Un 1-M para la historia     
 
 El Periódico de Madrid.    02/03/1979.  Página: 16-17. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

Un 1-M para la historia

Imágenes que ya son historia: las colas en el frío soleado de Madrid, los votantes anónimos,

mezclados con los líderes políticos que se someten, encantados, al flash de los fotógrafos...

El día electoral transcurrió en paz, con sólo anécdotas de picaresca local salpicando la

monotonía de la jornada. Una vez cada cuatro años —crisis gubernamentales aparte— se

repetirán las mismas escenas: la monja, el anciano, el joven, el minusválido, votando. Lo que

tal vez no se repita es el rostro de algunos de los dirigentes políticos que, en esta ocasión,

ilustran estas páginas. El pueblo queda, sus dirigentes pasan.

Pausadamente, el profesor Tierno Galvan, presidente del PSOE, pegó el sobre que contiene su

voto. Es menester hacer las cosas bien.

A quien no se la pega nadie es al líder ultraderechista, alma, cabeza y corazón de Fuerza

Nueva y de Unión Nacional, Blas Pinar. El notario madrileño está convencido de que nadie le

pegará un susto en su carrera hacia el escaño. Porque, aunque la vía de las urnas no haya

sido nunca la especialidad de don Blas, sabe que estas elecciones no son de péga. Los

vecinos de la calle Sierra de Gredos, de Madrid, no vieron muy clara la cosa. Tuvieron que

comprobar que sus nombres figuraban en las listas del censo a golpe de vela, gracias a un

inoportuno apagón.

Quien sí tiene las cosas claras es el dirigente de Coalición Democrática Manuel Fraga, siempre

en buena compañía. Fraga acudió, siempre madrugador, a su colegio electoral, en el distrito

universitario. La monja, simplemente, estaba ahí.

También estaba ahí el presidente de mesa que le correspondió al ministro para las Regiones,

Manuel Clavero Arévalo. El sevillano Clavero no sabía, sin duda, que, tras la urna, iba a

encontrar a su doble. La de Clavero fue casi una votación frente al espejo.

Los del Partido del Trabajo no tuvieron suerte: dos de sus figuras más conocidas, la dirigente

juvenil Pina López Gay y el «número uno» por Madrid, Nazario Aguado, acudieron a las urnas

con vendajes.

Nazario había sido atropellado hace pocos días en pleno centro de Madrid. Consecuencias:

contusiones en la cabeza.

El caso de Pina es peor: ha> cuatro días fue atacada en madrileña calle de Velázquez por un

grupo de « ultras», que la agredieron a navajazos, cabeza visible de la Joven Guardia Roja

resultó con lesiones en la cara, pecho abdomen.

Para colmo de males, P¡ ha vuelto a ser agredida, ah> en pleno momento elector Cuando iba a

depositar su v( en Sevilla, la candidato c PTE fue asaltada por elerm tos de extrema derecha,

qu nes le dijeron, textualment « Guana, la próxima vez lo h remos mejor.» Por suerte, es vez la

bella Pina iba protegió por elementos de su partido la cosa no pasó a mayores.

Pero es seguro que, a esta alturas, Pina estará muy arre pentida de que su partido hayí

utilizado su rostro como pro paganda electoral.

 

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