Autor: Bru Purón , Carlos María. 
   Ley Electoral: "Indicios inquietantes" (I)     
 
 Diario 16.    05/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Ley Electoral: «Indicios inquietantes» (I)

Se anuncia la normativa electoral para los próximas días. Si esto es así y las conversaciones entre la

comisión negociadora y el presidente no fraguan antes de ello en un acuerdo, puede decirse que la nor-

mativa electoral es producto de decisión unilateral del Gobierno. Hasta ahora, por parte de éste no se ha

pasado de prestar una amable atención al meditado proyecto de la oposición y de discutir algunos puntos.

Pero nunca se ha llegado a un compromiso.

Mal puede llamarse negociación a unos contactos de esta índole, sobre todo si los comparamos con los

habidos con el sector continuista encarnado en Alianza Popular, cuyo decisorio sí en las Cortes se obtuvo

tras las concesiones perturbadoras de todos conocidas. (Lo que no obsta para que todavía el órgano de

Alianza Popular, el diario "ABC", reclame negociaciones con "La otra oposición", la continuista. ¿Más?

¿Para qué? Como no sea para que Luca de Tena pueda demostrar que de noviembre acá ha aprendido ya

Historia de España...)

Sin negociación, o al menos sin aceptación gubernamental de los criterios básicos para un sufragio

puro, comunes a toda democracia y los que la realidad estructural española impone, es muy dudoso que

las fuerzas, en su mayoría hoy partidos, democráticas, vayan a las elecciones. Desde luego que la ley

Electoral es urgente, pero el Gobierno debe saber que un paso en falso en esta materia puede ser

irreparable, y que una comparecencia electoral reducida a franquistas —Alianza Popular y otros—,

acomodaticios —ciertos sectores del Centro Democrático— y pseu-dos —Alianza Socialista—. además

de inútil para dentro y para fuera, invalidaría toda posibilidad constituyente, y con ello el único arranque

de solución a los problemas políticos del país.

Criterios básicos

Los criterios básicos, bien conocidos, los ha sintetizado José María Gil Robles y Gil-Delgado hace días:

a) Inelegibilidades; b) Proporcionalidad auténtica en el Congreso; c) Racionalización del mayoritario para

el Senado; d) Igualdad de oportunidades para todos tos partidos; e) Neutralización del Movimiento;

f) Imparcialidad garantizada por Juntas representativas de todos los sectores; h) Igualdad de acceso a

radio y televisión.

Añadiría yo el de financiación suficiente, cuya inexcusabilidad la impone tanto una paridad entre partidos

por encima de sus conexiones bancarias, como una paridad entre los partidos todos y el Gobierno, que se

gastó más de 2.000 millones de pesetas en un referéndum, a mi modo de ver y con perdón, ocioso y

confusionario. El verdadero referéndum será el de junio.

De entre esos criterios básicos quisiera abordar ahora el primero, dejando para un artículo posterior el

análisis de otras ios temas que exigen una urgente solución.

Inelegibilidades

,No caben concesiones en este punto. Eso de que «ean elegibles las personas que ostentan cargos públicos

o dirigen empresas paraestatales y, una vez obtengan sus escaños, puedan optar entre éstos y aquéllos,

parece burla. Décadas de lucha por la democracia —cuya primera exigencia radica en la pureza del

sufragio— no van a llevar ahora a la oposición a convertirse en comparsa complaciente de la

transformación milagrosa, como si de agua de Lourdes «e traíase, de los digitados por el jefe en elegidos

por el pueblo: a la marcha triunfal de un ejército de máquinas cosechadoras de votos venidos de la im-

posición, de la dádiva o promesa o dé la simple fascinación que produce el Poder...

Y no ya porque esa oposición se quedase "out", sino porque la clase política del Régimen se iba a Quedar

"in", con e] consiguiente perjuicio para el pueblo español: o esa clase está constituida por una burocracia

anterior a Suarez e impermeable a su politica, o por una burocracia traída por el mismo Suárez, o sea, por

un Gobierno autodenominado de gestión: y el incumplimiento del compromiso con el país que tal

titulación -supone podría acarrear a quien en ello incurriese tanta gratificación a la corta como

descalificación a la larga.

A quienes estén tentados de un trasplante del PRI d nuestro país conviene recordarles que el Partido

Institucional mejicano vive de las rentas de una Revolución; la versión española, iras, cuarenta años de

dictadura y como continuación de esa ficticia superación de todas ías diferencias ideológicas, puede

constituirse en el caldo de cultivo de una Revolución.

Carlos M. Bru Purón

(Izquierda Democrática)

 

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