Autor: Pedroche, José. 
 El teleclub debe ser un instrumento de cultura popular. 
 Desde 1964 se han creado 4408 centros     
 
 Ya.    28/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

DESDE 1864 SE DAN CREADO 4.408 CENTROS

Principalmente en centros rurales • Se necesita una normativa legal que sitúe jurídicamente estas

entidades sociales

EN trece años, desde aquel primer teleclub creado en Mátala la Seca (Zamora), se registran 4.408, según

datos últimos. Aunque no se ha logrado en todas sus dimensiones, el teleclub toa intentado ser un gran

Instrumento de cultura popular, una posible pieza de la "infraestructura de desarrollo cultural", que ahora

desea a raudales el titular Pío Cabanillas. Se han cosechado experiencias ricas de contenido en muchos

núcleos rurales y otras melancólicas y estériles, a tenor del dirigente o monitor que ha estado implicado

en sus actividades.

Los fines, según los estatutos vigentes, son elocuentes y servibles para el momento actual, "El teleclub es

un centro cívico de colaboración abierta y voluntaría creado para promover la formación personal de sus

miembros, el desarrollo comunitario de la sociedad en que radica y el progreso profesional, social y

económico del núcleo humano al que dedica su actividad" (artículo 3.º).

Presupuesto insuficiente

El hombre rural, el más necesitado de teleclub

La Red Nacional de Teleclubs, dependiente de la Dirección General de Cultura Popular, dedicará en el

presente año 1977 unos ciento setenta millones de pesetas si se incluye el presupuesto dedicado a las

actividades también de las aulas de cultura (para las zonas principalmente urbanas). Cantidad insuficiente

en realidad, pero llamativa al pormenorizar los múltiples capítulos de este presupuesto,

•El teleclub comarcal y piloto es el mejor dotado, porque contiene amplios edificios e instrumentos de

proyector cinematográfico, biblioteca con trescientos libro®, magnetófono, la colección de discos y

cuenta con otras ayudas para mobiliario, concursos premios y ciclo de conferencias. Como apunté,

solamente los Veintidós mil discos que se repartirán suponen unos ocho millones de pesetas.

Al contrario de lo que ha ocurrido en muchas actividades culturales de alcance nacional impuestas o

dirigidas según determinados criterios discutibles ahora, e! éxito o el fracaso del teleclub ha dependido en

paite de la voluntad entusiasta u enfermiza de muchos dirigentes intermedios. La euforia se desarrolló en

1967 y 1968, en cuyas fechas se celebraron unos catorce cursillos, a los que asistieron 1.357 monitores.

En dichos cursillos se estudiaron temas tan interesantes como el desarrollo comunitario, los métodos y

técnicas de animación cultural, la nueva situación de la sociedad actual y otros conocimientos que el

monitor debía poseer.

En provincias

Según el balance que ofrece el mes de julio, el número de teleclubs distribuidos por provincias es el

siguiente: Álava, 12; Albacete, 71; Alicante, 51; Almería, 47; Avila, 77; Badajoz, 49; Baleares, 33;

Barcelona, 4; Burgos, 290; Càceres, 81; Cádiz» 18; Castellón, 49; Ciudad Real, 84; Córdoba, 50; La

Coruña, 194; Cuenca, 42; Gerona, 15; Granada, 116; Guadalajara, 128; Huelva, 30; Huesca 24; Jaén, 45;

Las Palmas, 88; León, 248; ´Lérida, 80; Logroño, 89; Lugo, 348; Madrid, 31; Malaga, 86; Murcia, 52;

Navarra, 27; Orense, 123; Oviedo, 227; Palència, 138; Pontevedra, 178; Salamanca, 113; San Sebastián,

O; Santa Cruz de Tenerife, 64; Santander, 51; Segovia, 122; Sevilla, 49; Soria, 187; Tarragona, 18;

Teruel, 83; Toledo, 54; Valencia, 112; Valladolid, 81; Vizcaya, 5; Zamora, 155; Zaragoza, 93.

Si en un principio el teleclub servía como instrumento social para saber cómo se recibía la televisión en

los rincones anas apartados, después se ha convertido, con un perfeccionamiento que puede ensancharse

considerablemeate en el futuro, en cantera de actividades agrícolas y sociales de toda índole, "En general,

hemos atendido a cualquier iniciativa, sin discriminar ideología alguna, a los distintos grupos que lo

solicitan" me informa Ángel María Vecino Molina, jefe de la sección de Coordinación.

El teleclub debe tener vida propia con cierta autonomia para recoger el deseo de saber popular. Puede

encauzar inquietudes diversas dentro de la vida comunitaria de un pueblo. La Red Nacional de Teleclubs

está encuadrada en la Junta Central de Información, Turismo y Educación Popular, con delegaciones en

cada una de las provincias, y con 52 asesores.

Múltiples actividades

El hecho de pertenecer a la Red Nacional de Teleclubs supone para estos centros beneficios, como un

televisor regalado, libros y revistas periódicas, equipos audiovisuales. Para fundar un teleclub se necesita

un local adecuado, la constitución de la entidad mediante una junta y unos socios y una mínima vida

corporativa marcada por unos estatutos y una cuota. Actividades múltiples como asesóramiento agrícola,

vida teatral, planes recreativos y de asistencia social se han proyectado. Las subvenciones se otorgan en

relación con el informe de actividades que el centro envía y realiza.

En la nueva reorganización ministerial, la Red Nacional de Teleclubs tendrá que ser revisada no sólo para

potenciar este gran instrumento de difusión cultural, sino para situarla legalmente y superar ciertos vacíos

de encuadramiento administrativo. ¿Qué son legalmente y qué naturaleza jurídica deben tener en la

sociedad? Son preguntas que un jurista no responde hoy fácilmente. Si se están revisando leyes

fundamentales, con razón se tendrá que determinar la normativa de estas actividades populares. El

teleclub surge en principio contó creación voluntaria y espontánea de unos particulares con ayuda y

protección oficial. Unas bases jurídicas claras darán fuerza y crecimiento a estos centros, a los que habrá

que quitarles el antetítulo de "tele" para convertirlos de lleno en clubs sociales de cultura popular, En esta

revisión deben entrar todas las fuerzas sociales y políticas, pluralistas hoy, en vigor de militantes y

dirigentes, con sus credenciales de representatívidad popular. En la nueva y fecunda cultura del ocio y del

tiempo libre que se nos avecina todos debemos hablar, opinar y mandas. Si todos participan, esos cinco

mil téleclubs se deben convertir bien pronto en treinta mil, tantos como núcleos municipales existentes en

el país.

José Pedroche

 

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