Autor: Álvarez Álvarez, José Luis. 
   Pragmatismo electoral del PSOE     
 
 ABC.    31/03/1979.  Página: 3-4. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

31 DE MARZO DE 1879. PAG. 3.

PRAGMATISMO ELECTORAL DEL PSOE

Par José Luis ALVAREZ ALVAREZ

UNA campaña electoral pretende, obviamente, conseguir cuantos más votos mejor, para el candidato o

partido que la organiza. Es ese un principio común aceptado por cuantos participan en la elección. Pero

un» campaña honesta y claramente defini-toria debe explicar los medios y medidas con los que se intenta

tratar de conseguir los resultados propuestos. Hablar sólo de los resultados, puro deseo de futuro, y no

explicar e1 método a seguir, caso de conseguir el triunfo, es ocultar parte de la verdad, inducir a un cierto

engaño, dado que el elector puede sentirse atraído por un resultado rosado, pero ignorar el precio que

deberá pagar por recorrer un camino que es mucho más duro y espinoso.

Un ejemplo de esa sutil dosificación de expectativas y realidades nos lo daba el otro día el profesor

Tierno cuando afirmaba en la presentación de su candidatura que «los socialistas nos diferenciamos de la

derecha en que empleamos un lenguaje claro», añadiendo más adelante: «Tenemos clara conciencia de

que el capital ha creado un mundo artificial y ha obligado al hombre A adaptarse a él. Nosotros lo que

queremos corregir es este medio artificial.» Plausible y suave método de declarar que todo el mundo en

que vivimos debe de ser corregido, por artificial. El profesor no dice cómo, no nos intranquiliza con

procedimientos tal vez incómodos, señala sólo un objetivo moderado, que su aire doctoral contribuye a

difuminar. Felizmente par» nosotros, en el mismo acto su compañero señor Alonso Puerta, menos

precavido y prudente, dejó escapar esta grave afirmación, referida a la Gerencia Municipal de Urbanismo:

«Los socialistas vamos a entrar en ella como el caballo de Atila.» Definición de un procedimiento que

resulta ciertamente preocupante.

La honestidad en la gestión es otro tema recurrente. Los socialistas se atribuyen, por autodefinición, una

exclusiva patente de honestidad, cuando la realidad demuestra que su falta de oportunidad en cualquier

tipo de gerencia pública.deja su afirmación en una mera declaración sin pruebas. Atribuirse la honestidad

en exclusiva requeriría, en buena lógica, probar la deshonestidad de los demás, cosa tonto más fácil

cuando algunos como y» hemos desempeñado puestos públicos de alguna importancia. Es sencillo

presumir de virtuoso cuando no existe I» más remota posibilidad de dejar de serlo; algo más complicado

resulta probar la falta de honestidad del contrario, cuando no se tienen pruebas; como es igualmente

gratuito afirmar una honestidad de futuro, que sólo dudosamente se tendrá la ocasión de ejercitar. Lo

único cierto y probable es que en un sistema de libertad y de Ubre competencia siempre existe la

posibilidad de denunciar al administrador incorrecto, mientras que en un modelo socialista autoritario ni

existe la libertad de expresión, ni, mucho menos, el sistema puede admitir que sus dogmas han fracasado.

Para los que creemos en la libertad del hombre, la deshonestidad de un individuo es un riesgo

comprobable y castigable. a título Individual. Los que defienden el socialismo autogestíonario, por el

contrario, difícilmente pueden admitir una desviación que afectaría a todo el conjunto.

La propaganda socialista tiende, últimamente, a insistir en una línea peculiar de pensamiento. Todo

cnanto quede a su derecha no es más que derecha, y si a su izquierda se mueven no pocas formaciones, el

fiel de la balanza, el tan buscado por todos centro na puede residir más que en ellos. El resto, o es tiniebla

medieval egoísta y explotadora, o son puros estalinismos anclados en una vieja versión del marxismo.

Sólo el PSOE, siguiendo esta línea media, sería capaz de inventar una nueva sociedad.

La simple verdad de estos tres últimos años prueba cuán falsa es la teoría anterior. Frente a una izquierda

revolucionaria rupturista o a una derecha inmovilista y anticuada, el centro, que es UCD, ha sabido

producir un cambio tan obvio y evidente que nadie sé atreve a negar. Lo que ocurre es que el cambio se

hizo en orden, con respeto para todos, con ideas avanzadas y en plena libertad. Es decir, tal y como

hubiera defendido cualquier línea media que no Intentase trastrocar los cimientos mismos de la sociedad.

Si el PSOE entiende por derecha toda ideología que no sea revolucionaria marxista, entonces tiene razón;

el centro no puede existir, porque la dialéctica política se desplaza de considerar una modificación

gradual de 1» sociedad a poner en entredicho los propios pilares do esa misma sociedad. La alternativa es

suya; ellos son, los socialistas, los que de una vez por todas deben de decir al país si definitivamente

aceptan como objetivo final el tipo de sociedad evolucionada que somos capaces de madurar en conjunto

o si. por el contrario, sólo esperan una ocasión adecuada para tratar de imponer una utópica sociedad

autogestionaria de la que todo regreso es imposible. La. honestidad a la hora de pedir el voto, pasa

necesariamente por esa previa clarificación conceptual.

Cierto que para ser alcalde no se precisa un conocimiento profundo en técnica de desratización, aunque

poseerlo no debería ser un inconveniente, pero es cierto también que una Alcaldía requiere una cierta

predisposición previa de ánimo, un claramente manifestado

 

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