Investidura del presidente del Gobierno. El candidato presidencial obtuvola mayoría absoluta con el apoyo de CD y PSA. 
 La izquierda abroncó a UCD durante el acto     
 
 El País.    31/03/1979.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

El candidato presidencial obtuvo la mayoría absoluta con el apoyo de CD y PSA

La abroncó a UCD el acto

Toda la solemnidad con que Unión de Centro Democrático (UCD) pretendía revestir ti acto de investidura

del primer presidente lie

Gobierno consl ilucional, Adolfo Suárez, se fue al traste a causa de la decisión del partido gubernamental

-instrumentalizada jurídicamente por su diputado y presidente del Congreso, Landelino Lavíila— de no

permitir un debute previo a la votación sobre el programa de) candidato. Los caracteres apoteósicos

estuvieron mis en la bronca de que fue objeto UCD por partí do la izquierda,que en el resultado de la

votación, previsto de antemano: 183 votos favorables (UCD, CD, PSA, PAR y UPC), 149 en contra

(swiatisías, toiminísÉas, PNV, EE, ERC, UN y UPC) y ocho abstenciones (CiU). Sobre el desairólo de ta

sesión informan Bonifacio de la Cuadra, Soledad Galkgo-Díaz, Sebastián García, Francisco Gor, y Pablo

Sebastián.

El aire de solemnidad que el partí-do gubernamental quiso atribuir al acto parlamentario Je ayer se tra-

dujo, desde primera hora de la mañana, en la ordenación del Uüfica de las cato tnliTidEiV.es al palacifídc

las Cortes y en las medidas de seguridad a cargo de la Pulicia Nacional, que impedia el ac-teso sus

pt0\imidadfs a toda persona nos suficientemente acreditada. Las normas eran las correspondientes a

aquellos ciscs .en que el Rey acode al Parlamento, ninguna de las anteriores y frecuentes comparecencias

tic Adolfo Suáreí cu el Congreso Je los Diputados ¿io origen a unas medidas tan rigurosas,

´ EÍaaibien/edrnlro del palacio delasCoitcsfioera>}e/¡f´.í/[;»WK" La pifie w.i^u ierUa del hemicíclo no se

Meno h,¡sia el último momento. Los escaños Je UCD cslahan, en cambio, tiMante completos desde muy

temprano, incluido el banco azul, con el teniente general Gutiérrez Mellado de paisano. al lado de Suárez.

La ausencia más notable la del ministro Joaquín Garrigues, se cubrió pocos minutos despues de

comenzada la sesión.

tos miembros de la Mesa, con Lan-delinu Lavitla al frente. e¡ hombre que debía representar el papel más

difícil tn (a ceremonia que comentaba. El señor Lsviítíi. pertrechado de su fría serenidad y nervios de

acero, procedió a ios trámites previos a la tempestad que se presentía, y enseguida se dispuso a aguaníjjr

el vendaval en forma de cuestiones de orden suscitadas por los líderes Felipe González y Santiago

Carrillo en solicitud de que la Cámara se autogobernará. Se impugnaba el propósito presidencial de no

someter a la revisión de la Cámara sus criterios reglamentarios sobre la forma de desarrollarse la sesión.

La izquierda quería. en defínitiva un debate; previo a la votación. y Landelino Lavilla lo negaba con «»l

.´•ulileíaA /uriJw´íJs. n\-í¡o Ij di-l\*iencía entre "orden del dia" y «orden de la sesión». Carríllo tiró poi el

camino del medio y aseguró que UCD se ciscaba en la autoridad del Pleno de la Cámara. Los

rtpreseixUiíUcs *ie la it^usk1 rd í ^ n ia \3 í-$3 -los dos vicepresidentes. Luis Gómez Llorente e Ignacio

Gallego, y los dos ;cn¿r^iíiOí., María I/.- abandonaron su puesto junto a[ presidente de ta Cámara y je

sentaron en los escafios. La serenidad y cotr,pos(u.ra>]el acto se hablan roU3, Lt>s rinpítrcs de la

izquierda del hemiciclo tronaban de protesta.

El arbitraje de Fraga

La izquierda halló entre los bancos de la derecha. ¿n clllri.- quu-in-s se ííi:(´í^rut6j(í pjítií/afK^ i/icofiíli-

í:í´mtdcv Je í.t investidura >j¡-! candidato.^U-Aiíjtií-^Uíircí.. uu icf´.ict/o ¿uüiiiler.ihSc, Manuel Fraga

buiftfi

iu cuestión de orden a ¡as ya planteadas y negó al presidente del Congreso capacidad para ana

inlerprEtición absoluta del Reglamento. Apoyándose en la aulo-nosnia reglamentaria de las Cámaras,

etseñor Fraga vino a decir que sillo la votación permitirá saber ía voluntad, del Congreso de los Oi-

putados sobre su propio Reglamento. La izquierda le premió con on aplauso y los grito de «¡que se vote,

que se vote!» arreciaron con intensidad.

El presidente del Congreso quiso tómar de noevo las riendas de! asunto. El artículo 63 del Reglamenta le

amparaba: «En cualquier estado de 1a discusión podrá pedir un diputado [a observancia del Reglamento,

citando los artículos cuya aplicación reclame.Mo cabra con sste motivo debate alguno, debiendo acatarse

la resolución que ía presidencia adopte a la vista de tal alegación.» «Solventadas las cuestiones

planteadas..». empezó a decir el señor Lavilla. Una rísotada colectiva contesta a sus palabras y \n¡ rosario

de protestas comenzaron a crucificarle Jesde los escaños. Socialistas, comunistas, republicanos,

nacionalistas vascos, catalanes, andaluces y canarios, todos quisieron dejar constancia de su discrepancia

con el sistema que imponía la minoría de UCD. Alguien gritó: «Son menos.» Pero se equivocaba, porque

Stiáreiccmta-ba con el apoyo tácito de CD, a pesar de las palabras aplaudidas>ie Fraga.

Fj discurso drt candidato

FJ ascensíi di1 Adolfo Suárez a la tribuna de oradores fue saludada con un iatiin e intenso aplauso

desde la dcrtcíii >J^! hemk-Klo y, simultáneamente,>-"n un fueríe pateo desde la izquierda. f;crnan-do

Aovare?, tic Mtrynvla. aquejado J(. Utis L-íáx; tn un L>!>f!!.\ r-o s? levantó; Juaíjüíit Oarrigues sí la

fiiyo, pero convaleciente añn se stiili enseguida. En el fiel de la balanza, los nueve diputados de CD,

convertidos >-´n ártiitros de ia Sííoaci^n, pcrmziflecUm seiíl^dos y pasivos. Las manos «Je los diputados

centristas se cansaron antes cjue las cíe sus oponL´i^´s. que aporreaban los pupitres unos segundos

después dé t¡ue cesara el aplauso. Al final, el síñM Lavillíi rogó al público —que hahia secundado a los

pacla.menta.rkis>— que se abstuvieran de hacer manifestaciones de aprobarían o leprnbación.

íutilCa SH áreí [n.vdo al Tin -mkiar su ieclura de folios, una hora y diez iííimitos de patabf a*

prunonciadas con su habitúa) estilo, mientras en los escaños de la izquierda, se leían ostensiblemente los

periódicos y losdiputado*; entraban y&aljájldcl hemiciclo. Ni un solo aplauso interrumpió fas palabras

del candidato a presídeme, como si los cenlrisííis temieran itna nuevü re-praiuoci¿i;i dal p»!e» puaicla. Ea

cambio, ía izquierda pateA la alusión del señor Suircí a la disposición de UCD paí a integrarse en (a

OTAN.

La primera .parte del discurso presidencial -discurso, mis que Euposícfón de programa gubenoa-mentel—

se compuso de tina ícjie de retales de intervenciones de AdoífpSuárcjtdiirante la campaña electora! del 1

de mano. La oUa parte consistió en na resumen cíeí programa electora! de UCD y (leí libro La íoluctán a

un reltftQat recogí Jas ponencias díl primer congreso «xicriGli. >Jn dscurso difuso y con sstxsr a cosa

sabida, en el que Adolfo Suúre^ eipuscí, entre otras coacrfdones, el objetivo de UCD en (node un «arden

jocia) dinimi-co, ptogrcsi»-» f islidaric, que in&erle a España en el pioceso hislóricode Europa».

Ya ei propio candidato a piesi-deníc había adwríido la rtocnean-terior, en la reiínión del comité ejecutivo

de sra partido, que su ora,-ciónde ayer no contenía ninguna novedad importante.

E) ijnaj de) discurso fue acogido con tt a^il&u» de tig«r en UCD -CD no se movió—, mientras que d

le&tc- de laCimata permaneció pasiva.

Votación prevista

Y llegó «1 trámite decisivo de !a votación nominal, iras extraer al a/.ar eí nombre de un dtpu!a>)o —Julio

Ulloa— j pasar lista a Itft 350, de los que sólo J40 estaban présenles.

Los stej, los B0?sy Jas abstenciones fucTQn desgf aninctose sin grandes sorpresas. si se «xcepiúa la que

los comumsías hicieron exps-rimentar por los volos afirmíiliKis del l*S.\, a los>^ue el cocnunista andaluz

Fernando Soto pareció querer dirigirse cuando, al ser nombrado para votar, dijo´. «Como andaluz y como

trabajador español, no.»

Oirá incidencia fue la opinióa del socialista Pedro Suva, que hubo de volar eS úllinto. y el voto dobif del

tamr´ién socialiita Isidoro G«a-cia. que había sido llamado a votar olí a ve?: como foi>! TÍ? García.

Terminada I» votación y proel.i-rnado Adutfo Suirc» come, candidato a presiiicniedel Crobiernocon la

confianza de la mayoiiu nbsi>luf;i de l¡i Cámara, UCD aplaudió largamente a su presidente.

Dur.inte varios sninulas T.ÍCD intentó recomponer ctínjo puao ín frustrada apoteosis de la in^sl:-dutü.

micatiií. la U´^UÍCTU>Í b´/a-ni»b,i *n lis pujiüus.

 

< Volver