Nuestra tarea: derecho, defensa, difusión y dignificación de la cultura (Pío Cabanillas)     
 
 Arriba.    02/09/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

«NUESTRA TAREA: DERECHO, DEFENSA, DIFUSIÓN Y DIGNIFICACIÓN DE LA CULTURA»

(PIÓ CABANILLAS)

* «Comenzaremos realizando un gran inventario de la cultura española»

* Ayer se celebró el acto de toma de posesión de los nuevos altos cargos del ministerio de Cultura

MADRID. (De nuestra Reducción.)—«El español debe saber-se titular de un derecho a ia cultura que ni

es una programación filosófica, ni una prestación administrativa, sino nueva dimensión social, que obliga

al Estado a proporcionar los medios para su ejercicio, a través de una acción cultural global, plural y

comunitaria», manifestó ayer el Ministro de Cultura, Pío Cabanillas, en el acto da toma de posesión de los

nuevos directores generales de su Departamento, celebrado por la tarda en la sede del mismo.

Los nuevos altos cargos de Cultura son los directores generales de Patrimonio Artístico, Archivos y

Museos, Libro y Bibliotecas, Desarrollo Comunitario, Juventud, y vicesecretarios generales técnicos

señores Verdera, Terceiro, García-Margallo, Nogueira y Tena Arregui.

Tras agradecer los servicios prestados a los directores salientes, para los que tuvo cordiales palabras de

reconocimiento, el titular de Cultura, señor Cabanillas pronunció las siguientes palabras:

«El concepto de una cultura entendida como el conjunto de formas de vida, de modos de ser y de actuar,

exige hoy un máximo de participación personal en el sentido de que el hombre sea capaz de fomentar su

propia parcela cultural y liberar su capacidad natural de creación.

La gran mutación y alteración de los valores, hasta ahora considerados tradicionales, no puede ser

afrontada más que con una acción cultural personal apoyada estatalmente para facilitar su desarrollo. Es

el hombre, y en nuestro caso el hombre español, el que tiene que enfrentarse con los grandes cambios y

sentirlos como un enriquecimiento, y no como una preocupación. Los poderes públicos deben evitar que

una educación insuficiente, un bajo nivel de vida, una imposibilidad de acceso a la cultura, un entorno

vital duro o mediocre y un trabajo alineante o vacío hagan particularmente difícil la nueva forma de

vida.»

El derecho a la cultura

Más adelante, el señor Cabanillas añadió:

«Por ello, el español debe saberse titular de un "derecho a la cultura" que "ni es una programación

filosófica, ni una prestación administrativa", sino nueva "dimensión social" que obliga al Estado a

proporcionar los medios para su ejercicio a través de una acción cultural global, plural y comunitaria.

Este "derecho a la cultura" implica un nuevo deber estatal —más allá de las concretas ideologías de

partido— y sólo puede ser realizado a través del reconocimiento del poder creador y de la autonomía de

la persona, y a través de una acción cultural de defensa en todos los ámbitos de esa capacidad de creación,

porque la libertad de crear, tan intuitivamente reivindicada por los artistas y por los intelectuales es no

sólo la suya, sino la libertad de todos.

Además del derecho a la cultura y de la "defensa de la cultura" en su doble aspecto de defensa del derecho

de creación, y de defensa de los bienes culturales existentes, al Estado le corresponde, de un modo

complementario, la "difusión del hecho cultural" en todas sus manifestaciones. Es aquí donde se inserta la

idea de la acción cultural estatal, concebido como un servicio público, siempre que no se olvide que la

misión del poder político es la de servir a la cultura, y no la de resultar titular exclusivo o preferente de un

servicio público cultural.

Esta difusión de la cultura debe ser entendida en el sentido de «acceso» a la misma, como posibilidad de

ejercer él hecho cultural por cada ciudadano, más que como una facultad de «consumir» productos,

culturales. Por ello hay que reaccionar frente a unas pseudoculturas prefabricadas, verdaderos supuestos

de «contaminación cultural», que imponen el consumo uniforme, ia comercialización masiva y la

industrialización del sexo, de la sangre y de la violencia. «En otro momento de su alocución, el Ministro

agregó:

Participación de todos

«La auténtica difusión cultura! persigue la participación de todos al introducir la cultura y los bienes que

la integran, en la vida ciudadana y cotidiana, y al suscitar en cada español a preocupación por lo que

Leonardo llamaba ´cosas mentales´.

Por último, debemos ser conscientes de que hay que ´dar la vuelta a la página del vivir´ y lograr un clima,

un ritmo cultural distinto, en el que ¡a sociedad se interese más por los valores humanos que por las

personalidades concretas, y se te den amplios cauces de amparo al ansia limpia por el conocimiento de

nuestros jóvenes y de nuestros adolescentes.

Pero, sobre todo, nuestra mísión es lograr que los «asuntos culturales tengan en el futuro una autoridad

moral y política a nivel de Gobierno —y me refiero a éste y a los sucesivos— y «en la conciencia de

todos los españoles». La acción del Estado ganará en profundidad y en eficacia cuando sea capaz de

fomentar los valores culturales y los declare claramente preferentes. Sobran ejemplos ajenos, conscientes

de esta prioridad. «En resumen —declaró el señor Cabanillas—, reconocer como hombres de Gobierno el

derecho a la cultura» y, por tanto, proporcionar en todo lo posible los medios para su ejercicio; defender

la creación cultural en todos los ámbitos y en sus distintas peculiaridades nacionales y regionales, y

animar a todas ellas a conseguir un pluralismo cultural con progresiva descentralización de las

estructuras, difundir y dignificar la cultura, es nuestra tarea. Derecho, defensa, difusión y dignificación.

Ahí está todo. Y todo, en el fondo, dirigido a lograr un español joven, el del mañana, capaz de convivir en

un tipo de sociedad todavía no plenamente perfilado.»

Finalmente, el Ministro de Cultura terminó diciendo:

Inventario y nueva aventura

«Comenzaremos realizando un gran inventario de la cultura española, de los hombres que tenemos dentro

y que tenemos fuera y de los medios con los que contamos en el interior y en el exterior. Sólo con un

balance que yo llamaría moral, a base de datos objetivos de lo existente, podremos iniciar esta nueva

aventura cultural. Entonces será posible fijar objetivos y plantear y planificar realizaciones. Hemos

pedido la ayuda ajena, que aquí agradezco profundamente, y algunas de las ideas expuestas ya son fruto

de esta colaboración. Pretendemos sensibilizar a todas las fuerzas políticas en esta «necesidad de lo

cultural" y en las líneas básicas del nuevo tipo de vida que deseamos a los españoles. «Creo que sólo

cuando se persiguen metas cualitativas se hace concreta la esencia de la democracia.»

La reestructuración, en el «BOE»

MADRID. (De nuestra Redacción.) — El «Boletín Oficial del Estado» publicó ayer un real decreto sobre

la estructura orgánica y funciones del Ministerio de Cultura y Bienestar, que creo ya se comunicó. En lo

sucesivo se denominará Ministerio de Cultura, y desarrollará las funciones que le están encomendadas a

través de los órganos siguientes:

— Secretaría de Estado da Cultura.

— Subsecretaría.

— Secretaría General Técnica.

— Dirección General de Patrimonio Artístico, Archivos y Museos.

— Dirección General de Difusión Cultural.

— Dirección General del Libro y Bibliotecas.

— Direción General de Música.

— Dirección General de Teatro y Espectáculos.

— Dirección General de Cinematografía.

— Dirección General de Desarrollo Comunitario. — Dirección General de la Juventud.

Asimismo, a las órdenes directas del Ministro y Secretario de Estado, en directa competencia del

Ministro, existirá el organismo autónomo Consejo Superior de Deportes.

Entre las novedades no recogidas en nuestra información de ayer cabe señalar que, según contempla el

real decreto citado, la Dirección General de Difusión Cultural ejercerá las funciones de fomento de la

creación intelectual y artística, de promoción, difusión y animación de la cultura, as? como la asistencia a

entidades culturales, nacionales y regionales.

A la Dirección General del Libro y Bibliotecas corresponden las funciones de fomento e impulso

culturales que afectan al libro, a las publicaciones unitarias y a las ediciones sonoras, y a las empresas

editoriales y discogróficas; la conservación e incremento de le riqueza bibliográfica y su utilización en

bibliotecas públicas y privadas, y el régimen jurídico de protección y registro de la propiedad intelectual.

Por su parte, la Dirección General de Música ejercerá las funciones de conservación, promoción y

difusión de la creación y actividades relativas a !a música instrumental, coral, lírica y coreográfica en

cualquiera de sus manifestaciones.

A su vez, a la Dirección General de Teatro y Espectáculos le competen las funciones de protección,

fomento y difusión de la creación y de la actividad teatral, así como la de los demás espectáculos

atribuidos al Departamento por las disposiciones vigentes.

Dirección General de Cinematografía

A esta Dirección General, según el real decreto del Ministerio de Cultura le competen las funciones de

protección, fomento y difusión de la creación y de la actividad cinematográfica. En esta Dirección

General queda Noticiarios y D o c u mentales (NO-DO).

A la Dirección General de la Juventud le corresponden las funciones relacionadas con el esudio de los

problemas juveniles; el fomento de la cooperación, a nivel regional, nacional e internacional de los

movimientos de juventud; el apoyo al desarrollo de la actividad asociativo y de la participación de la

juventud en la vida social, así como facilitar los medios y servicios adecuados para el cumplimiento de

esas finalidades.

 

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