Autor: Iglesias Selgas, Carlos. 
 Los sistemas electorales (y IV). 
 El Sistema electoral mixto     
 
 Pueblo.    15/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

LOS SISTEMAS ELECTORALES (y IV)

EL SISTEMA ELECTORAL MIXTO

En apariencia, la opción por un sistema electora] tío plantea otra cosa que problemas técnicos. Se trata de

saber cómo serán repartidos los puestos de diputados, teniendo en cuenta los sufragios depositados por los

electores. Existen diferentes métodos: escrutinio mayori-tario a una o dos vueltas, representación

proporcional y regímenes mixtos. En realidad, la adopción de uno u otro se produce en razón a

consideraciones políticas, porque los diversos modos de escrutinio pueden tener consecuencias muy

diferentes para tos candidatos y, de manera particular, para los partidos políticos.

De 1900 a 1945, el sistema mayoritario, que era el tradicional, no ha cesado de declinar en beneficio de la

representación proporcional, salvo en los países anglosajones, que se han mantenido fieles al primero.

A partir de esta última fecha se ha producido una cierta r e a c ción, que s*e traduce en un retorno al

sistema mayoritario (Francia, 1958) o en la adopción de regímenes mixtos, mitad-proporcionales mitad

mayoritarios.

Vamos a analizar este proceso refiriéndonos a los casos más caracterizados de adopción del sistema

nuevo, que , por su propia naturaleza, puede presentar muy diversas modalidades.

Primero. — Una modalidad, muy cara eterizada, de) sistema mixto consiste en reservar a las

circunscripciones locales dos terceras partes del número de los puestos a cubrir y proveer el resto de los

puestos por el sistema proporcional. Cada circunscripción elige, por lo menos, un representante mediante

el sistema mayoritario (mayoría relativa, mayoría absoluta o mayoría con posibilidad de segunda vuelta).

Se suman en el piano nacional los votos obtenidos localmen-te por los candidatos que se han declarado

ligados a una formación nacional y se calcula el cociente electoral nacional. El número global -de puestos

es repartido entre las diversas formaciones nacionales, según las reglas de la proporcionalidad: se calcula

la diferencia entre el número de puestos a que tiene derecho cada formación y el número que ha obtenido

localmente; esta diferencia permite atribuir los puestos a las listas nacionales de las diversas formaciones.

SEGUNDO.—En la República de Bonn, cada elector dispone de un boletín con doble voto. El primer

voto sirve para elegir por escrutinio uninominal. a una sola vuelta, la mitad de ios diputados: designa un

candidato individual. El otro designa un partido.

A partir de estos segundos votos se calcula (sistema de Hondt) el número da puestos totales obtenidos por

cada partido sobre el conjunto de los miembros del Bundestag por aplicación de la representación

proporcional y se añaden eventualmente los puestos necesarios para- asegurar una representación

exactamente proporcional. Y se concede además, una prima a la mayoria, porque el partido que obtiene

más «puestos directos» de 1 o s que le corresponde por representación proporcional los conserva (para no

disminuir el número de puestos de otros partidos, el numero de diputados del Land es aumentado en la

medida necesaria).

El carácter mixto d e I sistema se patentiza en el hecho de que el primer voto beneficia a una personalidad

más que a un partido, como en el sistema mayoritario unínomi nal. A veces, los dos votos son emitidos en

beneficio de partidos diferentes. La prima a la mayoría, a que liemos aludido, es susceptible de favorecer

a Ion grandes partidos. Por el contrario, han sido toma-•jas ciertas disposicionss para eliminar las

pequeñas formaciones (la ley de 1956 estipula que un partido no puede beneficiarse de la representación

proporcional si no ha obtenido un 5 por 100 de votos al escalón nacional o tres mandatos «directos»),

TERCERO.— En e! sistema vigente en Japón, en circunscripciones pluriper-sonales se confiere, a cada

elector un voto. En una so !a vuelta resultan cubiertos todos los escaños que corresponden a la

circunscripción, siendo elegidos los que obtienen mayor número de votos. Los partidos tienen que

calcular de la manera más exacta posible el número de candidatos que presentan para aprovechar más los

votos potenciales.

CUARTO. — En la ley Francesa de 9 de mayo de 1951 (que ha funcionado entre 1951 y 1956) el voto se

hacía por listas, como en la proporcional. Pero dos o más listas podiHn declarar oficialmente su voluntad

de emparenta/se Si una lista o un grupo de listas emparentadas obtenían la mayoría absoluta, recibían

todos los puestos: éstos eran entonces repartidos entre las diversas lis-:as em pa rentadas de acuerdo con

el sistema proporcional. Si ningún grupo de listas reunía la mayoría absoluta, se utilizaba el sistema

proporcional. El sistema fue concebido para favorecer a los partidos de centro, que se emparentaban

frecuentemente entre ellos, y para desfavorecer a los partidos extremos, que difícilmente podían

emparentarse.

QUINTO. — En Italia, la ley de 3948 estableció el sistema de representación proporcional por

circunscripciones electorales y con reparto de los restos al escalón nacional por el sistema del cociente

nacional y más fuertes restos con listas bloqueadas. Este sistema sufrió una modificacion para las

elecciones de 1953 que So aproximaron al régimen mixto. La representación proporcional fue corregida

por los emparentamientos que podrían ser concluidos a nivel nacional entre los partidos políticos.

Si las listas que eran declaradas emparentadas antes de la iniciación de las elecciones obtenían sobre el

conjunto del territorio la mayoría absoluta imitad más uno de los votos depositados), le serán atribuidos el

64 por 100 de los puestos, que repartían entre ellos según el sistema del cociente nacional y del resto más

fuerte. Si las listas emparentadas no alcanzaban la mayoría absoluta, el reparto de los puestos se realizaba

según el sistema anterior. Este correctivo mayoritario a Ja representación proporcional no produjo, por

falta de votos de los emparentados, los resultados que se pretendían y fue suprimido en 1956.

No es posible hacer afirmaciones sin matices al juzgar los resultados de es-;as combinaciones entre la

representación proporcional y el escrutinio mayoritario. debido a que tales resultados deben ser

apreciados de forma diferente según se les juzgue, teniendo en cuenta la representación política o las

relaciones políticas.

En lo que concierne ala representación política, el reparto de puestos entre los partidos se hace en !a

práctica por representación proporcional, de aquí que e) sistema responda a los criterios que se

indican en el proyecto de ley de Representación Política, que tiene un carácter muy general.

En lo que respecta a ¡as relaciones políticas, el juego del elemento mayoritario tiene gran

flexibilidad, pues permite a ciertas personalidades sustraerse aJ sistema de partidos, dado que su

puesto está garantizado por la elección mayoritaria. Los electores tienen la oportunidad de tomar en

consideración no sólo las corrientes o tendencias poli-ticas, en España todavía muy acusadas, sino

también las condiciones personales del candidato.

A la vista de los sistemas e x puestos, entendemos que, en el momento actual, es mucho más útil y

adecuado la adopción en España de un sistema mixto que permita conjugar las ventajas de! mayoritario y

el proporcional y eludir sus inconvenientes. Con ello ae daría satisfacción a las encontradas posiciones

adoptadas, con más o menos fundamento, en relación con el sistema electoral. Porque hay algo que 10

debe engañar, los que dan los votos son electores y si no se cuenta con éstos sobran los sistemas.

Carlos IGLESAS SELGAS

Noviembre de 1976.

 

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