Autor: Miguel, Emilio de. 
 Los sistemas electorales. 
 A modo de introducción     
 
 Arriba.    18/11/1976.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 4. 

A modo de introducción

A quien primero oímos la afirmación de que la existencia del bipartidismo o del multipartidismo, depende

sustancialrnente del sistema electoral aplicado, fue al profesor Pérez Serrano. También al inolvidable

maestro de Derecho político de la Complutense le debemos las primeras nociones sobre la triple ley

sociológico que, sn un trabajo publicado en «Vie Intellectuelle» en 1946, formuló Duverger.

Pasados !QS años fue e! señor Fernández de !a Mora el que en un cursillo organizado per la Juventud

Monárquica, nos explicó las diversas fases Que iría atravesando, duran´ te más de veinte años, la

aportación de Duverger.

Antes de proseguir conviene recordar algunos puntos que suelen ser Ignorados o soslayados cuando se

hable de este tema pasa que su conocimiento sea lo más real posible: los sistemas electorales —el

proporcional y el mayo-apetencias y opiniones que !a realidad social contiene. No ya cinco ritarío,

aunque sean posibles diversos combinaciones de ambos— son marcadamente reductores de ía inmensa

variedad de intereses, partidos, también los doscientos o trescientas siglas, que pretenden constituir

doscientos o trescientos partidos en la España de hoy, significarían una simplificación clarísima de

los deseos y creencias de veintidós millones de electores. Tanto un sistema como otro agrupa a la masa

de votantes de manera más o menos homogeneizadora.

El pluralismo social será contenido y remodelado en algo así como una camisa de fuerza si se aplica el

procedimiento mayoritario; si se aplica el proporcional, ese pluralismo será contenido y remodelado por

uno especie de corsé. Cuanto menos sean los cauces del cómputo, menos será el número de partidos.

Los dos procedimientos de escrutinio son simples arbitrios procesales que no reflejan, sino que manipulan

y, en definitiva, transforman los votos. Esto lo reconoce cualquier tratadista solvente y sirve para

cualquier país.Lo anterior no significo que ¡os dos sistemas de Gobierno representativo sean anti

democráticos o democráticos en mayor o menor grado. Las condiciones para garantizar la libertad y el

respeto de las minorías frente a la prepotencia de las masas depende de otros factores que nada tienen que

ver con uno y otro sistemas.

Aunque el escrutinio proporciona! a simple vista perece ser más re presentativo de ¡a multiforme sociedad

moderna que el mayoritario, el cual acaba reduciendo !a multiforme pluralidad social a un mero dilema;

aunque el primero desemboque en el plurípartidismo y ei segundo produzca, como fruto natura!, el

bipartidismo; eso en recudí.... i no afecto a les minorías. El derecho comparado nos demuestra que los

esquemas constitucionales de signo demoliberal tienden, forzados por ¡a imperiosa necesidad de

Gobiernos resolutivos, a promover e! régimen mayoría no, que conduce a! bipartidismo.

La tesis tíe Lipssí: «Los sistemas bipartidarios son mejores que los multipartidarios, y la elección de

funciónenos sobre base territorial es preferible c la representccicn proporcione:!», es suscrita actualmente,

por razones eminentemente prácticos, por muchos autores. A! fin, e! método democrático se establece y

admite el objeto de garantizar la pacífica sustitución do la clase gobernante, de modo que el abuso del

poder quede reducido al mínimo. El hecho ES que, por simple empiridmo, un Gobierno eficaz puede

garantizar Ic3 derechos de las minorías con más seguridad que otro incapaz, al desenvolverse éste en una

situación de ingobernabilidad. V es que e! mayor inconveniente de! procedimiento proporcional es ¡a

facilidad con que cae en la automatización y ía inseguridad política causadas por un número excesivo de

partidos.

Concluyamos haciendo mención a ia importante y esclarecedora opinión de Duverger que

mencionábamos a! principio. En un artículo de 1946 anunció !a triple ley; «El escrutinio mayoritario ¿e

tíos vueltas conduce a los partidos múltiples e incoherentes; la representación proporciona!, a ¡os partidos

múltiples y coherentes, y el escrutinio mayoritario de una sola vuelta, al bipartidismo». Años más tarde,

1952, redujo a dos las anteriores leyes: «El escrutinio mayoritario de una vuelta tiende a! bipartidismo y

e! escrutinio mayoritario de dos vueltas o la representación proporciona! tiende a! pluripartidismo.»

Su última versión es !a de 1968 y viene a coincidir con la primera: El régimen electora! se proyecta en

tres leyes: «1.° El escrutinio mayoritario de una sola vuelta tiende al bipartidismo. 2.a La representación

proporcional tiende al multipartidismo. 3.° El escrutinio mayoritario a dos vueltas tiende a un

multipartidismo atemperado por las alianzas.» Para otro trabajo dejamos el desarrollo de ia fórmula que

debemos al profesor de Derecho y Económicas de París.

Emilio DE MIGUEL

Jueves 18 noviembre 1976

 

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