Presupuesto para la cultura     
 
 Informaciones.    25/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

INFORMACIONES

Presupuesto para la cultura

EN las vísperas de la discusión parlamentaria de los presupuestos generales del Estado para 1978, padece

oportuno llamar la atención respecto de las consignaciones que en esos presupuestos se dediquen a las

actividades del Ministerio de Cultura. Vaya por delante una afirmación: si el nuevo Ministerio no cuenta

con los indispensables recursos humanos y financieros para llevar a cabo las importantes funciones que le

han sido atribuidas, hubiese sido preferible no haberlo creado, pues las esperanzas suscitadas harán más

grave y profunda la decepción de su ineficacia.

Nada más esclarecedor que recordar algunas de las consignaciones que figuran en el actual presupuesto

general del Estado para la extinguida Dirección del Patrimonio Artístico y Cultural: para la adquisición de

obras de arte para todos los museos del Estado se dispone de 2.400.000 pesetas; para la adquisición de

libros para las bibliotecas públicas de nueva creación hay 30 millones de pesetas; es decir, menos de una

peseta por habitante y año. Para la restauración de monumentos y conjuntos monumentales en toda

España se dispone de 708 millones de pesetas, lo que por provincia, representa un promedio de 14

millones, cantidad que queda muy reducida si se descuentan los importes de las expropiaciones de

inmuebles que obstaculizan la contemplación y uso de los monumentos nacionales. ¥ en un país que

cuenta con riquezas arqueológicas como Mérida, Itálica, Segóbriga, Ampurias, Medina Azahara, etc., la

consignación para los gastos que ocasione la investigación y valoración del tesoro arqueológico nacional

es de 103 millones, con los que, asimismo, hay que atender las expropiaciones de terrenos e inmuebles.

Resulta especialmente grave la situación económica del Patronato Nacional de Museos, en donde los

gastos de personal y servicios en este año puede alcanzar un déficit de 60 millones de pesetas, debido al

aumento de sueldos, jornales y cargas sociales del personal, asi como el. incremento de los gastos de

mantenimiento. Si a estos datos económicos se suma la escasez de los recursos humanos, el panorama se

hace más sombrío. ES preciso tener en cuenta que para atender a más de 1.004) bibliotecas públicas y a

unos 150 archivos, el Cuerpo facultativo de archiveros y bibliotecarios cuenta con una plantilla de 304

funcionarios, y que para todos los museos nacionales, , más los provinciales dependientes del Estado, el

Cuerpo facultativo de conservadores de museos tiene 99 plazas.

Y no acaba aquí la enumeración de los problemas y necesidades. ¿Cómo omitir las referencias a la

situación en que se encuentra buen número de archivos o a la urgente necesidad de vitalizar la vida

musical de las provincias mediante la subvención a las orquestas locales o regionales —Bilbao, Valencia,

Sevilla, Oviedo, por citar algunas—, condenadas a disolverse si no reciben ayuda económica, o a la

inaplazable elaboración de un programa de actuación respecto al patrimonio etnográfico?

Los ejemplos podrían ser muchos más. Con los señalados es suficiente. Nuestros parlamentarios tienen la

oportunidad de apoyar unos presupuestos dignos e idóneos para el estímulo, conservación y promoción de

los bienes culturales. Pero si todo queda en buenas intenciones, la erosión afectará no sólo a las piedras de

nuestros monumentos, sino a la esencia misma de nuestra cultura y de nuestra identidad espiritual.

 

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