Autor: Santos, Carlos. 
 Municipales. Felipe González almorzó ayer con Fraga, a iniciativa de Peces-Barba. 
 El país aún no ha visto que haya una oposición     
 
 Diario 16.    19/04/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Felipe González almorzó ayer con Fraga, a iniciativa de Peces-Barba

«El país aún no ha visto que haya una oposición»

Madrid:

Carlos SANTOS.

Madrid — Felipe González y Manuel Fraga comieron ayer juntos en el Congreso de los Diputados,

invitados por su presidente, Gregorio Peces-Barba. La convocatoria tuvo carácter institucional, según el

anfitrión, que se propone repetirla.

En torno a la comida, el presidente dio un repaso a los temas políticos de la actualidad. A lo largo de la

hora y media que duró la reunión se habló solamente de "temas generales", según repitieron a la salida los

interlocutores. La conversación no tenía orden del día, y los temas concretos, insistieron, no salieron a re-

lucir.

Problemas como la composición del Tribunal Constitucional o el Consejo de RTVE quedan para más

adelante, para después de las elecciones, según dio a entender Felipe González. Se estima, sin embargo,

que ambos líderes pudieron tratar algo especialmente concreto: la necesidad de «dulcificar» la campaña

electoral, que ha empezado con ciertos tintes de agresividad. En medios de sus respectivos partidos se han

planteado esta posibilidad.

El encuentro pudo obedecer a otro objetivo: una respuesta institucional a las recientes quejas de Manuel

Fraga, que ha lamentado públicamente el no ser tratado como jefe de la oposición. Este tratamiento, en

principio, sólo se circunscribe al ámbito parlamentario.

Pero ocurre que Fraga no ha sido aceptado como tal en otros niveles extrapariamentarios. Lo dijo con

otras palabras el propio Felipe González al abandonar la reunión: «Yo desearía que hubiera una oposición

fuerte como alternativa posible. Pero eso el país no lo ha visto, de momento, no lo hay.»

Felipe González se mostró receptivo a todo tipo de contactos, no sólo con Fraga, sino con los

representantes de los demás grupos políticos de la oposición: «Quiero mantener un alto nivel de

comunicación Gobierno-oposición, pero no sólo con un partido. Pretendemos que la oposición sea

constructiva."

«No hay oposición»

El presidente de! Gobierno se refirió también a la campaña electoral en estos términos: «Voy a participar

en ella, simplemente como presidente del Gobierno. Yo no me presento a alcalde. Y así actuarán también

los ministros: no nos vamos a dedicar a repartir representantes del Gobierno por las provincias, como se

ha hecho en otros tiempos. Durante la campaña, el Gobierno va a seguir gobernando.»

«La campaña —constató— ha empezado cor agresividad. Eso es norma hasta cierto punto. De todas

formas, creo que esta prueba electoral tiene un alcance distinto al que se te quiere dar. Algunos la estar

distorsionando.»

Desplante Fraga

Manuel Fraga fue mucho menos explícito con los periodistas. Su actitud, de nítida cerrazón, tuvo todos

los visos de un nuevo desplante para la prensa. Se limitó a señalar que «ha sido una reunión muy grata ^

muy fecunda en lo político. Yo siempre he defendido la colaboración en lo esencial. Y no tengo nada más

que decir».

Con respecto al enfrenta-miento entre los diferentes partidos en la campaña electoral, Fraga manifestó que

éstos no pueden «afectar a los intereses de España como nación».

Al pretender los informadores formularle alguna pregunta (estaba caliente la prohibición de hablar sobre

Almirón) abandonó bruscamente el lugar, limitándose a repetir: «Acabo de decir que no tengo nada que

decir, y no tengo nada más que decir.»

Menú de primavera en las Cortes

Ayer almorzaron juntos Felipe González y Manuel Fraga, en el comedor noble del palacio de las Cortes,

invitados por el presidente del Congreso, Gregorio Peces-Barba. Cada uno eligió un menú distinto,

teniendo en cuenta el régimen alimenticio que siguen y las ganas de comer.

El presidente del Gobierno eligió, para eso estamos en primavera, un revuelto de espárragos trigueros, de

segundo, salmón fresco, y para terminar, un zumo de naranja. Fraga, también con la estación primaveral,

eligió un panaché de verduras del tiempo, seguido de merluza gallega, pero prescindió del postre.

Don Gregorio, presidente de la Cámara parlamentaria, siguió los pasos de Fraga y se apuntó al panaché de

verduras, pero cambió el pescado por un entrecot a la plancha para conservar su línea, y de postre optó

por la macedonia de frutas.

Los tres políticos hablaron mucho durante el almuerzo y una larga sobremesa, pero, sin embargo, fueron

parcos en palabras a los periodistas, cuando los informadores se interesaron por algo más que la

gastronomía.

 

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