Investidura del presidente del Gobierno. Felipe González y Carrillo solicitaron cambiar el orden del día. 
 Todos los partidos, excepto UCD, impugnaron la falta de debate previo     
 
 El País.    31/03/1979.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Felipe González y Carrillo solicitaron cambiar el orden del día

Todos los partidos, excepto UCD, impugnaron la falta de debate previo

El presidente del Congreso de los Diputados, Landelino La villa, contra e! parecer de lodos los grupos

rept escalados en la Cámara, excepto UCD. impuso ayer su interpretación del reglamento, según la cual

no procedía discutir siquiera si el discurso del candidato a presídeme del Gobierno debía ir

inmediatamente seguido de un debate. Durante media horu, en medio de grandes abucheos y pateos, el

presidente del Congreso denegó una tras oirá, las peticiones que en este sentido formularon Felipe

González (PSOE), Santiago Carrillo (PCE)y Manuel Fraga(CD).

Felipe González; Cuestión de orden

Nada más iniciarse la sesión y Uas la lectura por parle del secretario de ta Cámara de las normas por las

que iba a regirse la misma, Felipe González, secretario general del Partida Socialista Obrero Español,

pidió la palabra para una cuestión de orden. «E! presidente del Congreso —dijo— manifestó su voluntad

de ser el presidente de todos: en nombre de una parle de ese todo, la formación política que represento,

que está en total desacuerdo con las normas dictadas para este acto, ruego someta a consideración de la

Cámara la oportunidad o no de un debate parlamentario." El señor González recordó que Adolfo Suárez,

en su reciente visita al parlamento Europeo, afirmó su plena disposición a someterse a cuantos debates

parlamentarios fueran necesarios. «Me resisto a creer que ocasión tan solemne como la que vivimos —

prosiguió— no sea digna de un débale parlamentario profundo y que se hurte a esta Cámara la posibilidad

de una amplía confrontación.»

El señor Lavilla contestó que seguía manteniendo el criterio de ser el presidente de todos. pero que, en

contra de su voluntad, se había visto obligado a hacer uso de las facultades que le confiere el ailículo 23

del Reglamento y a dictar unas normas, dado que en la reunión que mantuvo con los dirigentes de todos

los grupos se había puesto de manifiesto una total división, con posiciones flexibles por ambas partes. Sus

palabras fueron acogidas con un gran abucheo, que sólo se calmó al subir al estrado Santiago Carrillo

para. en nombre de un centenar vtc diputados del PSOE, PCE. PSUC y PSA» -que habían firmado un

documento en este sentido-, pedir que se sometiera a votación el cambio del orden del día.

Carrillo: Mal precedente

«Se va a sentar un mal precédeme, un precedente autoritario -añadió el líder comunista--, que viola el

espíritu progresóla de la Constitucion. El Reglamento nos autoríza a pedir que se someta a. votación esta

cuestión de orden.» Su breve parla memo fue acogido con grandes aplausos por los diputados comunistas

y socialistas.

De nuevo intervino I andel i no Lavilla, para señalar que el artículo al que se acogía el señor Carrillo (el

64.2. del reglamento) se refería a la alteración del orden del dia "Pero en esta sesión - explicó- hay un solo

punto de orden. *M di i. u voto de investidura del candidato a presidente.»

Desde su escaño. Santiago Camilo pidió otra ve?, el uso de la palabra, que el presidente le concedió a

regañadientes. El secretario general del PCE recordó que en una reunión celebrada por la presidencia de

la Cámara con los representantes de las formaciones políticas, lodos, excepto UCD, se habían

pronunciado a favor de que hubiera debate previo a la votación.

«El señor presidente ha inlerpielado como le ha parecido el criterio mayorítario de los grupos. Señores —

añadió—, éste es un precedente nefasto. Una minoría mayoritana esta restringiendo la libertad del Pleno

de la Cámara y el presidente se cisca en ta soberanía y en la autoridad del Pleno del Parlamento.»

Ovación a Fraga

Una nueva ovación acogió las palabras del líder comunista, como ocurriría después con la intervención de

Manuel Fraga, de Coalición Democrática, quien resaltó la importancia de la sesión y dijo que, a su juicio,

el presidente estaba interpretando el Reglamento, redactado con anterioridad a la Constitución, sin tener

en cuenta el texto fundamental.

«El artículo 72 de la Constitución —prosiguió— establece con claridad que la Cámara en pleno es dueña

sobre la Mesa. No entro en el fondo de la cuestión, pero no cabe duda alguna de que la moción presentada

por los socialistas debe ser sometida a votación.»

Landelino Lavilla, que no perdió en ningún momento su aparente tranquilidad, aunque el tono de su voz

se fue haciendo progresivamente más duro y más alto, volvió a decir que e! Reglamento autorizaba al

presídeme de la Cámara a dictar normas cuando existiera un vacío normativo y que no cabía debate

alguno sobre estas cuestiones.

Fuerte bronca

«Solventada la cuestión...», dijo el señor Lavilla, quien no pudo proseguir ante las carcajadas y risas de

los diputados de la izquierda, que pairaban fuertemente. Desde su escaño. Felipe González pidió la

palabra: «Lamento constatar que la presidencia no es de lodos y solicito que conste en acta la protesta de

mi grupo.» «La presidencia se lia limitado a ejercitar sus funciones», acertó a contestar el señor Lavilla en

medio de otra fuerte bronca.

Uno tras otro se unieron a la protesta socialista ios representantes del Partido Comunista de España.

Partido Socialista de Anda-lucia. Unión del Pueblo Canario, Partido de los Socialistas de Cataluña,

Euskadiko Ezquerra. Esquerra Republicana de Cataluña. Partido Nacionalista Vasco. Convergencia i

Unió y Partido Socialista Unificado de Cataluña. En medio del palco de medía Cámara y las ovaciones

«V la otra media, el presidente del Compreso invitó a subir a la tribuna al candidato a presidente del

Gobierno, Adolfo Suárez, que había permanecido desde que se inicio l,i sesión sentado en su estaño.

 

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