Autor: Carro Martínez, Antonio. 
   ¿Representación proporcional o mayoritaria?     
 
 Ya.    14/11/1976.  Páginas: 2. Párrafos: 19. 

¿REPRESENTACIÓN PROPORCIONAL O MAYORITARIA?

LA polémica política española de estos días discurro, en gran medida, en torno al sistema electoral que

deba regir para nuestro futuro democrático. La cuestión está plena Je interés para los dirigente Je los

partidos políticos, y la polémica resulta justificada, puesto que los resultados electorales vienen

condicionado* por la decisión que se adopte en este punto. Las líneas que siguen tratan de vulgarizar, a

nivel de opinión de masa, tan Importante y polémico tema.

LA REPRESENTACIÓN PROPORCIONAL EN LA MODIFICACIÓN CONSTITUCIONAL

La modificación constitucional que se está tramitando en las Cortes contiene un precepto que dispone que

ei futuro Congreso de los Diputados será elegido por el sistema da "representación proporcional", lo que

sustancialmente quiere decir que cada partido tendrá derecho a los diputados que correspondan

proporcionalmente a los votos recibidos.

El sistema es de lógica irrefutable, pero conviene advertir que en la práctica existen multitud de

interpretación a :jue permiten grandes variedades y hasta arbitrariedades.

La cuestión es de importante naturaleza política, pero lo fundamental. Por ello seria preferible que el tema

no sa resolviera en la pretendida molificación constitucional q u e debería reducirse a cuestiones simples,

esenciales y de cierta permanencia. Es decir, Sa norma constitucional podría limitarse a afirmar el

principio de a soberanía nacional, do la democracia y de la representatividad inorgánica, relegando lara

una ley electoral ulterior a fijación del sistema mayoritario o ús representación proporcional.

Esta solución tendría la ventaja de que flexibilizaría el sistema, polémica está ya planteada entre

representación proporcionar y representación mayoritaria, y a continuación se va a tratar de perfilar las

diferencias sustanciales entre una. y otra.

EJEMPLO DE REPRESENTACIÓN MAYORITARIA Y DE REPRESENTACIÓN

PROPORCIONAL

La forma más clara de diferenciar un sistema de otro es acudir a un ejemplo. Escogemos las elecciones

inglesas de octubre de 1974, que tradicionalmente siguen el sistema mayoritario.

Antonio CARRO

14-XI-76

¿Representación proporcional,,,?

Pues bien, la Cámara Baja del Parla mentó británico se compone de 635 diputados. A estos efectos, todo

el territorio del Reino Unido esta dividido en 635 distritos, en cada uno de los cuales se elige a un

diputado.

Obsérvese cómo el partido laborista obtiene la más importante minoría de votos (39,3 por 100), lo que en

el sistema de representación proporcional le otorgaría exactamente el 39,3 por 100 de los escaños (250

diputados), mientras que en el sistema empírico de mayorías el cómputo independiente por distritos prima

a la minoría más fuerte, que es la laborista, otorgándole mayoría (50,2 por 100) de escaños (319

diputados). El sistema mayoritario prima igualmente al partido conservador, que ha obtenido una

importante minoría, y, por el contrario, sanciona gravisimamente al partido liberal sustrayéndole nada

menos que 103 diputados, a los que hubiera tenido derecho por la vía de la representación proporcional.

La explicación de esta notable diferencia estriba en que en la representación mayoritaria cada uno de los

635 diputados, es un colegio electoral que da ua resultado independiente, y concretamente en octubre de

1974 sólo 255 distritos dieron vencedores a 255 candidatos, que obtuvieron la mayoría absoluta de votos

emitidos, ya que en los restantes 380 distritos dieron vencedores a 380 candidatos, que obtuvieron

mayoría relativa (que en el fondo es una minoría). Por ejemplo, uno de esos 380 distritos fue Norwich

South, en donde resultó elegido el candidato laborista, con 16.590 votos, y resultaron derrotados los

candidatos conservador (13.185 votos) y liberal (5.429 votos), que en conjunto sumaban dos mil votos

más que el laborista triunfante.

VALORACIÓN OE AMBOS SISTEMAS

La doctrina está conforme en considerar democracias verdaderas tanto a quienes siguen el sistema de

representación mayoritaria como a quienes signen el sistema de representación proporcional, siempre que

en ambos cosos rija el sufragio universal.

Históricamente, la representación mayoritaria es anterior. Precisamente la representación proporcional fue

un correctivo da lógica matemática a la desproporción del anter}or sistema. Pero Francia, que aceptó el

sistema de representación proporcional en las elecciones de 1945 y siguientes, restauró el sistema

mayoritario (con la modalidad de doble vuelta) a partir de 1958.

Es que a pesar de la Inconsistencia lógica del sistema mayoritario, lo que vale en política son los

resultados, y es evidente que tal sistema prima a las mayorías, consolida gobiernos consistentes, y

fomenta la creación de grandes partidos.

Es de apuntar que el sistema mayoritario es tradicional eqi los países anglosajones (Inglaterra y Estados

Unidos), que son las democracias más cctnsolidadas del mundo. También existe ese mismo sistema, con

ciertas modalidades correctivas, en Francia y Alemania. En cambio, el prototipo d« pala bajo el imperio

de la representación proporcional e» Italia.

Si en España se estableciera la representación proporcional, las próximas elecciones darían un Congreso

de los Diputados que serla fiel espejo de todas las sopas de letras que circulan actualmente como pseudo

partidos. Si se estableciera la representación mayoritaria so forzarla a alianzas para obtener un Congreso

de los Diputados con mayoría coherente, con pocos partidos y con un gobierno fuertemente respaldado.

¿Qué sistema es mejor?

CONCLUSIÓN

La vuelta al sistema mayoritario en la Francia de De Gaulle de 1958 fue con la descarada intención de

sustraer un centenar de diputados al partido comunista, que parlamentariamente casi desapareció. Por eso

este partido, y todos los radicalismos de cualquier lado, abogarán siempre por el sistema proporcional.

Por el contrario, los partidos de derecha d e m o c rática, de centro y los socialismos, en la medida que

fácilmente pueden forjar alianzas con grupos afines, siempre resultarán beneficiados por el sistema

mayoritario.

Pero, me permito insistir, te ley electoral es democrática y aceptable cualquier sistema de representación

que elija. En lo que debe esforzarse la nueva ley electoral es en ofrecer un sistema de garantías claras en

cuanto al voto (secreto, directo, igual, personal, etc.), en cuanto a la constitución de las mesas

(imparcialidad, formalidad, interventores, etc.). en cuanto a los candidatos (igualdad de oportunidades, de

gastos, de apoderados, etc.) y en cuanto al procedimiento y los recursos.

En todo caso, es de justicia proclamar que la vigente ley electoral es de 1907 y resuelve bastante bien

todos los anteriores problemas, y en el medio urbano (m ayo ritarlo actualmente en España) ofrece

garantías suficientes, aunque mejorables. Por el contrario, en el medio rural (minoritario afortunadamente

en España en 1976) los cacicatos naturales persistirán, por muy perfecta que sea la ley electoral a

elaborar.

Antonio CARRO

 

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