1 de Mayo con Ayuntamientos democráticos. 
 En Madrid se gritó por la unidad de la izquierda     
 
 Diario 16.    02/05/1979.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 37. 

1 de Mayo con Ayunlcimientos democráticos

2-mayo-79/Diario16

Las trescientas cincuenta manifestaciones —convocadas en todo el país por CC.OO y UGT, a las que se

agregaron, diferenciadas, los restantes sindicatos (USO,.CSUT, SU, SLMM, STV, LAB)- transcurrieron

ayer, festividad del 1 de mayo, con normalidad y en paz, salvo ligeros incidentes. La unidad de la

izquierda fue el grito más coreado por las bases de sindicatos y partidos.

El baile de las cifras, una vez más, se volvió a reproducir. Las centrales estimaron la participación,

en todo el país, en dos millones. El Ministerio del Interior anoche no tenía ningún dato. El Gobierno Civil

de Madrid apuntaba 170.000 los congregados, en la final de la marcha, Puerta de Alcalá y alrededores. El

alcalde de Madrid se dirigió «al medio millón de ciudadanos que han participado en esta gran fiesta». En

la capital de España desfijaron juntos Felipe González y Carrillo.

La presencia de los nuevos Ayuntamientos, alcaldes y concejales, en todos los lugares fue la nota más

destacada. También hubo que registrar las provocaciones de elementos ultraderechistas en Madrid. Por el

contrario, en Salamanca el delegado de Fuerza Nueva recibió diversas pedradas de Genetistas.

La información estuvo cubierta por la red de corresponsales de D16 en Cataluña, País Vasco, Galicia,

País Valenciano, Andalucía, Valladolid y Canarias. En Madrid, Antonio Ivorra, Raúl Heras y Javier

Torrontegui, con fotografías de Gustavo Catalán y Enrique Cano.

En Madrid se gritó por la unidad de la izquierda

MADRID, 2 (D16),-Con gritos de «PSÓE y PCE, unidos a vencer» y el canto de la «Internacional»,

finalizó ayer, en la Puerta de,Alcalá, la concentración iniciada tres horas antes, a las doce menos cuarto de

la mañana de CC.OO y UGT.

Cuando el alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván —traje gris con un clavel rojo en la solapa—, se

dirigía »al medio millóne millón de madrileños que se han manifestado pacíficamente», los trabajadores

seguían desfilando alas dos de la tarde por la glorieta de Atocha.

El profesor Tierno —que habló desde la tribuna instalada en el arco principal de la Puerta de Alcalá—

tuvo unos pequeños lapsus: Confundió la fecha con la del 2 de mayo. «Perdonad —dijo—, pero hoy estoy

verdaderamente conmovido.» El alcalde socialista afirmó que donde «los trabajadores estamos presentes

no necesitamos que se guarde el orden». «Pedimos que lo guarden —matizó— donde no estamos, donde

se esconden los que provocan la violencia criminal y viven del asesinato.» Los congregados gritaron:

«Andrés, hermano, no te olvidamos» -alusión al militante del PCE muerto anteayer por elementos nazis,

por quien se guardó un minuto de silencio— y «Vosotros, fascistas, sois los terroristas».

«Esta fiesta no se va a "convertir —por parte nuestra— en drama, agresión o desmán. Los que provocan

son otros», remachó el al calde.

Los otros... hicieron acto de presencia, en pequeños grupos, a lo largo de la manifestación. Los del guante

«negro» —de la. extrema derecha— sacaron la navaja y también la pistola.

Tres provocadores

Un militante del Partido del Trabajo, Raimundo Ruespas, fue herido de una puñalada por tres jóvenes —

con emblemas derechistas— cuando la cola de la manifestación acababa de iniciar su marcha. Dos de los

agresores fueron retenidos por los compañeros del herido —ingresado en el Primero de Octubre— y

entregados a la Policía.

En la puerta del Palacio de Comunicaciones, en la plaza de Cibeles, un joven de dieciocho años, con ban-

dera nacional, sacó una pistola. El servicio de orden —del que se responsabilizaron cuatro mil militantes

de CC OO y UGT-, tras rodearle para que no lo lincharan, le entregó a la Policía.

Vestido con uniforme paramilitar, un joven golpeó a un miembro del servicio de orden; en la Puerta de

Alcalá. Miembros de CC OO y UGT defendieron a su compañero golpeado. La Policía Municipal

intervino y se llevó al ultra-derechista.

En el momento en que la Policía se llevaba al joven nazi, hizo su entrada, en la Puerta de Alcalá, la

cabeza de la manifestación. Los congregados comenzaron a gritar: «PSOE, PCE, unidos a vencer».

El alcalde, en cabeza

A la cabeza de la manifestación —que arrancó a las doce menos cuarto del paseo de las Delicias, a la

altura de la plaza de Lúea de Tena— figuraba una gran pancarta, con las siglas de CC OO y UGT, llevada

por los secretarios generales a nivel confederal y de Madrid, Camacho (CC OO), Redondo (UGT),

Alonso (CC OO), Prieto (UGT).

Detrás, figuraban el alcalde de Madrid, Enrique Tierno —que fue cumplimentado por un policía

municipal cuando descendió del coche particular, en Delicias, para participar en la marcha— y los

tenientes de alcalde Ramón Tamames y Alonso Puerta.

En una tercera fila iban los secretarios generales del PSOE, Felipe González, y del PCE, Santiago

Carrillo. También desfilaron dirigentes de la ORT, PTE y otras agrupaciones.

Los dirigentes de la USO, CSUT, SU y SLMM figuraban en la cuarta fila. Detrás, líderes sindicalistas

latinoamericanos, encabe-za^os por el teólogo, nicaragüense. Ernesto Cardenal. Seguidamente, alcaldes y

concejales de izquierda de la provincia de Madrid.

Tras la cabeza, comenzaron a desfilar los sectores de producción de los distintos sindicatos con lernas

alusivos al paro, devolución patrimonio sindical y derechos sindicales. También se vieron agrupaciones

de todos ´los partidos de izquierda, de manera más notoria del PCE y PSOE. Al final de los manifestantes

de CC OO y UGT, y a cierta distancia, desfilaron los sindicatos CSUT, SU, USO y la AOA. Entre los

militantes de la ORT y PTE figuraban retratos de Lenin y Mao Tse-tung. La Liga Comunista

Revolucionaria, MC-OIC y otros partidos de extrema izquierda llevaban banderas republicanas.

Los puntos claves de la manifestación fueron la glorieta de Carlos V (conocida por la de Atocha) —donde

se guardó un minuto de silenció por los abogados laboralistas asesinados en 1976 y por Andrés García,

asesinado el domingo— y la sede de la antigua Casa Sindical, donde se reivindicó enérgicamente la

devolución delpatrimonio.

Intervenciones unitarias

La unidad de la izquierda y de las fuerzas progresistas fue el «leit motiv» de todas las intervenciones que

hicieron los líderes sindicales y dirigentes políticos desde él estrado de la Puerta de Alcalá.

Santiago Carrillo, secretario general del PCE —que condenó la violencia y todas las muertes—, afirmó

que a la hora de «defender a la clase obrera, a la democracia y a la Constitución, socialistas y comunistas

estaremos siempre juntos».

Felipe Ganzález, secretario general del PSOE, destacó el triunfo de la izquierda unida en el 70 por 100 de

los Ayuntamientos del país. «La derecha se une por privilegios. La izquierda --que no forma ningún

frente popular— se une por las ideas y convicciones.» Fue categórico al decir: «No más sangre, no más

muertos de derecha ni de izquierda, ni de Policía ni de Guardia Civil.»

Marcelino Camacho, secretario general de CC OO, tras enumerar las reivindicaciones pendientes de la

clase obrera (paro, patrimonio y derechos sindicales) afirmó que «si el Gobierno no responde

aumentaremos la presión para que haya un espacio en este país para el mundo del trabajo».

Nicolás Redondo manifestó que el Gobierno gira, día a día, más a la derecha. «Se trata —puntualizó— de

un Gobierno al servicio de la CEOE y que coloca a la clase trabajadora en situación represiva.»

En la marcha de la CNT

Agredido un derechista

Dos disparos al aire, efectuados por inspectores de la Policía, un joven ultra-derechista agredido, que

portaba bajo el brazo una porra, y pequeñas alteraciones, protagonizadas por grupos minoritarios, fueron

los hechos más destacados en la manifestación de la CNT.

La marcha —que partió de la plaza de Castilla hasta la glorieta de Cuatro Caminos— congregó a cerca de

diez mil personas, según la Policía Municipal. El slogan era «El sindicato es tu fuerza y tu defensa».

Los manifestantes, con gran número de pancartas y banderas de CNT, corearon continuamente slogans

como «Abajo el Estado»; «No estamos solos, faltan los presos»; «Terroristas son el Estado y el patrón»;

«Videla, asesino del pueblo argentino», así como otros contrarios al fascismo y la ley Antiterrorista, y a

favor de la amnistía.

En la confluencia de las calles Bravo Murillo y Avila se increpó a tres individuos que habían sido vistos

cerca de la manifestación. Algunas personas, proyistas de porras y piedras, salieron tras ellos, y luego se

escucharon dos disparos.

Según informa la Jefatura Superior de Policía, los autores de los disparos fueron tres inspectores del

Cuerpo Superior de Policía del Servicio de Orden, que fueron agredidos por unos cien manifestantes y

que se vieron obligados a efectuar disparos intimidatorios.

Cuando la manifestación había concluido ya, en la glorieta de Cuatro Caminos, a la una y cuarto fue

agredido con objetos contundentes un joven que, al parecer, portaba una barra de hierro y al que se le

relacionaba con la extrema derecha. El agredido resultó con heridas en la cabeza, pómulo derecho y

oídos.

El joven fue protegido por integrantes de la manifestación, que recibieron varios golpes y le condujeron

hasta un coche de la Policía que se encontraba en las inmediaciones. Desde allí fue trasladado a un centro

asistencia! en un coche Z.

Sobre las dos de la tarde, grupos de manifestantes que quedaban todavía en la glorieta de Cuatro Caminos

protagonizaron varios incidentes y la Fuerza Pública intervino para dispersarlos.

 

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