Investidura del presidente del Gobierno. Felipe González (Partido Socialista Obrero Español). 
 Desconfianza hacia Suárez, su partido y su no programa de Gobierno     
 
 El País.    31/03/1979.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

FELIPE GONZÁLEZ

(Partido Socialista Obrero Español)

Desconfianza hacia Suárez, su partido y su no programa de Gobierno

El lider de la oposición Felipe González dirigió un duro ataque político y personal al candidato a la

presidencia del Gobierno, Adolfo Suárez, al que recordó, con filas textuales, su pasado franquista, al

tiempo que le reprochó las acusaciones hechas recientemente a los socialistas como enemigos de la

democracia y del pluralismo. F.l señor González atacó también al presidente de la Cámara, por la

interpretación del Reglamento. Cl señor lavilla hubo de señalarle, pasada la media hora de su

intervención, que había transcurrido el tiempo previsto.

El lider del PSOE lamentó que se hubiera sentado el peligroso precedente de la ausencia de debate y

recordé que el tele diario de las tres de la tarde no había transmitido lo ocurrido en el hemiciclo.

El señor González manifestó la necesidad de un debate previo a la votación, sobre el que existia acuerdo

mayoritario, por lo que UCD —según dijo— había sufrido una «derrota moral y material». Añadió que

también era preciso conocer si el Gobierno será monocolor, bicolor o tricolor y qué sectores ocuparan las

respectivas áreas gubernamentales. «No es (o mismo -dijo— que los puestos económicos del Gabinete los

ocupen oligarcas o personas sólo vinculadas a las empresas u otro tipo de ministros.» Seguidamente

advirtió que si se hubiera producido debate, su intervención se hubiera centrado sólo en el programa. Al

no haber sido así, expresó también las razones de desconfianza hacia la persona del candidato. Entre ellas

aludió a las palabras del señor Suárez al tomar posesión como vicesecretario general del Movimiento hace

cuatro años, en lasque se contenían elogios a «la paz de Franco». Asimismo, cuando lomó posesión como

ministro del Movimiento, aludió a !a «ingente obra del Caudillo». El lider socialista se preguntó si Suárez

era sincero entonces o ahora «¿o insincero entonces y hoy?».

"Imprecisa declaración de intenciones"

La desconfianza la extendió el señor González hacia el Grupo parlamentario de UCD por no haber

cumplido su promesa de celebrar elecciones municipales hace veinte meses ni haber cumplido los

acuerdos de la Moncloa, «excepto en la moderada reforma fiscal".

Por último, el señor González se refirió a las razones basadas en el programa de UCD para que los

socialistas se opusieran a la investidura de Adolfo Suárez. Felipe González señaló que un programa

requiere la fijación de objetivos concretos y la precisión de los modos e instrumentos para cumplirlos, así

como establecer un calendario y un índice de prioridades. Frente a eso, lo que ofrecía Suárez era —dijo-

«una imprecisa declaración de intenciones».

Resaltó el señor González la conveniencia de lograr la coincidencia en materia Je política internacional,

pero señaló que no es congruente con los propósitos proclamados de contribuir a la distensión y a la paz

mundial el objetivo de entrar en la OTAN, lo que supondría integrarse en un bloque militar. Otros temas,

como la política de buena vecindad con África, los encuadró el señor González en la necesidad de paci-

ficación del Magreb, que pasa por solucionar la situación del Sahara occidental.

Criticó la falta de alusión por parte del candidato a los marginados sociales, olvidando a los 400.000

jóvenes sin empleo. También señaló que los problemas de los pensionistas no deben vincularse a la

proximidad o no de elecciones.

En materia económica, criticó que Adolfo Suárez no concretara los tipos de inversión ni el destino de ios

fondos públicos y ni siquiera hablara del presupuesto para el uño actual. Especial atención dedicó a la

imprecisión del candidato en torno a la política de empleo, a pesar de que medio millón de trabajadores de

ambos sexos no tiene trabajo mi cobran seguro de desempleo.

En este punto, el señor Lavilla advirtió que había consumido su tiempo reglamentario. Felipe González

enunció solamente ternas como los de la energía nuclear, el medio ambiente y los consumidores, y

concluyó señalando que de poco vale ta autonomía municipal que proclama la Constitución si UCD

declara en su campana electoral que sólo los ayuntamientos regidos por personas del partido

gubernamental tendrán asegurada una situación próspera y desahogada.

 

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