Pío Cabanillas: Defensa y difusión de la cultura, acciones fundamentales del Estado     
 
 ABC.    30/07/1977.  Página: 30. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ABC. SÁBADO, 30 DE JULIO DE 1977. PAG. 30

cultura y ciencia

MADRUGADA

PIÓ CABANILLAS: DEFENSA ï DIFUSIÓN DE LA CULTURA, ACCIONES FUNDAMENTALES

DEL ESTADO

En las dos «D.D.», el mínistro explica la clave del Departamento de Cultura y Bienestar

E] ministro de Cultura y Bienestar, don Fío Cabanillas Gallas, ha hecho at diario «La Región», de Orense,

provincia por la cual es diputado, las primeras declaraciones amplias sobre los temas que concíernen al

nuevo Ministerio y que llegan a nuestra última edición servidas por la Dirección. Estas declaraciones son

publicadas hoy por el citado diario, y las reproducimos en sus aspectos más inte-

—Señor ministro: Usted ha dicto que «la cultura necesita un enfoque imaginativo», ¿tiene usted ya un

plan de actuación para el Ministerio de Cultura y Bienestar?

—En principio, ese posible plan de actuación que ya empiezo a tener un poco más claro, debe ser

sometido antes de hacerlo público y- me interesa ponerlo de manifiesto, a tres instancias previas. La

primera se refiere a que lo conozcan algunas personas cualificadas y me den su opinión. Hay mucha gente

que sabe de esto más que yo, que conoce la realidad cultural española y me parece bueno que me

aconsejen. Después pienso solicitar la opinión de mi propio partido y de los diputados y senadores de U.

C. D, Por último, resulta conveniente conocer las orientaciones de otros grupos políticos, porque no

olvide que gran parte de las medidas que tendré que sugerir se discutirán en el Parlamento. Con esta

aclaración voy a procurar contestarle: En primer lugar, hay que constatar que este país ha cambiado, y ha

cambiado mucho. Crear, opinar, dudar, equivocarse, indagar, conocer y debatir ya no son entendidos en

cierto sentido como actos sospechosos, sino como obligaciones primarias del español de hoy. Todos

estamos de acuerdo que el Estado no debe imponer la cultura por decreto, sino fomentarla, defenderla y

difundirla. En este momento, mi primer objetivo es crear en el Ministerio una estructura que logre la

máxima simplicidad de la acción administrativa en estas materias.

—¿Hasta aué punto era necesaria la creación de un Ministerio de Cuitara?

—Los franceses se hicieron esta pregunta «n 1959 y consideraron «ae era preciso reagrupar en un solo

Ministerio las bellas artes, las letras, la música, la arquitectura, los archivos, el cine y el teatro. En todos

los países insertos en lo que Toynbee llama «la cultura cristiana occidental», el Estado desarrolla una

acción cultural clara, inspirada en el propósito de hacer llegar al mayor número posible de personas las

creaciones del pasado y del presente, sin intentar imponer ni una estética ni una ideología.

Entendido así, creo que Un Ministerio es necesario, porque hay que reconocer que los poderes públicos

son loa que poseen más medios para atender a las necesidades culturales de los individuos y para poner en

práctica una acción de conjunto óue permita el acceso à todo el mundo de la cultura.

Pero el Ministerio no debe pretender crear cultura ni señalar una orientación cultural, sino, más bien,

proporcionar una infraestructura de desarrollo cultural que difunda los bienes culturales. Es decir,

acrecentar la difusión y conocimiento del patrimonio cultural y fomentar la creación artística.

Estamos en un momento de aceleración de las necesidades y demandas culturales, y no debemos ignorar

que las diferencias sociales se acentúan hoy más por la cultura que por la capacidad económica.

—¿Podría usted resumirme entonces en aué debe consistir en este momento la acción cultural del Estado

y lo que entiende pOr, cultura?

—Voy a invertir las preguntas. Creo, con algunos sociólogos modernos, que si la sociedad es considerada

como un conjunto organizado de individuos con una forma de vida dada, la cultura es esa forma de vida.

Sí, desde otro aspee to, la sociedad se estima como un conjunto de relaciones sociales, la cultura es en ese

caso el contenido de esas relaciones. Pero desde un punto de vista unificador y en cierto sentido más

descriptivo, por cultura hay que entender el conjunto de unos recursos potenciales o acumuladas, tanto

materiales como inmateriales oue el pueblo hereda, emplea, transmuta, incrementa y transmite. No

conviene olvidar que la cultura es patrimonio exclusivo de la especie humana y que por último, la

Historia nos enseña que normalmente la conducta de un pueblo es función de su cultura.

Pues bien, ante el hecho cultural, al Estado le corresponden dos acciones fundamentales que yo llamo las

dos D.D.: Defensa y Difusión. La defensa de la cultura debe ser entendida en una doble vertiente; en

primer lugar; en el sentido de que el Estado debe fomentar la creación artística —defensa del derecho a

crear— en todas sus manifestaciones, y en segundo aspecto, debe conservar —defensa de lo creado

artísticamente— el patrimonio cultural existente.

La segunda gran misión es la difusión de ambos fenómenos: tanto lo creado de nuevo, con una sería y

creciente preocupación por el arte actual, como el conocimiento de lo ya existente a través de los

mecanismos que hagan más idónea esta difusión.

—Un periódico ha pedido ya la voladura del Ministerio por considerarlo «represivo», ¿va a perseguir la

pornografía?

—Creo que la petición era poco «cultural» y no muy acertada, pues sacaba a relucir a Goebbefs, con el

pretexto de que el Ministerio había mostrado su preocupación por Ja exhibición de algunas publicaciones

eróticas pensando especialmente en el mundo infantil. Sobre el tema de la pornografía hay que tener ideas

muy claras. La sociedad tiene que poder «señalizar» perfectamente ese mercado, de modo que los

subproductos d« ese tipo no encuentren el mismo acomodo, ni análogo tratamiento al de los otros

fenómenos de la cultura. Existe, por supuesto, la libertad del público, que hay que proteger, y también

debe existir el respeto a los distintas tipos de público. Pero en la mayoría "de los países europeos las

películas pornográficas tienen circuitos propias de exhibición e inclusa salas o locales especiales. Lo

mismo ocurre con cierto tipo de publicaciones, que no pueden ser exhibidas alegremente y estar al

alcance de los niños y de los jóvenes.

¿Qué piensa hacer respecto al polémico tema del Ateneo de Madrid?

—El Ateneo de Madrid es el único que permanece dependiente de la Administración. Como usted sabe,

en 1939. el Ministerio de Educación Nacional se incautó del Ateneo y la antigua Asociación del Ateneo

Científico. Literario y Artístico dejó de existir. Ahora Mea. la propia Administración permitió que el

Ateneo, primero bajo el nombre de Aula de Cultura, después de Ateneo de Madrid, siguiera funcionando,

recobrando sus derechos los antiguos socios y admitiéndose otros nuevos.

Pienso, por ello, que la extinción de la antigua Asociación no ha resultado muy clara. Por tanto, parece

conveniente que recobre su pleno funcionamiento, mediante la elección de una nueva Junta Gestora por

sufragio secreto de todos los actuales socios. A dicha Junta, pudieran incorporarse —como han propuesto

algunos socios— representantes de las Reales Academias, de las Universidades de Madrid y de la propia

Administración. Esta Junta Gestora sería la que elaborase o ratificase los correspondientes Estatutos, de

acuerdo con los cuales se regiría en el futuro la Asociación, tras cumplir los trámites administrativos

correspondientes. Por nuestra parte, el Ministerio seguirá ayudando al Ateneo, tanto económicamente,

como a través de} mantenimiento de la biblioteca y d« otros servicios culturales.

 

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