Autor: Lozano, Raimundo. 
   Barrera electoral ante los partidos menores     
 
 Arriba.    27/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

CRITERIO PERSONAL

BARRERA ELECTORAL ANTE LOS PARTIDOS MENORES

LA ley de Reforma Política, que va a someterse a re´eréndum, dispone en el primer punto de su primera

disposición transitoria que «se aplicarán dispositivos correctores para evitar la excesiva fragmentación de

la Cámara, a cuyo efecto se fijarán los porcentajes mínimos de sufragio para acceder al Congreso».

Tropezamos, pues, con la discutida barrera, tan debatida ya en la mesa preparatoria del I Congreso de

CITEP sobre «ley electoral y consecuencias políticas», semanas antes de que las Cortes Españolas

aprobasen la ley de Reforma Política.

En aquella reunión preludia! señalábamos, entre la eutrapelia de los concurrentes, que la primera barrera

venía dada por e) propio número de futuros diputados, acerca de los cuales ya determinaba et

anteproyecto de ley que solamente serían trescientos cincuenta, cifra que las Cortes confirmaron después.

Ese número impedía —aún en el caso de que existiera un cómputo nacional único, en et que España

entera constituyese una sola circunscripción electoral— que pudieran acceder al Congreso de Diputados

más de trescientos cincuenta partidos. Y como en estos momentos, en la sopa de siglas que estamos

deglutiendo, la marca de organizaciones políticas ha rebasado ya la cifra de cuatrocientos cincuenta,

quedarían sin posibilidades de ascender por la escalinata, flanqueada por los leones del Cid y de Don

Quijote (ateniéndonos a la inventiva de don Miguel de Unamu-no), más de cien partidos.

En verdad, no sabemos hasta qué grado esa imposibilidad de acceso a la carrera de San Jerónimo resulta

democrática. En pura democracia, ¿por qué no ha de tener la misma posibilidad de estar representado en

el Congreso nuestro querido maestro An-xelo Novo, quien, con su patrono, un par de primos y Jas

esposas de éstos constituyen un partido muy flamante, que la Alianza Popular, con sus seis ex Ministros y

medio, o que los llamados «cuatro grandes» de ía oposición profesionalizada? Mas, para obtener escaños

en el Congreso será condición imprescindible conseguir una fortísima votación popular, y eso

dejará, sin duda, fuera de la Cámara no sólo a las cien siglas excedentes, sino también, cuando menos, a

tres centenares mas.

Ya que es de suponer que los partidos más impar tantes no se limiten a lograr un solo escaño, puesto que

obtendrán veinticinco, cincuenta o acaso cien asientos en el Congreso; lo cual reducirá inevitable^ mente,

en igual medida, la posible participación de otros tantos partidos o siglas menores, que quedarían sin

ninguna representación. Y si esto ocurriría en el caso —ya resuelto en contra— de que hubiera una sola

circunscripción que abarcase todo el ámbito del Estado español, figúrense lo que ocurrirá dentro de las

circunscripciones provinciales, donde las posibilidades se. limitarían a cuarenta y tantas opciones, como

máximo, en Msadrid y Barcelona, y a menos de diez en la mayoría; de las restantes provincias españolas.

Pues hemos de pensar que las organizaciones políticas más poderosas, presentarán candidaturas en casi

todas las provincias, acaparando, seguramente, gran parte de las actas para diputados. Si bien esos gran

des partidos que se ¡extenderán con facilidad por unas cuarenta provincias, se encontrarán en algunos

países —particularmete en Cataluña, Vasconia y quizá Gali cía— con la dificultad que significa la tacha

de «su cursalistas» a sus candidatos en esas provincias. Poco tendrán que hacer, singularmente en el

antiguo Principado, quienes se presenten como miembros de partidos que tengan su centro en Madrid.

Por ello, sólo en tales regiones periféricas existirá la probabilidad, muy acentuada, de que las

organizaciones que carezcan dé considerable fuerza electoral en toda España consigan hacerse presentes

en la Cámara de Diputados. Esto en caso de que la barrera supletoria, legalmente establecida, la de «los

porcentajes mínimos de sufragio para acceder al Congreso», no obstaculice a esos partidos regionales, o

nacionales, como ellos dicen. Pero abordar esta cuestión lo dejaremos para nuestro próximo artícuío.

Raimundo LOZANO

 

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