Autor: Santos Fontenla, César. 
 A trinta y siete días vista. 
 San Sebastián XXV     
 
 Informaciones.    04/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

SAN SEBASTIAN XXV

Por César SANTOS FONTENLA

FALTA, en efecto, poco más de un mes —lo hará exactamente, «si la autoridad competente y el tiempo

no lo impiden», como se dice con respecto a las corridas de toros, y también habría que añadir, «si no lo

impiden los acontecimientos que puedan producirse o concernir al País Vasco de aquí a entonces»— para

que se abra el próximo Festival de San Sebastián, qué tendrá lugar —si Dios y los demás quieren del 10 al

21 del vecino septiembre que hay ,que esperar no sea negro. El que ya puede considerarse inminente

certamen celebra este año su XXV edición. Una edición que pretende, al menos sobre el papel —sobre los

papeles que puntualmente va enviando la organización del mismo—, ser a la vez «independiente» y

«autónomo». Autónomo en cuanto que estará desvinculado del Ministerio, independiente en tanto que no

estará sometido a las exigencias de las -grandes multinacionales, que hacían de: él, hasta ahora, el feudo

de sus intereses, hasta el punto de convertirlo en una especie de colección de preestrenos —salvó los que

prohibía la censura, todavía vivita y coleando, aunque se trate de sus; últimos coletazos, y los de las

películas del Esté, que no se sabe por qué, luego no las compra nadie, aunque tengan premio— que j en

definitiva, no servían sino para fomentar el «snobismo» del «ya la vi primero».

UN VOTO DE CONflANZA

Ahora bien, las cosas no són tan simples como parecen. Primero, porque la situación conflictiva del País

Vasco está lejos de haber terminado. Segundo, porque aunque el Ministerio se haya desvinculado de la

organización del certamen, desde el momento en que sigile financiándolo en parte nadie puede garantizar,

desde ya, que desde el momento en que paga no exija. Tercero, porque aunque el señor Benítez de Lugo

haya declarado —según boletín informativo del propio certamen— que «en materia del Festival, la

censura es algo superado, y espera que lo sea todavía más en el mes de septiembre», las películas que se

ven en lascarlas «comerciales» siguen teniendo cortes, y se hace difícil creer que películas como, por

ejemplo, «Corrida de amor», de Oshima, y «Saló», de Pasolini, vayan a «pasar». Cuarto, porque al

voluntaria o forzadamente inhibido Ministerio le resultará un trago duro de pasar el «laisser faire, laisser

passer» en Donosti si luego no es capaz de hacer lo mismo cuando llegue el momento dé la exhibición

digamos «normal» de las películas conflictivas. Quinto, porque de admitir tal cosa, el «autonomismo» y

el «independentismo» del certamen de Donosti podrían interpretarse como una serie de privilegios

«torgados». Y así sucesivamente... Pero, puesto que vivimos tiempos de —relativa—esperanza,

esperemos, en la doble acepción de la palabra.

NUEVOS TIEMPOS, NUEVAS ESTRUCTURAS

Los hechos son que en él nuevo comité réctor de San Sebastián figuran desde autoridades locales hasía

representantes de los cineclubs, asociaciones culturales, exhibidores y asociaciones de vecinos de la

ciudad. Que éñ el comité de selección están, además de Miguel de Echarri y Luis Gasea, dos críticos de

cine vascos. Que se ha creado un nuevo cargo, el de secretario general, que de mohiento ha recaído sobre

Gasea, hombre joven, preparado y trabajador, bien conocido por su amor al cine y a todo lo que signifique

medios de comunicación a través de 1a imagen —es, seguramente, nuestro mayor erudito en lo que se

refiere al «comic»— que, si no interpretamos mal el significado de su puesto, será, por utilizar una

convención como otra cualquiera, el Maurice Bessy de San Sebastián, mientras Echarri pasa a ser el

Fabvre-Lebret, por comparar con el Festival de Cannes, en el que, por cierto, Bessy acaba de ser

sustituido por Gilíes Jacob. Que, por fin, se va a dar primacía a las cinematografías latinoamericanas —

este año habrá un día dedicado a México, en el que en todas las secciones se proyectarán películas de

dicho país, y asimismo habrá una semimasiva representación cubana— y se va a prestar interés a cines

que hasta ahora no llegában a estos lares, como sin ir más lejos —qué ya es ir lejos— el australiano. Que

se proyectarán películas de «non fiction», término que no puede traducirse exactamente por el de

«documentales». Y así, también, sucesivamente...

LAS RETROSPECTiVAS

Las retrospectivas, por su parte, siempre han sido el «plato fuerte» de San Sebastián, aunque a veces, por

imponderables o por prisas en su organización, o por el hecho de estar últimamente dedicadas a la obra

del realizador que era él presidente del Jurado, fallaron en lo que se refiere a su puesta a punto. Como este

año la dedicada a un realizador no puede, infortunadamente, serlo al señor presidente, puesto que el

realisador en cuestión fue asesinado en la playa de Ostia hace casi dos años —estoy hablando, claro está,

de Pier Paolo Pasolini—, es de suponer que no habrá problemas de prisas, aunque uno no las tenga todas

consigo —perdón por la repetición— en cuanto a la autorización de «Saló» y hasta de algún otro título.

En cuanto a la retrospectiva «bis», dedicada al cine español de los años de la República, los problemas, si

surgen, vendrán de la dificultad de localizar las copias de films cuyas copias estaban tiradas en material

inflamable, lo que no es poco. Hay que confiar, de cualquier modo, en que teniendo Gasea la experiencia

de localizar las copias más inlocalizables, saldrá a delante en su empeño, y en que contando, como se

supone que cuenta, con el apoyo de sus conciudadanos y compatriotas, además de con el respeto de las

«altas esferas», conseguirá llevar a término sus propósitos. Sobre Pasolini editará, para el Festival, un

libro ilustrado José Luis Guarner, uno de nuestros más brillantes, «vivos» y bien informados críticos y

teóricos, y sobre el cine español de anteguerra otro Manuel Roteliar, quizá el mejor conocedor del cine de

la época en cuestión, y que desde Zaragoza lleva años naciendo una concienzuda labor de investigación

sobre la misma. Que todo sea para bien.

¿UN FESTIVAL PARA UN PUEBLO?

Como para bien hay que esperar también que sea todo lo que de nuevo y de bueno hay en la nueva

orientación del certamen, porque de ello puede depender yo diría que incluso la supervivencia de aquél.

No faltará, por supuesto, quien diga que va a haber demasiadas películas, que el Festival —como ya se

dijo de la Semana de Valladolid— va a estar demasiado politizado, que va a crear problemas la elección

del título a ver cada día a cada hora. Pero, ¿no es esto lo que ocurre en Cannes y lo que hace él certamen

de la Costa Azul, er más importante del mundo? Por otra parte, generalmente, y salvando las excepciones

de rigor —entre las que me incluyo—, quienes se quejan del exceso de títulos son los que, aunque sólo

hubiera dos, no irían más. que a uno y medio, los que ignoran las seccionés parálelas por principio o por

vagancia, porque les interesa más. que el cine la playa, la cama o el casino más cercano, que en esté

momento parece que todavía exigirá el paso de la frontera para acceder a él. Sin embargo, en San

Sebastián, y yo diría que en todas las ciudades del Estado esnañol, hay gente suficiente para llenar las

salas en todas las sesiones, a poco que se le den facilidades para ello, porque nuestra hambre de cine es

ancestral en la medida en que pueda serlo el hambre referida a algo que aún no ha cumplido los cien,

años. Y si los invitados prefieren dormir hasta las doce, hacer comilonas interminables, ir a los cocteles y

pasar a Biarritz a jugarse los cuartos es asunto suyo. En las plazas que ellos dejen libres podrán; sentarse

no sólo los donostiarras, sino quienes, privándose de sueño, vienen, por unas horas o por el fin de semana,

desde Pamplona, desde Bilbao, desde Vitoria, a ver lo que puedan.

SUERTE, Y AL TORO...

Conste que no se traía de hacer triunfalismos sobre San Sebastián en esta su primera edición después de la

instauración «oficial» de la democracia. Los temores se han expuesto al principio, y seguirán vigentes

hasta que se vea cómo van las cosas. Tampoco se trata de ningún tipo de chauvinismo, puesto que —

nadie escoge su lugar de nacimiento y pocos el de residencia— no soy vasco; Y viene esto a cuento de

que ya veremos cómo tampoco Jaita quien reproche a los organismos rectores el que dos de las películas

latinoamericanas que se presentarán estén realizadas por donostiarras, en concreto «Mina, viento de

libertad», de Antxon Eceiza, y «Adiós, Alicia», de Santiago San Miguel. Porque no es San Sebastián

quien se aprovecha de ellos, sino pellos quiénes, en tiempos más difíciles que los actuales, hubieron de

optan por diferentes razones, por el estillo transoceánico. Que todo sea para bien, en definitiva, y que lo

que ocurra en San Sebastián sirva pora que en el aún enrarecido ambiente cinematográfico del Estado

español empiecen a soplar esos «vientos de libertad» —palabras del «Che», del «Txiki», ambos

inmolados por sus ideas— que dan título al film dé Eceiza, que esperamos —todo sea dicho—; sea mejor

a los que pudo, o le dejaron, realizar aquí. Suerte y al toro, que es una´vaca. Una suerte que será fácil que

se ponga de cara, dado que, además dé lo antedicho, el Festival contará con la presencia, ya que no de

Bunuel en persona a lo mejor sí--con la de su último film «à concurso» y con un homenaje al maestro, en

el que se incluirán las llamadas «películas malditas» que, en su época de Filmófono, realizaran en los

años de la República otros directores, más o menos bajo su supervisión —aunque su cargo fuera de

«productor ejecutivo»—y de las que siempre se habla, pero sin que prácticamente nadie las haya —las

hayamos— visto.

 

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