Autor: Prego, Adolfo. 
   Nubes     
 
 ABC.    11/03/1979.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

NUBES

CAMINO del teatro, un taxista me dice: «Este país podría ser una maravilla, pero no se

levantará ain mano dura. He estado en Suiza durante doce años. Pude traerme un Mercedes,

pero me he traído este coche para seguir traba/ando. Hoy hay en Madrid miles de personas

que pasan hambre, pero se gastan el dinero en gasolina apenas cobran su sueldo. Esto no

pasa en ninguna otra parte.»

El taxista expone unos hechos reales no inventados, como suelen hacerlo los teóricos. El

hambre, en los menos pudientes, será mayor a cuenta de la gasolina, que va a subir en un

plazo breve. Y asi nos iremos deslizando hacia una situación que en un plazo de meses, no ya

de años, como se pensaba hasta ahora, puede restablecer las condiciones psicológicas que

reinaron en España entre 1934 y 1936. Las palabras de Marcelino Camacho, amenazando ya

con lanzar a los trabajadores a la calle, es una prueba de que la tradicional insensatez de

nuestros líderes izquierdistas permanece Intacta. No han olvidado nada ni han aprendido nada.

Allá ellos. Pocas horas antes de esas amenazas el veterano historiador Sánchez Albornoz

recordaba desde las pantallas de TVE que el principal responsable de la guerra civil habla, sido

Largo Caballero, y todos sabemos que, en efecto, asi sucedió.

La democracia, tai y como la Interpretan las izquierdas españolas, tiene poco que ver con los

votos y las urnas. Esto lo sabíamos todos. Pero se habían empeñado en decirnos que ahora

todo era distinto, que se habían civilizado politicamente, y no era cosa de negarse a creerles.

Pero en este problema y los que «e avecinan Intervienen factores nada despreciabas.

Gobernar en gran parte es educar. Es manifiesto que la crisis económica puede ser

administrada en dos sentidos: intentando resolverla con medidas que ciertamente no pueden

ser populares, o intentando agravarla para provocar el renacimiento de condiciones

prerrevotocionarias. Lo que ¡as empresas pretenden de modo general es resolverla..., porque si

no se resuelve esa crisis ellas se hunden definitivamente. Que los sacrificios tengan que ser

compartidos por todo el país es principio indiscutible. Pero si se trata de ocupar ei Poder por

medio de la paralización de una sociedad que está ya medio asfixiada, entonces la huelga es el

arma indicada. El mimetismo al que tienden los dirigentes incapaces olvida a menudo que en

España estamos dando los primeros y vacilantes pasos hacia una deseada convivencia... SI

esa convivencia desaparece de la calle, mal futuro nos aguarda. Personalmente no me

sorprendería nada. El ambiente era, sin embargo, tan optimista... Ya ven ustedes qué cosas

pasan aquí, donde la mano dura tiene tantos partid arlos.—Adolfo PREGO.

 

< Volver