Autor: Ramírez, Pedro J.. 
   Ante las próximas elecciones     
 
 ABC.    24/12/1978.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 25. 

ABC. DOMINGO, 24 DE DICIEMBRE DE 1978 PAG. 8.

Crónica de la semana

ANTE LAS ELECCIONES GENERALES

Si no se produce algún cataclismo Inesperado —que no se producirá—, el presidente Suárez anunciará su

decisión de disolver una o las dos Cámaras parlamentarías en torno a la festividad de los Reyes Magos.

Aunque Rafael Arias Salgado ha sugerido que tal vez veamos la «fumata Manca» durante la primera

semana de enero, yo me inclino a pensar que habrá que aguardar hasta tos primeros días de Va segunda.

En cualquier caso, la alocución televisada del presidente servirá para fijar la fecha de las nuevas

elecciones generales alrededor del 20 de marzo, y la de tas municipales, dos o tres semana* después.

Suárez habrá puesto así en marcha el mecanismo que desde hace meses temía en la cabeza, si bien es

verdad que en su Conciencia política quedará un poso de insatisfacción como consecuencia de malos

resultados del referéndum. Precisamente cata contrariedad, que podía haberle Be-Todo a revisar su

planteamiento electoral, ha tenido, en realidad, el efecto de reducir sensiblemente su margen de maniobra,

abocándole de forma irreversible o por el sendero de las urnas.

La opción Investidura está prácticamente descartada, y la mejor prueba de ello es la brusca Interrupción

del movimiento destinado a arrancar a los parlamentarlos centristas la famosa carta de dimisión sin fecha,

que atajaría definitivamente el éxo-4o de diputados y senadores. Tras un primer Intento en el que las

pretensiones de la Moncloa fueron categóricamente rechazadas, hace unos cuantos días volvió a

plantearse el tema y eran los propios parlamentarios los que, en buena parte, se mostraban entusiasmados

ante la Idea. Nada les aterra tanto a quienes consiguieron el escaño «en una tómbola» como una reválida

de aptitud. Suárez, sin embargo, ha hecho saber que ya no necesita de tara desprendido gesto.

La tesis que apunta hacia un relevo en fe Presidencia del Gobierno parece con pocas posibilidades de

materializarse, por inucho que se insista en ello, con bastante menos inocencia de lo que parece. El

presidente Suárez continúa siendo el líder incontestado de la U.C.D. y la U. C. D. está. en el Poder por

obra y gracia del sufragio universal. Rigorismo aparte, ésa es una evidencia capital dentro del nuevo

pasaje democrático, y, afortunadamente, no atravesamos una situación límite de auténtica emergencia

nacional en la que otras consideraciones deberían ser prioritarias.

EL CENTRO IZQUIERDA: UNA ENSOÑACIÓN PERSONAL Y SOLITARIA

Hace meses que vengo defendiendo y pronosticando la convocatoria de elecciones generales. Repetir

ahora los argumentos que hacen oportuna y acertada la decisión, en vías de consumarse, podría parecer

complacencia en lo ajustado del augurio. Por eso. dando por hacho su contenido sustancial, prefiero situar

este análisis del otro lado del anuncio del presidente. Movámonos en el supuesto de qus las elecciones ya

han sido convocadas y veamos qué puede suceder en la campaña.

Se aborde por dcude se aborde, la disección del actual equilibrio de las fuerzas políticas nos conduce a

una variable fundamental que puede enunciarse en forma de teorema: la Incidencia de la próxima

campaña y de los próximos resultados electorales en el futuro del país será directamente proporcional al

balance del debate Interno, que. de forma previa o simultánea, tendrá lugar cu el seno de U.C.D. Muchas

Incógnitas de carácter estructural habrían cuedado ya despejadas si ese debate se hubiera desarrollado en

el marco que le era propio, es decir, durante el Congreso del partido en el Poder: los absurdos temores de

entonces —el mejor capital de D. C. D. es su pluralismo— van a desembocar ahora en numerosos

desajustes que tendrán su expresión traumática en el momento de la confección de las listas y su

expresión dinámica en el trazado estratégico de la campaña.

Aunque los matices son infinitos, dentro de la U. C. D. han quedado configuradas dos posturas básicas.

La primera de ellas se corresponde bastante con la ensoñación centro-izquierda que el presidente Suárez

tiene de la sociedad española. Es una visión en cierto modo solitaria, cuya traducción táctica no es, desde

luego, compartida ni siquiera por personajes como Fernández Ordóñez o Martín Villa, a quienes

habitualmente se ha venido situando en esa línea. El único de entre los dirigentes del partido que viene

aplicándola con rigor tridentino es el secretario general, Rafael Arias Salgado, quien a base de hacer de

Miguel Strogoff ha terminado creyéndose que es de verdad el príncipe heredero.

LA SOCIALDEMOCRACIA, O COMO JUGAR EN CAMPO CONTRARIO

Arias Salgado lleva razón al explicar en su análisis que entre la U.C.D. y el P.S.OE. existe un espacio

ocupado por uno o dos millones de electores, que pueden decantarse Indistintamente de un lado o de otro,

decidiendo el color de la victoria. Se equivoca, sin embargo, al pensar que esos son los únicos votos por

los que merece la pena luchar —la teoría de que el voto conservador continuará siendo fiel a U. C. D.,

pase lo que pase, ha quedado desarbolada por el abstencionismo en el referéndum—, y se equivoca, sobre

todo, al pensar que la, manera de recolectar esos votos es utilizando argumentos sociaf demócratas.

Es cierto que existe una considerable porción del electorado —incrementada, sin duda, por el voto

joven— que se autodefiniría como progresista, en la medida en que la integran hombres y mujeres que se

desean una profunda transformación de la sociedad. Lo absurdo es aceptar que no existe más vía para

llevar a cabo esa tarea que la propuesta por el socialismo democrático. Eso equivale a jugar siempre en

campo contrario y a correr el riesgo de que los votantes prefieran la oferta genuina antes que la imitación.

El diseño de Arias Salgado tendría como motor el mimetismo y devendría en una campaña similar a la del

15 de junio, en la que la. conferencia democrática española de Fraga, Osorio y Areilza sería el enemigo al

que habría que triturar implacablemente, con la fundada esperanza de que sus dirigentes cometan pronto

los mismos errores que entonces cometieron los hombres de Alianza Popular. La alternativa que late en el

fondo de este planteamiento es el Gobierno de coalición con ei P. S. O. E. a partir de unos resultados muy

similares a los de hace dieciocho meses.

SUAREZ-FELIPE GONZÁLEZ. UN DEBATE EN TODA REGLA

Frente a esta tesis, al servicio de la cual podría ponerse todo el aparato del partido, las principales figuras

centristas, de acuerdo con el sentimiento generalizado entre las bases, propugnan un modelo

completamente distinto de campaña. Sería una campaña con mucho más énfasis en cuestiones políticas

que Ideológicas, en la que ia inmensa mayoría de los dardos envenenados Irían dirigidos contra el P. S. O.

E. Se trataría de obligar a los socialistas a mantener un debate en toda regla El enfrentamiento televisado

de Suárez y Felipe González podría ser su lógica culminación en torno a medía docena de temas

fácilmente inteligibles por todo el mundo.

El catálogo resulta bastante evidente: Interpretación de la libertad de enseñanza reconocida por la

Constitución, límites de la presión fiscal, dimensión del sector. Integración en la O. T. A. N.. actitud ante

la posición nuclear... Las posturas de U.C.D. en tomo a todos estos temas habrían de formar un enramado

de doble efecto: de un lado serviría para convocar al electorado progresista a la gran aventura colectiva

que supone" la profundización en la sociedad de las libertades; por otra parte, colocaría en evidencia una

y mil veces a un P. S. O. E. que todavía no ha tenido tiempo para desembarazarse por completo del lastre

de maxtmalismo y utopía acumulado durante la clandestinidad.

Simultáneamente la U. C. D. se olvidarla de cuanto ocurriera en su flanco derecho, en la confianza de que

los votos recolectados por Fraga. Areilza y Osorlo terminarían revertiendo —si fuera necesario— en una

mayoría parlamentaria como sustento de un Gobierno de coalición. En este punto las opiniones se

diversifican al ser algunos partidarios de un pacto preelectoral bajo cuerda que incluiría cláusulas de no

agresión y tal vez acuerdos de candidatura, única en determinadas provincias y pensar los más que nada

de esto tiene sentido en tanto la derecha democrática no demuestra cuáles son sus posibilidades en las

urnas.

LA DERECHA, INCORPORABLE

En cualquier caso los canales de diálogo av han activado en el transcurso de los úl-

Apenas desbaratada la «Operación Galaxia», el presidente Suárez barajó la posibilidad de asumir

interinamente la cartera de Defensa timos días. Téngase en cuenta, por ejemplo, la relación de amistad

que une a un Leopoldo Calvo-Sotelo con un Alfonso Osorio o a un Rodolfo Martín Villa con un José

María de Areilza. Los cuatro fueron miembros del primer Gobierno de la Monarquía y los cuatro se

sienten partícipes, de una manera o de otra, en un mismo proyecto político. Nítidamente diferenciado del

de los socialistas. Un sentimiento que precisamente ayer quedaba reflejado a la perfección en el prudente

comunicado del diputado José Luis Ruiz Navarro —secretarlo primero del Congreso, «senador» para los

amigos— explicando su postura personal ante la constitución del partido de Osorio.

Praga es el gran obstáculo. A pesar de los ruegos de sus compañeros de empresa política, el secretarlo

general de Alianza Popular ha perseverado durante los últimos días en sus ataques contra el Gobierno. No

sera de extrañar que en el caso de que el presidente Suárez se decida a pactar, antes o después de las

elecciones, una de sus más firmes condiciones implique un severo recorte del protagonismo de Fraga.

Aun tratándose de una cuestión personal, topamos con el principal escollo de la operación, pues hasta sus

más implacables detractores reconocen que Fraga es el único de los líderes de la derecha que tiene en

propiedad unos cuantos cientos de miles de votos y ése es el mayor mérito que se puede exhibir en

cualquier estrategia de «majorite».

En el caso de que inicialmente parezca Imponerse la línea Arlas Salgado y el partido en el Gobierno dé la

Impresión de volverles de nuevo la espalda. Fraga y sus colaboradores tendrán ante sí una tentación en la

que en ningún caso deben Incurrir: el pacto con Federico Silva, Fernández de la Mora, Funes Robert y

Artemio Benavente. La actitud frente a la Constitución es de cara a la opinión pública una línea divisoria

de trazado bastante mas grueso que la que separa a leninistas y no leninistas en el P. C. E. o a marxistas y

no marxistas en el P. S. O. E. Lo mejor que podría ocurrirle a Fraga, si es que quiere recuperar alguna vez

el talante centrista reformista o/y moderado que un día tuvo, es que quienes propugnaron el «no» a nues-

tro texto fundamental se agrupen en un partido misino.

DOCE HOMBRES PARA UNA COMÍ. SION PERMANENTE

Reconduclendo este análisis al ámbito del trascendental debate que se va a desarrollar en U. C. D.. hay

que señalar que el presidente puede optar por dos soluciones operativas. En función de la primera, la

doctrina oficial sería Impuesta desde arriba a través de una meticulosa criba de las pocos entusiastas a la

hora de elaborar las listas electorales. Ese sería el principio del fin de la U.C.D., pues, afortunadamente,

hace tiempo que el partido del Gobierno es una realidad viva con implantación a nivel provincial, local y

de distrito. Muchos militantes podrían sentirse defraudados y producir una marea imparable de candidatu-

ras alternativas y fugas hacia la derecha.

El segundo camino Implica una manera de actuar mucho más receptiva ante los impulsos de la base y

parte de la potenciación real de los órganos democráticamente elegidos en el Congreso. En este contexto

es tremendamente sintomático que tanto Martín Villa como Fernando Abrí] hayan recomendado al

presidente la inmediata constitución de esa Comisión permanente dentro de la ejecutiva que permitiría el

pilotaje colegiado del partido desde una perspectiva de eficacia. Sus componentes estarían muy claros. En

primer lugar, el presidente y el secretario general. Luego, los seis ministros con Indiscutible personalidad

política; es decir, los dos mencionados, Garrigues, Fernández Ordóñez, Landelino Lavilla e Iñigo Cavero.

Por último, los presidentes de las dos Cámaras y los portavoces de los dos grupos parlamentarios. En total

doce personas absolutamente representativas de todas las corrientes y tendencias que hay en el partido.

En el fondo se trata de lo de siempre; de si el presidente se atreve o no a que la U. C. D. sea un partido

«con» Suárez. e>n vez del partido «de» Suárez. Pocas noticias resultan tan preocupantes como las que su-

gieren el afianzamiento y la perpetuación de los hábitos personalistas del jefe del Gobierno. La última de

ella*: tiene qu? ver con sus propósitos, Insinuados en público aoenas desbaratada la «Operación Galaxia»,

de asumir interinamente la cartera de Defensa en el caso de que tuv´era. que producirse un relevo en su

titularidad.

El supuesto es ya bastante Improbable, puesto que el teniente general Gutiérrez Mellado ha precisado que

la dimisión no figura entre sus planes y su hipotética sustitución al cabo de más de dos años de tenaz

carrera de obstáculos en favor de la reforma militar, habría que corttemolarla en el contexto de una amplia

remodelación en la que no cabrían soluciones de índole provisional. El episodio resulta, sin embargo,

significativo de cuáles son los movimientos reflejos del morador de la Moncloa. Pedro J. RAMÍREZ.

 

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