Autor: Bru Purón , Carlos María. 
   Ley Electoral: "Indicios inquietantes" (y II)     
 
 Diario 16.    07/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Ley Electoral: «Indicios inquietantes» (y II)

En un artículo anterior se ha abordado el tema de las inelegibitidades considerado como uno de los

criterios básicos que exigen ser resueltos con urgencia de una manera negociada .entre Gobierno y

oposición democrática. Otros das temas, que una serie de indicios inquietantes han puesto de relieve, son

Jos que se traían a continuación.

Proporcionalidad de Congreso.—

Si el mínimo de diputados por provincia se pasa de largo estamos en el sufragio territorial: diputados en

función, no de hombres, sino de kilómetros cuadrados. El intento responde al viejo juego conservador de

degradar el voto concienciado y libre de las aglomeraciones humanas para apurar las ventajas del

caciquismo rural.

Pero el pretexto de que lúe portavoz en las Cortes e! señor Marrondo y jalean ho las Hermandades de

Labradores, y a cuyo tenor las provincias agrarias necesitan ser compensadas, lleva al contrasentido de

que los propios nativos de esas zonas, hoy emigrantes a otras más densas, queden infrarre-presentados. En

efecto, dada la exigüidad del número de diputados —350—, todo lo que sea dar votos a provincias

deshabitadas es hurtar votos a españoles, únicos sujetos activos del sufragio, vivan donde vivan.

Todo lo que sea pasar del mínimo de un escaño ´ a no ser que ese mínimo se compute en el número de

diputados que correspondan por el coeficiente electoral provincial) es desnaturalizar la proporcionalidad

del sufragio. Ni aunque nos lo justifiquen con aquello de la unidad de ¡os hombres y de las tierras de Es-

paña, cuya curiosa actualización llevaría a tantos votos para tierras como para hombres, la cosa es de

recibo.

Racionalización del sistema mayoritario en el Senado.—El sistema mayoritario, "premio al ganador",

casa mal con los distritos plurino-minales; por ejemplo, la.s provincias españolas: cuatro senadores. Y,

desde luego, en ningún país, salvo en Turquía, con unos resultados de auténtica farsa electoral, se ha

combinado el escrutinio mayoriíario con la lista.

Por lo que, o se íia flexibilizado ésta —división en lubdistritos numéricos— o se ha condicionado aquél

—voto único no transferible (Japón), voto red´icido (sistema tradicional español), voto acumulativo

(Inglaterra para ios distritos pluripersonales)—, o se han descompuesto en dos fases, bien el voto (doble

vuelta, Francia), bien el recuento (sistema Hare).

Lo que desde luego no vamos a permitir es que la implantación notoria de un nombre en una provincia

arrastre, por la inercia de la lista, además de su escaño. a otros tres para sus compañeros de partido o de

coalición.

Voto único

La oposición ha ofrecido el sistema de voto único no Iranst´erible. El "ABC", con esa demagogia a que

lleva el miedo de enfrentarse con la verdad de ¡as opciones políticas de un país proporcionalmente

expresada en el sufragio, lanzó días pasados una campaña contra el voto único no transferible. donde se

confunde todo, "iesde los conceptos hasta la tab!a de multiplicar. Y como argumento máximo, da el

trágala de que las Cortes aprobaron para el Senado un mayoritario a secas.

Pues bien: la oposición dice que. al igual que las Cortes aguaron la proporcionalidad del Congreso con los

correctivos, el Gobierno tiene que racionalizar el mayoritario del Senado con otros correctivos impuestos

por el sentido común- Caben varias fórmulas. Todas menos la burla al país que supondría un Senado

constituyente, de 204 miembros, cuyo tinte quedase predeterminado por el color de veintitantos

candidatos a senadoras, bien distribuidos en otras tantas provincias, donde gozasen de una implantación

cultivada por años de propaganda gratuita, de radio y televisión.

Para estos tres temas acuciantes y los demás no negociables por la oposición, el Gobierno tiene la palabra.

Que esa palabra no provoque el silencio de] pueblo, cosa que ocurriría si la mayor parte de los partidos

democráticos, muchos ya legalizados, tuviesen que decidir no ir a las elecciones.

Carlos María Bru

(Izquierda Democrática)

 

< Volver