Autor: Iglesias Selgas, Carlos. 
 Los sistemas electorales (III). 
 El sistema de representación proporcional     
 
 Pueblo.    12/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

LOS SISTEMAS ELECTORALES (III]

El sistema de representación proporcional

LOS españoles nos encontramos de buenas a primaras con que, tras tantos años de olvido, los sistemas

electorales han panado a ocupar un primer plano en la actualidad política, al señalar el proyecto de ley de

Reforma Política que las elecciones ai Congreso de los Diputados se inspiran en criterios de

representación proporcional, lo que ha suscitado una viva polémica entre w derecha-izquierda.

La representación proporcional, ofrece ia ventaja de asegurar una representación a las minorías en cada

circunscripción en proporción a los votos obtenidos, se basa en principio relativamente simple, pero cuya

aplicación es muy complicada, Cada lista obtiene tantos puestos como vece? entra en el cociente electoral

e! número de votos que se ha obtenido. Si el cociente es cien mil votos y las listas A, B y C han obtenido,

respectivamente, 100.000, 600.000 y 400.000 votos, la lista A consigue un puesto, la B seis y la C cuatro

En !a práctica, sin embargó, la» cosas va • r¡an. En primer lugar es prácticamente imposible que el

número de votos representantes dé un múltiplo exacto del cociente, lo que quiere decir que se plantea

siempre un problema de reparto de restos, En segundo lugar. Ja votación se lleva a cabo generalmente en

el marco de circunscripciones locales y no en el de una circunscripción nacional (que sólo se utiliza por

naciones pequeñas, corno pueden ser los Países Bajos o Israel). En tercer lugar, el legislador procura, a

menudo, evitar la excesiva fragmentación de los partidos por los inconvenientes que ésta encierra.

El sistema que asegura con más fidelidad la representación de la estructura política del país es el de ia

representación proporciona) integral, como atribución de puestos en el escalón en función de los votos

totalizados en todo el país. Si la consulta tiene lugar en el marco nacional, cada partido presenta una lista

nacional única y los pueston son repartidos por medio del cociente nacional, atribuyéndose por este

procedimiento a las listas que tienea mayor número de votos. La representación proporciocal integral se

aplica hoy en Holanda e Israel, países relativamente pequeños.

Si ¡a consulta tiene lugar en e] marco de circunscripciones locales, cada partido presenta una iista en las

circunscripciones que quiere, además de una lista nacional. El reparto de ios puestos se efectúa en cada

circunscripción mediante el cociente de circunscripción. Los restos son sumados en el plano nacional por

medio de un reparto suplementario, fin este sistema, se usa para la distribución de ¡os restos en Italia,

donde una parte de ios elegidos representan una provincia determinada, mientras que otra reprp-senta. a

toáo el país.

El recuento de votos es más complicado si ¿e admite e] voto preferencia!, al que aludiremos luego, y el

«panachage», que consiste en qvte el elector puede hacer su lista a vo-luntad, escogiendo candidatos

presentados «n listas distintas. En este caso se toma por base de cálculo la «media de la lista», que se

obtiene disidiendo por el número de miembros de la, lista la suma, de los votos obtenidos por cada uno

de ellos.

Hay casos en que el reparto de los puestos no atribuidos se verifica dentro de cada circunscripción. Esto

puede hacerse con e¡ procedimiento de ios restos más fuertes o con el promedio más fuerte. El primero

íai-orece & \a partidos más pequeños: el segundo, a los más importantes. Este sistema da una

representación menos exacta de la •estructura del país, pero presenta la ventaja de suprimir las listas

nacionales.

En principio, la representación proporcional implica el escrutinio de lista. Existen, sin embargo, sistemas

proporcionales de base uni-nominal. En uno de estos sistemas, el número de circunscripciones locales es

igual a las dos terceras partes del número de puestos a cubrir. Cada circunscripción, elige, por lo menos,

un representante mediante el sistema mayontario. Se suman en el plano nacional ios votos obtenidos

¡ocalmente por los candidatos que se han declarado ligados a una formación nacional en la primera

vuelta, si hay más de una) y se calcula el cociente electoral nacional. El número global de puestos es

repartido entre las diversas formaciones nacionales, según las reglas de proporcionalidad. Se calcula la

diferencia entre el número de puestos a que tiene derecho esta formación y el número que ha obtenido

localmente, diferencia que permite atribuir los puestos a ¡as listas nacionales de las diversas formaciones.

En realidad, se trata de un sistema mixto.

Frecuentemente, el legislador ha querido moderar el sistema proporcional para evitar una excesiva

multiplicación del número de partidos, o con intención de reunir las ventajas del sistema proporcional

(representación de las minorías) con las que se atribuyen al sistema mayontario (definición de una

mayoría clara para gobernar). El sistema puede consistir en otorgar primas a la mayoría, lo que se hizo en

Francia en 1919, 1924, 1951 y 1956.

La representación proporcional favorece ¡a fragmentación de ios partidos y dificulta la constitución de

mayorías gubernamentales, aleja al elegido del elector y obliga al candidato a triunfar, ante todo, dentro

de su propio partido, antes de presentarse a los electores. Favorece, también, el envejecimiento de los

parlamentarios y, por el contrario, permite asegurar un escaño a los dirigentes de ios grandes partidos y a

determinadas personas particularmente cualificadas, sin obligarles a tener que conquistar una

circunscripción local. Para, reducir los poderes de los comités electorales, que son ¡os que de hecho

redactan las listas nacionales o de circunscripción, se ha autorizado el «panachage*, en cuyo caso son

elegidos los candidatos qv-6 han obtenido e] mayor número de votos.

El sistema proporcional no fue aplicado en España ni siquiera en el período de la segunda República, pese

a que, en aquel entonces, estaba en. boga, ya que la Constitución se, inspiró, en alguna medida, en la

República de Weimar, que lo había instituido. Ño tendría sentido que ahora lo implantáramos en su forma

pura cuando la República Federal Alemana, por ejemplo, ha atenuado sus inconvenientes a través de un

sistema mixto.

Al elaborar las normas electorales no se puede pensar solamente en un momento concreto y determinado

y en un deseo, explicable, de ampliar los grupos que entren en el juego político. Hay que pensar, de modo

muy especial, en los problemas del futuro, y. a estos efectos, a lo más que se puede llegar es a un sistema

mixto, cuyas ventajas respecto al proporcional puro son indudables.

Carlos IGLESIAS SELGAS

 

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