmienda centrista para apuntarse un éxito.

MAS BIBLIOTECAS

El discurso - exposición de Pío Cabanillas no convenció del todo a los socialistas. Enrique Barón no veía

con claridad que vaya a desaparecer el dirigisme, y menos aún se consideraba informado sobre los

fundamentos del presupuesto de Cultura. Pedía más atención a los bienes muebles catalogables en el

Patrimonio Artístico, por ser más susceptibles de ocultación, y solicitaba mayor cantidad de dinero para

bibliotecas. España va a seguir teniendo en 1978 una media de 0,17 libros por habitante cuando la mínima

registrada por la Federación Internacional de Bibliotecarios es de 2,5. La biblioteca sería un centro de

animación cultural. Pío Cabanillas se defendería diciendo que el tema de las bibliotecas no está tratado

mal en el presupuesto, y que el señor Barón no reduciría la política cultural únicamente a ese campo si

estuviese al frente del Ministerio. Agradeció a Ernest Lluch su comprensión hacia el procedimiento de las

subvenciones plurianuales.

Enrique Barón estimó "pintoresca» la continuidad de Ja Bed Nacíonal de Teleclubs, que no responde a un

concepto de cultura moderna. Deploro que sólo haya un millón ochocientas mil pésetes para la creación

de un ballet nacional y "vio» muchos millones sin explicación en la partida que recoge las antiguas

atenciones de la Familia, los Deportes y la Juventud. También se interesó por los 480 millones

consignados a favor de la AISS, cuestión que luego aclaró el ministro diciendo que están destinados a

pagar al personal del diario «Pueblo». No faltó en la intervención de Barón una referencia al tema del

funcionamiento contable de RTVE. Ernest Lluch, por los «socialistas de Catalunya», aparte de alabar la

cita ministerial de Malraux, criticó la expresión «lenguas vernáculas» usada por el ministro, y no

consideró de modelo válido para el comportamiento cultural del Estado el esquema de la «Carta de

Alsacia», citada por Pió Cabanillas y sobre la que se confesó ignorante el señor Trías Fargas. Por cierto

que el dirigente de la minoría catalana se manifestó quejoso porque en las referencias televisivas a su

persona, en Cataluña, se le alude como banquero preponderante o como hombre adinerado, cosa que no se

dice de los socialistas, «y a fe mía —dijo--, que los hay bien ricos».

"UN TANQUE ES UNTANQUE»

Los 25 artículos del presupuesto fueron aprobados, asi como las dos disposiciones adicionales. Apenas se

suscitaron debates. En la «cuestión televisiva» abundaría el señor Pons con un reproche por los gastos —

5.000 millones— cuando está en la calle una notable murmuración sobre el des. tino o aplicación de los

fondos. Ciríaco de Vicente lanzaría una cierta carga de profundidad contra el Ministerio de Obras

Públicas por las 4.000 personas que utiliza como trabajadores eventuales con cargo a los créditos para

inversiones. Pero quizá el momento más tenso de la sesión, aunque el tono fuese apacible, sobrevino

cuando Heribert Barrera, de la minoria catalana, puso en cuarentena los gastos de Defensa, razonando su

cualidad de "excesivos» en base a la falta actual y potencial de problemas bélicos exteriores de España. El

señor Barrera se pronunció contra el. ingreso en la O.T.A.N., y pidió "desmitificar a las fuerzas armadas»,

cuyos jefes son tratados de modo reverencial, cuando no son invocados por el Gobierno o por una par de

la oposición cada vez que ambos agitan el fantasma de un golpe militar. «No veo —dijo Barrera— por

qué hay que dudar de su actitud de acatar la voluntad del pueblo. Es absurdo creer además que la

reducción de gastos de Defensa propicia un golpe de Estado. El golpe se fomenta con otra cosa: con el

atraso económico y social.»

La enmienda de Herbert Barrera quedó huérfana d.e apoyos. López Bravo expresó su «absoluta

discrepancia» con la propuesta simbólica del diputado catalán, no sin hacer mención de los problemas que

tiene el programa naval. Rovira Tarazona, también de Ü.C.D., se pronunció «enérgicamente» en contra de

la pretensión. El socialista Luis Solana habló de la inoportunidad de "plantear enmiendas deliciosamente

inútiles o peligrosamente demagógicas», calificó de «delicado» el tema de la Marina cuando está en

marcha un programa de unificación de los tres Ejércitos, y sentenció además : «Un tanque es un tanque,

no una frase."

Los comunistas, con 35 enmiendas presentadas, tenían su hombre en Emérito Bono, valenciano, quien

calificaría de vagas las palabras del ministro, y encarecería «trazar iin mapa de las culturas del Estado

español para realizar las distribucionas». Cuando se discutió la enmienda Barrera, el señor Bono secundó

las palabras del socialista Solana y recordó que su grupo no había presentado observaciones al

presupuesto de Defensa, salvo en el sentido de reclamar para la Marina una mayor dotación financiera,

pues se trata de evitar que haya de quedar «fondeada» en 1978.

TRANSFERENCIAS A LAS HACIENDAS PREAUTONOMICAS

Entre las novedades del presupuesto está un artículo redactado con base a una enmienda del grupo

parlamentario de Socialistas de Cataluña. Dice así: «En la medida en que se acuerden, a través de

Comisiones Mixtas, transferencias de funciones y servicios del Estado a regímenes preautonómicos,

restablecidos o creados, se autoriza al Consejo de ministros para transferir los créditos correspondientes a

las haciéndas preautonómicas.»

El único momento de «suspense» se produjo cuando hubo empate a 16 votos en la sección presupuestaria

correspondiente al Consejo del Reino. La votación se repitió, y la igualada se deshizo dos votos más para

el Centro y Alianza Popular. El Consejo del Reino terminara con dinero sus días.

15 dé diciembre de 1977

 

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