Noche de incertidumbre     
 
 El Periódico de Madrid.    02/03/1979.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Noche de incertidumbre

Si de algo tenemos que alegrarnos, es de que este país comienza a parecerse a.los más desarrollados. En

modos y actitudes, qué no es poco. Ayer, se cerró una jornada electoral con tan bajo nivel de incidentes

como en Francia, Gran Bretaña o Estados Unidos, ponemos por caso. Está visto que, si nos dejan, los

ciudadanos de este país no 16 hacemos tan mal.

Hasta aquí, las congratulaciones. A partir de aquí, la reflexión y la crítica. La primera observación que

salta a la vista es el porcentaje de abstención: más elevado que en las anteriores elecciones generales, las

del 15-J. No vale el argumento tranquilizador de que el frío y la nieve tiehen la culpa de que muchos

ciudadanos españoles no´ hayan votado. Lo que es válido para esos 60 pueblecitos de León, prácticamente

incomunicados, no sirve para los grandes núcleos urbanos. Habrá que pensar, en cambio, en la

responsabilidad de unos partidos que no han sabido dar cabal respuesta a las necesidades de sus electores

potenciales.

Si lo primero ha sido la abstención, la segunda característica de la consulta política de ayer fue la

incertidumbre. En el escrutinio de datos sí que no somos europeos. En esto, los modos y actitudes del

Ministerio del Interior y del señor Martín Villa sí son diferentes de los de sus homólogos de otras

latitudes. En Francia —volvemos a usar el ejemplo próximo—,.,al abrirse el cómputo oficial de

resultados, comienzan a realizarse simultáneamente sondeos con los votos escrutados, cuya proyección se

aproxima a los datos que luego serán definitivos. Es decir, que el francés se acuesta sabiendo qué ha

pasado, sin perder, como aquí, las pestañas ante un televisor que acaba por escamotearte el resultado

final.

La tercera reflexión a bote pronto nos la proporcionan los votos perdidos y no por voluntad de los

electores. Nos referimos a los emigrantes, el 80 por ciento de los cuales no ha podido votar, aunque

hubiese querido. Nos referimos también a esos jóvenes que, curiosamente, tuvieron los papeles en regla

para votar en el referéndum del 6 de diciembre y se han encontrado ahora con que no eran «legales». Es

ésta una paradoja difícil de explicar, y no precisamente con argumentos de problemas de censó.

Pero las elecciones ya han acabado. Con resultados todavía indecisos, con un Gobierno aún por formar y

cuya composición todavía se nos escapa, no son pocos los problemas a abordar. Desde crear una política

exterior hasta ahora inexistente, a enderezar una economía que anda dando tumbos y¡ sobre todo, insuflar

confianza a unos ciudadanos que quieren vivir y dejar vivir. Este es el reto de un Gobierno, el que viene,

que tiene que mirar de frente a sus ciudadanos.

 

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